Una denuncia por supuesta “entrega de documentación falsa, exactamente el diploma de grado”, fue interpuesta ante la Procuraduría General de la Nación en contra de Lina Marcela Chaparro Oñate, quien, de acuerdo a la documentación aportada, tiene un contrato por un valor de 24 millones de pesos, pagados en seis mensualidades vencidas. “Es una falsedad en documento”, se agrega en el oficio, cuyo Número de Radicado es E-2024-673903.
Como el objeto del contrato es “fortalecimiento de los procesos transversales destinados a la atención de la población niños, niñas y adolescentes del municipio de La Paz, Cesar”, Chaparro Oñate, supuestamente, presentó un título de “Licenciada en Educación Preescolar”, otorgado por la Universidad Santo Tomás; de hecho, en la “Evaluación de idoneidad y experiencia”, que hace la Alcaldía de La Paz, se avala el título en el punto de “Formación académica”.
No obstante, en la denuncia ante la Procuraduría, se adjunta un documento, supuestamente expedido por la Universidad Santo Tomás, sede principal, Bogotá, en el que se destaca que “una vez revisado el sistema de revisión académica SAC de la Universidad Santo Tomás, me permito informarle que Lina Marcela Chaparro Oñate (…), no figura como graduado en el programa de Licenciatura en Educación Preescolar”.
No se refirió a la denuncia
Conocido el caso, el Semanario La Calle se comunicó con la propia Lina Chaparro a las 12:15 del medio día. “Le escribo porque hemos conocido una denuncia sobre un supuesto título profesional suyo, dizque para obtener un contrato en la Alcaldía de La Paz. Necesito conocer la versión suya sobre este tema para una nota que vamos a publicar en nuestras redes sociales”, se le escribió a su WhatsApp y, en mensaje privado, a sus cuentas de Instagram y Facebook. “Regáleme un rato y yo lo llamo. bendiciones”, respondió a los cuatro minutos por WhatsApp. “Le pido un favor encarecidamente: Hable primero conmigo antes de publicar algo”, agregó. “Sí, precisamente, por eso, le escribí en Instagram, en Facebook y en WhatsApp”, se le respondió desde La Calle.
Diez minutos después, La calle le insistió: “Como comprenderás, no podemos esperar mucho tiempo, pues ya en las redes sociales está circulando la noticia”. Se acordó que ella llegaría al periódico en el término de la distancia. A la 1:47 de la tarde, se comunicó para decir que estaba en una panadería, una calle detrás de este semanario. Que esperaba al periodista allá, dijo. Al explicáserle que el periódico tenía su sala para dialogar, ella, a las 2:06 de la tarde, dijo que en minutos llegaba. En vista de que nunca llegó, La Calle decidió publicar la noticia sin la versión de ella.




