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La informalidad, el peor enemigo de los gobiernos en Valledupar

“La carga impositiva en Industria y Comercio y Predial no le permiten a la gente tener negocios formales, lo persigue la DIAN, la Policía Fiscal y Aduanera – POLFA, la unidad de pensiones y parafiscales UGPP, el municipio y los delincuentes; mientras que el informal pasa desapercibido y no tiene ningún compromiso” asegura José Luis Urón Márquez, Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar.

La capital del Cesar casi siempre se raja en materia de empleo, y hoy está posicionada en los primeros puestos de las ciudades con mayor informalidad del país, así lo revelan las cifras pero la cruda realidad que se percibe en la calle es el aumento del número de informales que salen cada mañana con la convicción de vender los pocos productos y servicios que ofrecen y llevar sustento a sus casas.

En las ventas callejeras, puntos de comidas, minutos a celular, vendedores de semáforo, gran parte de esta población son venezolanos, llegan al territorio y les cuesta reunir los requisitos para estar legales, lo que genera una competencia desleal con los negocios formales y con los informales propios de la ciudad.

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El más reciente observatorio socioeconómico realizado en la ciudad revela que el 59,5 % de la población ocupada es informal y que de todos los establecimientos de comercio abiertos al público en Valledupar, un 46% son informales; en el 2020 bajó el número de negocios abiertos por caer en quiebra y a otros les resultó mejor pasar a la informalidad.

En discursos y planes de los últimos gobiernos que han pasado por la Alcaldía Municipal, aparece la informalidad como esa gran problemática por combatir, pero la realidad es que les ha quedado grande un trabajo serio y políticas públicas comprometidas con el emprendimiento formal. En octubre del 2020, fue anunciado el proyecto de 1.000 empleos donde se invertirían $3.795 millones, con el que se ilusionaron muchos y del cual no se han conocido más detalles.

La informalidad era una de las apuestas del Mello Castro: “queremos fomentar el emprendimiento con créditos como Bancóldex o con microcréditos. En esa medida, vamos a apoyar a todo el que quiera emprender y activar la economía local”, iniciativa que quedó en el olvido o la pandemia la enterró.

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Otra problemática que juega en contra al sector comercio de Valledupar es la inseguridad, siendo trabajador formal o informal eres víctima de la delincuencia en la ciudad, como lo afirma Urón “el informal pasa desapercibido” y aun así les roban el producido del día. La informalidad no permite avanzar en una reactivación económica seria y legal como buscan los gobiernos locales ante la afectación por una pandemia. “El mototaxismo es la actividad ilegal con el mayor índice en la ciudad, pero tenemos que soportarlo porque en Valledupar no hay transporte público masivo digno y eficiente”.

“Le falta mucho a Valledupar para salir de ese deshonroso puesto, hago un llamado a los gobiernos departamentales y locales a trabajar por la formalización laboral y apoyo al emprendimiento local para alcanzar reactivación económica”, asegura el presidente de esta entidad evaluadora de la actividad empresarial en Valledupar.

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