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La canción psicológica 

Por: Carlos Orozco Raudales

La canción psicológica es aquella narración que alguien cuenta con insistencia, de forma muy  reiterada, apareciendo como un mártir al que la gente no ha sabido comprender y que todos le  pagan mal, siendo él o ella tan bueno(a) y tan justo(a), etc. Identifica a las personas con los  eventos y fortifica los egos. Se puede decir que es una “plaga universal”, ya que muchísima gente  en el mundo, especialmente las mujeres sufren de este mal psicológico. Nadie está exento de la  canción psicológica; lo que sucede es que a unos ataca más que a otros; de todo hay en la viña  del Señor.  

En el caso de las mujeres, yo creo que son más sensibles a la canción psicológica, por su condición  de administradoras del hogar o amas de casa, pues llevan el peso de todo lo relacionado con el  buen funcionamiento de la casa. Esto sucede más que todo en las mujeres de estrato medio o bajo, qué tienen en su mayoría pocas posibilidades de contratar a una trabajadora doméstica,  están sometidas a mucha presión por la crianza de sus hijos y otras labores que en cierto modo  son ingratas ya que no ganan sueldo. También es cierto que muchas mujeres estudian para  adquirir un título profesional, y por lo tanto su trabajo es el mismo de los hombres, estando así menos expuestas a la canción psicológica. 

“Es bueno el cilantro pero no tanto” dice la frase coloquial; como humanos que somos nos hace  falta quejarnos de vez en cuando para desahogarnos un poco. Lo grave es cogerlo por costumbre  y entonces no estaríamos haciendo la Voluntad de Dios. Hay que eliminar la canción psicológica lo más que se pueda, y de seguro que nos vamos a sentir mucho mejor desde el punto de vista  psicológico y emocional.  

Nosotros como seres humanos que somos, estamos plagados de muchos defectos psicológicos  y que son los causantes de la canción psicológica. Las personas ingratas, que piensan que el  mundo las trata mal, sufren mucho de esta deformación emocional, pues se están quejando  permanentemente ante los demás o ante sí mismo. Ignoran estas personas, que están  desperdiciando mucha energía psíquica y emocional que las mantiene permanentemente  resentidas, inconformes, y de mal genio.  

Cuando alguien nos roba, nos traiciona, nos calumnia o habla mal de nosotros, no debemos  alimentar o recordar estos ataques contándoselo a los demás, poniendo el “disco de la canción  psicológica”, pues esto indudablemente nos desestabiliza emocionalmente. Lo mejor es  perdonar lo más que se pueda, y esta es una forma de ir destruyendo la canción psicológica. Hay  muchas personas (hombres y mujeres), que no les falta nada en la vida, ya que tienen “pan,  abrigo y refugio”, y sin embargo se quejan demasiado, cantando la canción psicológica ante  alguien que esté dispuesto a escucharla. 

Para eliminar esta terrible deformación psíquica y emocional, se requiere aumentar el NIVEL DEL  SER, lo cual se logra destruyendo el defecto psicológico aquí y ahora, de instante en instante, de  momento en momento y de segundo en segundo. Yo sé que es difícil perdonar, pero toca hacerlo  si es que en verdad queremos mejorar en este campo y sentirnos bien. Nadie es perfecto, y por  lo tanto todo el mundo se queja de algo; un Santo, un Iniciado o un Maestro Espiritual, no se  quejan casi nunca. El ejemplo más sublime es el del Cristo Crucificado, que en vez de quejarse,  perdonó a los criminales que lo estaban crucificando. 

Nosotros podemos ponernos como meta mejorar día a día en lo referente a la canción  psicológica, o sea quejarnos menos y dar gracias a Dios al final del día, por las bendiciones  recibidas, así sean pocas.  

A continuación voy a permitirme transcribir algunos apartes relacionados con este Tema, de una  de las Obras (escribió más de setenta) del Gran Maestro Espiritual Samael Aun Weor. Este  poderoso Maestro tiene el Grado de Arcángel en los Mundos Internos.  

“Ha llegado el momento de reflexionar muy seriamente sobre eso que se llama “consideración  interna”. No cabe la menor duda sobre el aspecto desastroso de la auto-consideración íntima”;  ésta además de hipnotizar la consciencia, nos hace perder muchísima energía. Si uno no cometiera el error de identificarse tanto consigo mismo, la auto-consideración sería algo más  que imposible. Cuando uno se identifica consigo mismo, se quiere demasiado, siente piedad  por sí mismo, se auto-considera, piensa que siempre se ha portado muy bien con fulano, con  sutano, con la mujer, con los hijos, etc., y que nadie lo ha sabido apreciar, etc. Total es un  santo y todos los demás unos malvados, unos bribones. 

