El anuncio del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora venezolana María Corina Machado desató una tormenta diplomática en Washington. La Casa Blanca expresó su inconformidad, acusando al comité noruego de haber “puesto la política por encima de la paz”, luego de que el reconocimiento no recayera en el presidente Donald Trump, quien recientemente había mediado un acuerdo de alto al fuego entre Israel y Hamás. Según Steven Cheung, director de comunicación presidencial, el mandatario “seguirá alcanzando acuerdos que salvan vidas, aunque no busque premios”. Sin embargo, expertos en Oslo sostienen que la política de “América Primero” de Trump contradice los ideales del galardón fundado por Alfred Nobel. La controversia reabre el debate sobre si el Nobel sigue siendo un símbolo imparcial de paz o un reflejo del tablero geopolítico mundial.




