Diez años después de los atentados terroristas del 13 de noviembre de 2015, París volvió a vestirse de luto y memoria. La Torre Eiffel se iluminó con los colores azul, blanco y rojo de la bandera francesa, en homenaje a las 130 víctimas mortales y cientos de heridos que dejó aquella trágica noche que marcó a Francia y al mundo.
El emblemático monumento parisino se convirtió nuevamente en un símbolo de unidad, resistencia y esperanza, mientras miles de ciudadanos y familiares de las víctimas participaron en ceremonias conmemorativas en distintos puntos de la ciudad, incluyendo el Bataclan, uno de los escenarios de los ataques.
Autoridades francesas reiteraron su compromiso con la lucha contra el extremismo y la defensa de los valores de libertad, igualdad y fraternidad, pilares de la nación gala.