Una de las formas más corriente de auto-consideración íntima es la preocupación por lo que  otros puedan pensar sobre uno mismo; tal vez supongan que no somos honrados, sinceros,  verídicos, valientes, etc. Lo más curioso de todo esto es que ignoramos lamentablemente la  enorme pérdida de energía que esta clase de preocupaciones nos trae. Muchas actitudes  hostiles hacia ciertas personas que ningún mal nos han hecho, se debe precisamente a tales  preocupaciones nacidas de la auto-consideración íntima. 

En estas circunstancias, queriéndose tanto a sí mismo, auto-considerándose de este modo, es  claro que el YO o mejor dijéramos los Yoes, en vez de extinguirse se fortifican entonces  espantosamente. Identificado uno consigo mismo se apiada mucho de su propia situación y  hasta le da por hacer cuentas. Así es como piensa que fulano, que sutano, que el compadre,  que la comadre, que el vecino, que el patrón, que el amigo, etc., etc., etc., no le han pagado  como es debido a pesar de todas sus consabidas bondades y embotellado en esto se vuelve  insoportable y aburridor para todo el mundo.  

Con un sujeto así prácticamente no se puede hablar porque cualquier conversación es seguro  que va a parar a su librito de cuentas y a sus tan cacareados sufrimientos. Escrito está que en  el Trabajo Esotérico Psicológico Espiritual, sólo es posible el crecimiento anímico mediante el  perdón a otros. Si alguien vive de instante en instante, de momento en momento, sufriendo  por lo que le deben, por lo que le hicieron, por las amarguras que le causaron, siempre con su  misma canción, nada podrá crecer en su interior. La Oración del Señor ha dicho: “Perdónanos  nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.  

El sentimiento de que a uno le deben, el dolor por los males que otros le causaron, detiene  todo progreso interior del Alma. Jesús el Gran KABIR, dijo: ”Ponte de acuerdo con tu adversario  pronto, en tanto estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el  juez al alguacil, seas echado en la cárcel. De cierto os digo que no saldrás de allí hasta que  pagues el último cuadrante”. (Mateo, V, 25, 26). Si nos deben, debemos. Si exigimos que se  nos pague hasta el último denario, debemos pagar hasta el último cuadrante. 

Esta es la “Ley del Talión”. “Ojo por ojo y diente por diente”. “Círculo vicioso”, absurdo. Las  disculpas, la cumplida satisfacción y las humillaciones que a otros exigimos por los males que  nos causaron, también a nosotros nos es exigida aunque nos consideremos “mansas ovejas”.  Colocarse uno bajo leyes innecesarias es absurdo, mejor es ponerse a sí mismo bajo nuevas  influencias. La Ley de la Misericordia es una influencia más elevada que la Ley del hombre  violento: “Ojo por ojo, diente por diente”. Es urgente, indispensable, inaplazable, colocarnos  inteligentemente bajo las influencias maravillosas del Trabajo Esotérico, Psicológico,  Espiritual, olvidar que nos deben y eliminar en nuestra psiquis cualquier forma de auto consideración. 

Si observamos a la gente, podemos evidenciar en forma directa que cada persona tiene su  propia canción. Cada cual canta su propia canción psicológica; quiero referirme en forma  enfática a la cuestión esa de las cuentas psicológicas; sentir que a uno le deben, quejarse,  auto-considerarse., etc. A veces la gente “canta su canción así porque sí” , sin que se le de  cuerda, sin que se le aliente y en otras ocasiones después de unas cuantas copas de vino. 

Nosotros decimos que nuestra aburridora canción debe ser eliminada; ésta nos incapacita  interiormente, nos roba mucha energía.  

En cuestiones de Psicología Revolucionaria, alguien que canta demasiado bien, (no nos  estamos refiriendo a la hermosa voz, ni al canto físico), ciertamente no puede ir más allá de sí mismo; se queda en el pasado. Una persona impedida por tristes canciones no puede cambiar  su Nivel del Ser ; no puede ir más allá de lo que es. Para pasar a un Nivel Superior del Ser, es preciso dejar de ser lo que se es; necesitamos no ser lo que somos. Si continuamos siendo lo  que somos, nunca podremos pasar a un Nivel Superior del Ser.  

Comprensión exige el cantante, alguien que lo comprenda, como si fuera tan fácil comprender  a otra persona. Para comprender a otra persona es preciso comprenderse a sí mismo.  Desafortunadamente el buen cantante cree que se comprende a sí mismo. Sin embargo no  todos los cantantes son públicos, también los hay reservados; no cantan su canción directamente , más secretamente la cantan.. Si queremos transformarnos radicalmente,  necesitamos sacrificar nuestros propios sufrimientos”.

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