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La masacre laboral del Rosario tiene tintes políticos

Jackeline Henríquez es el nombre de la nueva gerente del Hospital Rosario Pumarejo de López, el centro médico público más importante del departamento del Cesar. Entendiendo esto, parece que la mujer llegó a seguir haciendo lo de siempre, manejar el hospital como un fortín político en el que poco importa la salud de los cesarenses. Y dicha aseveración toma relevancia después de la masacre laboral con la que se estrenó en el cargo, puesto que cuando apenas tenía un mes, sacó y reemplazó a más de 50 trabajadores del área administrativa, pasándose por la faja la prohibición del mismísimo presidente Iván Duque de respetar el trabajo de las personas durante la actual emergencia que generó el Covid-19; Sin embargo, lo peor de todo es que los retiró de sus trabajos debiéndoles 8 meses de sueldo y prestaciones, y esta es la fecha que no les ha dado la cara.  

Un plantón de varias horas fue el panorama que se vivió el pasado 25 de junio a las afueras del Hospital Rosario Pumarejo de López en Valledupar por el despido masivo de más de 50 empleados de dicho centro médico, quienes aseguran fueron retirados de sus cargos sin justa causa, y sin ningún argumento por parte del gerente de la cooperativa Asociación Sindical de Trabajadores Unidos – (Astud) Jader Carillo, a la cual estaban vinculados los trabajadores, asimismo de la gerente de dicho centro médico, Jackelin Henríquez, quien no tiene ni cuatro meses de estar ejerciendo dicho cargo. Ambos funcionarios a la fecha no han dado la cara, pero sí se tiran la pelotica para no asumir ninguna responsabilidad frente al hecho.

Los trabajadores fueron desvinculados en abril de este año, tras el vencimiento de sus contratos laborales; sin embargo, los hoy retirados de sus cargos manifiestan que el despido fue injustificado e ilegal en todos sus sentidos, toda vez que les deben ocho meses de salario más la liquidación, a eso se le suma que nunca se les avisó con tiempo la situación que hoy los tiene pasando zozobra en medio de la pandemia Covid-19, ya que muchos se encontraban en casa cuando recibieron la noticia, otros mientras llegaban a sus puestos de trabajo.

Entre los trabajadores que fueron despedidos, y que ya completan dos meses sin laborar, se encuentran camilleros, enfermeras, factureras, y demás, uno de ellos es Félix Leonel Villero, que llevaba cuatro años vinculado al Hospital Rosario Pumarejo de López como conductor de ambulancias, y quien hoy es uno de los afectados del atropello de la gerente del centro médico, Jacqueline Henríquez.

“Yo trabaje hasta la 1.00 de la tarde del 30 de mayo, ese día el jefe inmediato de los camilleros, conductores, y médicos generales, Iván Maestre, saliendo yo de mi jornada nos cita a varios debajo del palo de mango del hospital, y con lista en mano nos dijo que el que apareciera ahí no laboraba más. En ese momento fueron siete camilleros y tres conductores de ambulancias los que nos echaron de nuestros puestos de trabajo. Son ocho meses de salarios los que nos deben y son más de 56 días los que llevamos sin trabajar y a la fecha no nos han dado la carta de liquidación. Nosotros estamos pasando hambre, y en medio de esta pandemia no sabemos qué hacer para sobre vivir”, explicó el afectado.

Por su parte, Sandra Acosta, que llevaba más de 13 meses laborando en el área de referencia y contrareferencia contó que fueron cuatro los de dicha sectorial que quedaron sin empleo. “Yo tuve mi contrato hasta el 11 de mayo, recibí notificación por parte del señor Jader que se había vencido el contrato de mis otros compañeros el 23 de abril, y que por favor les informar a ellos que no vinieran más a trabajar, y que mientras tanto las dos personas que quedamos en dicha área nos turnáramos, eran turnos de hasta 12 horas; Sin embargo, un día antes que se culminará mi contrato me acerco a las oficinas administrativa para preguntar ¿qué me iban a resolver conmigo? y no me dieron respuesta. No tuvieron el valor de ni siquiera dar la cara para despedir a uno”, expresó Acosta.

Otras de las afectadas es Laila Padilla, quien llevaba laborando desde el 2018 en el Hospital en la parte de facturación de urgencias, la mujer acató que el despido masivo fue una sorpresa para todos, ya que en reuniones desarrolladas meses antes se habló que una vez hubiese cambio administrativo el personal de trabajo no iba a ser tocado.

“Mi contrato se venció el 23 de abril, y pese al vencimiento de este nos informaron que seguíamos laborando, es así que me turné el fin de semana siguiente, cuando pasa esto y regreso de mi descanso encuentro a otra persona ocupando mi puesto, y nadie me avisó, ni me llamaron de la empresa haciéndome saber de la situación. Todo fue una sorpresa porque en reuniones desarrolladas meses antes nos manifestaron que una vez hubiese cambio administrativo el personal que se encontraba en el hospital no iba a ser tocado. La bolita si fue gerencia o la cooperativa con la que estaba vincula que es Astud se la están tirando entre ellos”, manifestó Padilla.

Émerix Mejías Torres, auxiliar de farmacia, que ocupó el cargo de dispensadora de medicamentos por dos años en el hospital agregó que fue despedida por medio de un mensaje de texto, “yo trabajé mi jornada normal, una vez culminé y fui a mi casa recibí el mensaje texto, el cual decía que no fuera más a trabajar que después me llamaba para que retornará nuevamente, han pasado dos meses y no recibí ningún llamado, aparte no se manifiesta con los meses que nos deben y tampoco con la liquidación. Esto es algo que yo veo muy mal, puesto que estamos en medio de esta pandemia y muchas de las que fuimos despedidas son madres cabeza de hogar”.

¿Quién es la gerente?

El pasado primero de abril llegó a la gerencia del Hospital Rosario Pumarejo de López su nueva capitana Jackeline Henríquez, quien es una enfermera superior especializada en Auditoría y Servicios de Salud, oriunda del municipio de Becerril.

Henríquez es egresada de la Universidad Popular del Cesar, se desempeñó como Jefe del Departamento de Enfermería del Hospital San José de Becerril y luego como auditora de la misma entidad, cargo que ejerció durante tres años.

Como es ampliamente conocido, el Rosario Pumarejo es uno de los fortines políticos más peleados del departamento, ningún gerente obtiene el cargo sin el visto bueno del gobernador de turno o en su efecto del jefe político que tenga sus riendas; Para el caso de Henríquez, su llegada se dio por el visto bueno que el gobernador Luis Alberto Monsalvo le dio, puesto que el ‘gober’, por lo que es casi imposible pensar que el cambio de personal no se debió a una jugada política para pagar con puestos los favores recibidos en las urnas el pasado 27 de octubre.

 

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