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Las crónicas de una hecatombe anunciada

Por: Eduardo L. Gullozo.

La sociedad del siglo XXI, el siglo del capitalismo avasallante, es víctima mortal del consumismo, tendencia que resulta directa o indirectamente de las empresas o industrias que nos venden los productos de primera o esencial necesidad o, bueno, eso nos han hecho creer (pues solo adquiriendo sus productos podemos ser felices.) La razón por la que digo esto es obvio, ya que el objetivo principal de una empresa es vender, y la fórmula para vender es sencilla: crear la necesidad en el individuo. Sin embargo, este axioma del consumismo se ha logrado gracias a las técnicas del marketing, que sin respeto alguno usan métodos de programación neurolingüísticas para manipularnos o hacernos dependientes de sus productos.

Para nadie ha sido un secreto que, desde que se estableció la industrialización, las más grandes empresas luchan entre sí para apoderarse del mercado en toda su extensión, y nunca había sido posible lograr tal hazaña para una empresa hasta que la globalización y el internet se hicieron realidad. Es por eso que en todas las redes sociales y medios de comunicación observamos la atosigante e intrusiva publicidad de todas esas marcas que, como si fuésemos el botín de una guerra, luchan entre sí para apoderarse de todo mercado, es decir: nosotros. Y aunque la guerra ya no es con armas sino con marcas y en el mercado, nosotros, la sociedad, como siempre, terminamos afectados por los intereses de los más poderosos.

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La sociedad en general, independiente del estrato que tenga, padece el efecto que ha generado esa lucha de marcas: el consumismo. Pero, ¿qué tiene de malo esto?  ̶ Pues pienso, particularmente por sentido común, que si consumismos desmedidamente, tarde que temprano no habrá recursos que consumir. Y algunas de las consecuencias que nos ha dejado el consumismo al que estamos inducidos constantemente, son, por destacar las más comunes, las siguientes:

  • La deforestación y la tala indiscriminada de bosques para el consumo de productos derivados de la madera, nos ha traído como consecuencia la reducción de la producción de oxígeno y los altos niveles de dióxido de carbono.
  • La caza furtiva y permitida de animales para la venta de sus pieles o partes que son valiosas en el mercado, solo para satisfacer un gusto o consumo estético, ha traído como consecuencia la reducción significativa de esos animales, produciendo un desequilibrio en el ecosistema y hasta la extinción del mismo.
  • La explotación de minerales para el consumo de energía y producción de aparatos electrónicos, ha traído como consecuencias la destrucción y desolación de la misma tierra explotada, la contaminación o desaparición de ríos y fuentes fluviales.

Esas son las consecuencias más comunes del consumismo, y si lo vemos desde un punto de vista ético, este puede ser considerado como un acto inmoral contra la naturaleza, de la cual los seres humanos somos necesariamente dependientes… Y si pensamos que no hay justicia alguna por nuestro comportamiento destructivo frente a la naturaleza, estamos equivocados, pues, aunque la justicia humana sea parcial, la naturaleza ha empezado a impartir justicia a la humanidad: escases, incendios forestales, huracanes, terremotos, pestes, enfermedades, destrucción, contaminación, calentamiento global y etc.  Hoy todos somos afectados por la culpa el consumismo.

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¿Por qué los medios no trasmiten publicidad en la que nos enseñen a producir, cuidar, construir, preservar, arreglar y reciclar?  ̶ Pues, es obvio, a las empresas o industrias que invierten su dinero en publicidad no les interesa que aprendamos tales valores, ya que ellos solo quieren que compremos sus marcas, que seamos tan dependiente que cuando no queramos adquirir sus productos porque aún no lo necesitamos, acortan el tiempo de utilidad del mismo y de esta manera nos veremos obligados a comprarles de nuevo. Entonces han creado una necesidad en nosotros, y como adictos vamos directo a consumir el producto que nos han hecho ver como necesario para perseguir una utopía que lleva por nombre “felicidad”.

Mientras los medios masivos de comunicación transmitan publicidad que nos induzca al consumismo, las futuras generaciones escribirán sobre el mundo que le les dejamos, las crónicas de una hecatombe anunciada.

Solo después que el ultimo árbol sea cortado, solo después que el ultimo rio haya sido envenenado, solo después que el ultimo pez haya sido atrapado, solo entonces nos daremos cuenta que no podemos comer dinero.” –Proverbio Cree.

 

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