Por Freddy Camilo Castro Castilla
La enfermería moderna comenzó a consolidarse hacia el siglo XIX, específicamente en la década de 1860, cuando nuestra matriarca Florence Nightingale estableció bases sólidas para la formación técnica y científica de esta profesión en la primera escuela laica de enfermería en el Reino Unido, ubicada en Londres. Desde entonces, el servicio al prójimo se convirtió en uno de los pilares fundamentales del actuar de enfermería.
Con el transcurso del tiempo, esta profesión estuvo profundamente ligada al cuidado de quienes más lo necesitaban: personas heridas en guerra, enfermos vulnerables y pacientes que requerían atención permanente para recuperar su estado de salud. La enfermería nació desde el cuidado, la empatía y la humanidad.
Nuestra profesión nos permite conocer el lado más vulnerable del ser humano. La mayoría de los pacientes no solo depositan su salud en nuestras manos, sino también sus miedos, angustias y esperanzas. Servir no debería ser una opción dentro de la enfermería; por el contrario, representa la esencia misma de nuestra labor. Quien atraviesa una enfermedad encuentra en nosotros una mano amiga, una voz de tranquilidad y, muchas veces, un poco de calma en medio de la incertidumbre.
Por eso duele observar cómo, con el paso de los años, son cada vez menos los profesionales dispuestos a ejercer esta profesión desde la verdadera vocación de servicio hacia las personas, las comunidades e incluso nuestras propias familias.
La Organización Mundial de la Salud reportó en el informe State of the World ‘s Nursing 2025 que para el año 2023 existían aproximadamente 29,8 millones de enfermeros en el mundo. Por su parte, el Ministerio de Salud y Protección Social, a través del análisis ASIS Colombia 2023, indicó que para el año 2022 el país contaba con una densidad aproximada de 15,1 enfermeros por cada 10.000 habitantes, lo que representa unos 80.785 enfermeros promedio en una población colombiana que supera los 53.5 millones de habitantes. Siendo un poco más específicos en términos porcentuales Colombia entre su población actual solo tiene el 0.15% de profesionales de enfermería para la atención de toda su población, teniendo en cuenta aquellos que han emigrado a otras partes del mundo en busca de mejores oportunidades.
La realidad es preocupante. No es suficiente el personal disponible para responder a las necesidades de una población que cada día demanda más cuidados, atención integral y acompañamiento humanizado. Si sumamos las situaciones ocasionadas por desastres naturales como el que recién vivimos desde el pasado 10 de agosto, en donde el dolor, la incertidumbre y el temor se apoderó de todo un país. Nos hacen reflexionar que cada día nuestro país necesita más brazos de apoyo, de servicio. Hoy en día los pacientes necesitan profesionales capaces de brindar cuidado con calidad, sensibilidad y compromiso. Contribuyendo no solo a la recuperación de la salud, sino también a dignificar la vida de quienes atraviesan enfermedades que son terminales y que requieren cuidados paliativos.
Hoy Colombia nos necesita más que nunca y necesita continuar formando profesionales con vocación, sensibilidad humana, amor por el servicio y pasión por lo que hacen.

