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Los corregidores, apetecidos y aborrecidos

Los corregidores o Inspectores de Policía, como también se les conoce, son de esos cargos que pese a que pasan los años y todo evoluciona, ellos se mantienen iguales a decenas de años atrás, es como si estuvieran congelados en el tiempo, y a decir verdad por ahora no van a ‘evolucionar’, puesto que con el pasar de los años estos personajes se han convertido en un verdadero fortín político que amasan grandes cantidades de votos que los políticos no soltarán.
Inicialmente hay que decir que los inspectores son la representación del municipio en los corregimientos, en Valledupar hay 25 de ellos, es decir, uno en cada centro poblado, todos están en carrera administrativa que obviamente reciben un sueldo promedio de un millón y medio de pesos y están adscritos a la secretaría de Gobierno Municipal. Bajo las responsabilidades que tienen se resalta que tienen que: mediar en los conflictos intrafamiliares y vecinales, resolver diferencias por límites de predios, denuncias por el no pago de deudas, además en caso de que ocurra un asesinato deben proteger el área de hecho mientras llegan las autoridades a hacer el levantamiento del cuerpo, entre otras funciones que son en su mayoría temas menores.
Pero, ¿por qué los corregidores son tan apetecidos por los mandatarios de turno?, la respuesta es sencilla y tiene que ver con la dinámica del trabajo que efectúan, esto porque además de las funciones que ya explicamos que deben hacer, estos también ayudan a la comunidad a buscar cupos en los colegios y en el Sena, hacen vinculaciones al Sisbén y los diferentes programas sociales como Adultos Mayores, programas de viviendas, gestionan brigadas de salud para sus corregimientos, e incluso hasta ayudan en la búsqueda de ataúdes para que las familias que no tengan recursos puedan enterrar a seres queridos fallecidos.
Con todas estas funciones, los corregidores son las personas que conocen con certeza el real potencial electoral con el que cuentan los pueblos y eso les ha dado la posibilidad, a algunos, de aprender a moverse muy bien para poder fácilmente direccionar votos. Los alcaldes de turno saben de esa habilidad, por eso los buscan como aliados que les ayuden a la hora de capitalizar votos.  
Pero a los corregidores también los han señalado en diversas oportunidades de ser ‘rosqueros’ esto porque como son los canalizadores de las ayudas y programas para sus comunidades, algunos direccionan todo para sus más allegados, o para quienes el alcalde de turno les diga que deben beneficiar, dejando de lado a quienes realmente necesitan esas ayudas.
Vale la pena resaltar que no todos los corregidores hacen este tipo de acciones, pero en los corregimientos es bastante común escuchar este tipo de acusaciones que en ciudades como Valledupar no alcanzan a tener el suficiente eco que los lleve al ‘paredón del escarnio público’.
‘Entre la espada y la pared’
Otro tema espinoso que involucra a los protagonistas de este artículo tiene que ver con la celebración de las fiestas tradicionales de estas comunidades que se realizan en todas. La Casa de la Cultura es la que les entrega los recursos a los corregidores para que ellos sean quienes se encarguen de organizar todo.
¡No me pagaron mi premio!, ¡Esa banda no cobró todo eso!, ¡Le quedó su buena tajada!, son algunos de los comentarios más comunes que se escuchan en los corregimientos en contra de los corregidores una vez finalizan las fiestas, pero todo esto se queda en eso, en puras especulaciones que no transcienden a más.
Desde hace unos 10 años los corregidores están en carrera administrativa y por eso no pueden ser removidos de su cargo, al menos sin una justificación, pues muchos años atrás el alcalde que estuviera en el poder podía cambiarlos según a su antojo. En la administración de Luis Fabián este sacó de su cargo a varios corregidores, pero durante el periodo de Fredys Socarrás tuvieron que ser reincorporados a su cargo por orden judicial.
Se ha presentado el caso de que algunos corregidores son ‘castigados’ por el alcalde porque estos deciden jugárselas con otros candidatos, cuando esto ocurre los programas y demás beneficios para sus comunidades se ven disminuidos y son llevados a otros corregimientos en donde sí los hayan ayudado.
Los corregidores hablaron
Semanario La Calle habló con algunos corregidores sobre las funciones que han venido realizando en sus comunidades, y al mismo tiempo aclararon algunas dudas sobre las especulaciones con las que siempre han tenido que lidiar.
Una de las que habló fue la corregidora de Caracolí, Oladis Britto Maestre, quien tiene más de 10 años en dicha función, sobre el trabajo que realiza explicó: “Somos los representantes que tiene el alcalde en los corregimientos, somos la primera autoridad junto con la Policía si la tenemos. Nosotros somos unos administradores de justicia”.  
Con Britto Maestre también abordamos el tema ‘espinoso’ que los rodea, y tiene que ver con las cuotas burocráticas que se mueven en dichos cargos: “No nos digamos mentiras, cuando yo llegué a la Alcaldía de Valledupar lo hice por cuota política, la mayoría de ella Liberal, y yo tenía que responderle a mí grupo pero no con mí comunidad sino con mi familia. Hace ya 10 años que no lo hago porque yo estoy en carrera y el alcalde que quede pues que quede, porque no trabajo en la política”, explicó sin vacilaciones la corregidora.
Sobre las críticas y comentarios que les hacen en sus pueblos, esto dijo la funcionaria pública: “Las críticas y comentarios los tenemos siempre detrás de la oreja, ya Fredys Socarrás salió y ahora todos los ojos están puestos sobre ‘Tuto’, así estamos nosotros en los corregimientos, hagamos bien o hagamos mal siempre tendremos críticas y malos comentarios. Así yo llené a Caracolí de Oro, nunca van a hablar bien de mí”.
Otra de las voces que se unieron para disipar dudas sobre las funciones de los corregidores fue Juan Francisco Granado, inspector del corregimiento de Mariangola, sobre la cercanía que siempre logran tener con el alcalde de turno el corregidor sostuvo: “Nosotros somos el eje principal de las administraciones que entran, también tenemos que tener un acercamiento porque no podemos estar aislados de los mandatarios de turno y es porque necesitamos que los alcaldes nos escuchen el clamor que tienen nuestras corregimientos”.
Y concluyó diciendo que: “De que el alcalde llame a los corregidores y nos imparte funciones eso es lógico porque está dentro de las funciones que nos corresponden, nosotros hacemos parte de la administración”.
Lo que no se puede desmerecer es el gran esfuerzo que muchos de los corregidores de Valledupar realizan día y noche por sus comunidades, es un trabajo en el que están involucrados las 24 horas del día pese a que siempre están en medio de las especulaciones y fuertes críticas.

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