Con un año al frente de la administración municipal, Katherine Mora Rosado, alcaldesa de González, al sur del departamento del Cesar, enfrenta crecientes cuestionamientos de los habitantes que depositaron su confianza en ella. Elegida bajo el lema “González, nos Une” y respaldada por el Partido Alianza Verde, el Partido Liberal y Colombia Renaciente, Mora Rosado prometió cambios y un gobierno cercano a las necesidades del pueblo. Sin embargo, según denuncian muchos de sus votantes, su gestión ha estado marcada por la desconexión, la ausencia y la falta de acciones visibles que beneficien a las comunidades.
«El municipio se siente en total abandono por parte de la Administración Municipal», expresan los habitantes, quienes señalan que la mandataria se ha mostrado ajena al territorio y sus problemas. Críticas como «no hay cambio de nada» y «es una alcaldesa que no permanece en el municipio» reflejan el descontento generalizado, que contrasta con las esperanzas que generó su campaña.
¿No cree en el talento de su gente?

Una de las críticas más constantes hacia la administración de Katherine Mora Rosado como alcaldesa de González, Cesar, es su aparente desconfianza en los profesionales locales. Desde su llegada al cargo, se ha señalado la contratación de personas provenientes de otros municipios, relegando el talento local y negándole oportunidades de empleo y crecimiento.
Según fuentes consultadas por La Calle, “las personas que trabajan dentro de la Administración Municipal, la mayoría, son de otros municipios; locales hay unos cuatro cargos, y el resto es gente de otro lado”. Esta situación ha generado un sentimiento de abandono en la comunidad, agravado por el desempleo que obliga a los profesionales gonzalenses a emigrar en busca de oportunidades laborales.
La presencia de trabajadores ajenos al municipio, provenientes de lugares como Río de Oro, Ocaña, Codazzi y La Jagua de Ibirico, resalta la desconexión de la administración con las necesidades locales. “El personal de la alcaldía no conoce el municipio, su situación, su gente y sus necesidades”, añadió la fuente.
El descontento no se ha limitado a conversaciones privadas; también se ha reflejado en redes sociales, donde varios habitantes han manifestado su inconformidad. “¿Cómo es posible que sigamos trayendo gente de afuera a trabajar en la Alcaldía de González, cuando sabemos la cantidad de profesionales que hay en nuestro municipio?”, cuestionó una usuaria en Facebook. «No se les da la oportunidad; entonces, vamos a seguir en lo mismo. Ahora tenemos los profesionales en González y todos sus asesores son de afuera».
En este contexto, el gabinete municipal de González parece estar atado a un entramado de favores políticos que beneficia a foráneos, especialmente de Ocaña, en detrimento de los habitantes locales. Esto no solo genera malestar, sino que también refuerza la sensación de falta de sentido de pertenencia por parte de la administración hacia el municipio y su gente.
Mientras tanto, los gonzalenses continúan esperando que su alcaldesa, quien fue elegida para liderar el cambio, demuestre con hechos un compromiso real con la comunidad, priorizando el talento local y fomentando un desarrollo más inclusivo para González.
¿No vive en el municipio que la eligió?
A medida que avanza su mandato, los gonzalenses sienten cada vez más distante a su alcaldesa, Katherine Mora. Las críticas por su ausencia física y simbólica en González, Cesar, son constantes. “Acá la gente se siente en otro municipio, en un abandono total. ¿Por qué la alcaldesa vive en Ocaña? No hay un acto administrativo que lo justifique. La eligieron para que viviera aquí y atendiera de cerca las necesidades más urgentes del municipio”, comentan en el municipio.
La percepción de abandono también se refleja en el deterioro de las instituciones locales. “La Alcaldía da tristeza, González se está volviendo un cementerio”, expresan, evidenciando el desánimo colectivo. Esta desconexión entre la mandataria y la comunidad ha puesto en duda su compromiso con quienes la eligieron para liderar el cambio.
El que manda es el Gestor Social

En la ausencia de la alcaldesa, el liderazgo visible recae sobre Antonio “Toñito” Mora, su hermano, quien ostenta el cargo de Gestor Social. Según los testimonios, es él quien parece dirigir la administración municipal, tomando decisiones cruciales, como la gestión de contrataciones y el manejo de recursos, en lugar de la alcaldesa.
“Ella poco llega a su despacho, pero su hermano Antonio es el que hace presencia y manda. Él es quien está pendiente de todo lo que pasa con la administración. Es quien hace las contrataciones, tienen un Banco de Maquinaria Amarilla, todo relacionado con su familia. A la gente de acá le han quitado todas las oportunidades”, denunció un habitante.
La situación ha generado malestar en la comunidad, que observa cómo el poder local parece concentrarse en un círculo familiar, relegando las necesidades del municipio y a sus habitantes. Para muchos, esta dinámica no solo simboliza una falta de representación, sino también un retroceso en la transparencia y la equidad que deberían caracterizar el gobierno local.
Con una alcaldesa ausente y un liderazgo cuestionado, los gonzalenses continúan sintiéndose abandonados, enfrentando una administración que no parece estar a la altura de las expectativas ni de los compromisos adquiridos al inicio del mandato.

