En esta edición, el director del Semanario La Calle, Jesús Eduardo Vargas Oñate, conversó con el ginecólogo obstetra Blas Cepeda sobre la importancia del autoexamen de mama, la detección temprana del cáncer y el papel de la educación en la salud femenina.
Durante la entrevista, el especialista explicó paso a paso cómo debe realizarse el autoexamen, cada cuánto hacerlo y cuáles son las señales de alerta que deben motivar una consulta médica. Además, enfatizó la necesidad de involucrar a padres, docentes y estudiantes en la promoción de la salud y el autocuidado desde edades tempranas.
Con un mensaje claro de prevención, el Doctor Cepeda recordó que el diagnóstico oportuno puede salvar vidas y destacó la importancia de que tanto instituciones públicas como privadas se comprometan en la formación y cuidado integral de las mujeres.
Jesús Vargas (JV): Hemos querido invitarlo porque nos preocupa el aumento de casos en temas ginecológicos. ¿A qué edad una mujer debe tomar la decisión de ir al ginecólogo?
Dr. Blas Cepeda (BC): En Colombia, por ley, las pacientes deben asistir al ginecólogo a partir de los 18 años. Antes de esa edad, si se presentan problemas hormonales, de mamas o del área genital, se deben atender en pediatría. Existe una subespecialidad llamada ginecología infanto-juvenil, reconocida en países como Argentina y Brasil, pero en Colombia aún no está avalada.
JV: Usted tiene más de 19 años de experiencia. Con base en eso, ¿cuándo considera usted que un padre o una madre responsable debe llevar a su hija al ginecólogo?
BC: Desde la primera menstruación, llamada menarquia. En ese momento debe iniciar la orientación médica para entender los cambios hormonales, físicos y emocionales. Uno de los grandes problemas que enfrentamos es el embarazo adolescente: niñas de 12 o 13 años embarazadas, con inicio sexual temprano y múltiples compañeros sexuales. A los 18 años, algunas ya han tenido entre seis y ocho parejas, lo que refleja la falta de educación sexual.
JV: Doctor, usted es reconocido por su postura pro-vida. ¿Qué ocurre cuando una niña de 14 o 15 años llega embarazada?
BC: En Colombia existen cuatro causales para la interrupción voluntaria del embarazo. Entre los 14 y los 18 años, la decisión debe ser acompañada por los padres. Sin embargo, tratamos de convencer a las jóvenes para que continúen su embarazo. Las instituciones de salud pueden realizar el procedimiento, pero los médicos que somos provida firmamos cada año un consentimiento ante la Secretaría de Salud para abstenernos de practicarlo. Yo soy provida en todo contexto, tanto en hospitales públicos como en clínicas privadas.
JV: ¿Cuántas adolescentes aproximadamente se embarazan en el departamento del Cesar?
BC: Aproximadamente un 17 al 19% de las adolescentes. Es decir, de cada 100.000 jóvenes, unas 1.900 quedan embarazadas al año. En el Hospital Rosario Pumarejo, por ejemplo, recientemente tuvimos seis pacientes con interrupción voluntaria del embarazo, y cuatro eran menores de edad.
JV: ¿Qué riesgos existen en esos procedimientos?
BC: Dependiendo del método, puede haber complicaciones graves. Algunos procedimientos pueden terminar en histerectomía, es decir, extracción del útero, lo que impide volver a tener hijos. Aunque es un porcentaje bajo, puede suceder, por eso siempre explicamos a las pacientes los riesgos.
JV: Una vez las adolescentes comienzan sus controles, ¿cuáles son los chequeos más importantes que deben realizarse las mujeres?
BC: Primero, el autoexamen de mama. Debe hacerse una vez al mes, entre el quinto y séptimo día después de la menstruación. Se realiza de pie frente al espejo, con una mano en la cintura y palpando la mama en forma circular o de arriba abajo, luego acostada. Si se detectan masas o tumefacciones, deben acudir al médico general o familiar.
Las menores de 45 años deben hacerse ecografía mamaria, y las mayores de 45, mamografía. Si existen antecedentes familiares de cáncer de mama, el control debe iniciarse desde los 35 años.
JV: ¿Y en cuanto a los exámenes ginecológicos?
BC: Una vez se inicia la vida sexual, debe realizarse la citología anualmente. Esta permite detectar el Virus del Papiloma Humano (VPH), que puede causar cáncer de cuello uterino. Hay más de 200 tipos de VPH, pero los más agresivos son los serotipos 16, 18, 46, 54 y 56.
Después de los 28 o 30 años se recomienda la tipificación del VPH. Si tanto la citología como la tipificación salen negativas, los controles pueden hacerse cada tres años.
JV: ¿Cada cuánto se debe visitar al ginecólogo?
BC: Cada seis meses, como al odontólogo. En esas consultas se revisan los flujos menstruales, ovulaciones, efectos de medicamentos, cambios emocionales, e incluso casos de incontinencia urinaria o complicaciones postquirúrgicas.
JV: En cuanto a la higiene íntima, hay muchos mitos. ¿Qué prácticas recomienda o desaconseja?
BC: Durante la menstruación, deben usarse toallas sanitarias solo mientras haya flujo abundante. Los protectores diarios solo se usan los últimos días, cuando hay manchado. No se deben realizar duchas vaginales con vinagre, limón ni alcohol, ni colocarse óvulos después de la menstruación. La vagina se limpia sola y necesita airearse. La menstruación no es un fluido contaminado, es el desprendimiento del endometrio por falta de hormonas.
JV: ¿Cuál ha sido el caso más extraño que ha visto?
BC: Hemos encontrado desde duchas con vinagre hasta varitas de palma dentro de la vagina, porque creen que eliminan infecciones por su olor. Es peligroso.
JV: Usted también trabaja temas de salud estética vaginal. ¿Podría explicarnos de qué se trata?
BC: Cada mujer tiene una anatomía diferente. Hay casos de hipertrofia de labios menores (labios más grandes de lo normal), que pueden causar molestias al usar ropa ajustada o al hacer ejercicio. Si la paciente lo desea, se pueden realizar recesiones quirúrgicas o lipotransferencias para equilibrar la forma.
En cuanto a la laxitud vaginal (ensanchamiento), puede tratarse con láser o plasma rico en plaquetas, ayudando a recuperar la elasticidad perdida por partos, edad o estreñimiento.
JV: ¿Estos problemas pueden causar incontinencia urinaria o prolapsos?
BC: Sí. El prolapso ocurre cuando los músculos del piso pélvico se debilitan, y muchas mujeres lo padecen en silencio por vergüenza. En casos avanzados, realizamos cirugías reconstructivas para reparar el tejido afectado.
JV: Finalmente, ¿en dónde pueden encontrarlo las pacientes?
BC: Atiendo en el Hospital Rosario Pumarejo y en mi consultorio del Centro y Diagnóstico de la Mujer, ubicado en la Calle 14 #15-56, barrio Alfonso López.
JV: Doctor, gracias por compartir esta valiosa información. Es fundamental que las mujeres del Cesar y de todo el país comprendan la importancia de cuidar su salud ginecológica y acudir a controles periódicos.
BC: Gracias a ustedes por abrir estos espacios. Invito a todas las mujeres que han iniciado su vida sexual a acudir a su centro de salud y a las instituciones educativas, públicas y privadas, a trabajar en educación preventiva. Cuidarse es quererse.





