
El Semanario La Calle se trasladó hasta Zambrano, Corral de Piedra y Guayacanal, en San Juan del Cesar, municipio del departamento de La Guajira para verificar el estado de las obras de mejoramiento de acueducto y alcantarillado incluidas en el paquete de regalías que investiga la Fiscalía contra el exgobernador Nemesio Roys Garzón. Lo que encontró fue tubería destapada, llaves secas y un mismo reclamo repetido en los tres corregimientos.
En las dos entregas anteriores de esta investigación, este semanario documentó el estado de los procesos penales que enfrenta el exgobernador de La Guajira, Nemesio Roys Garzón, por el presunto manejo irregular de recursos de regalías, así como el caso del patinódromo de Albania, una obra que hoy funciona pero que dejó capítulos administrativos sin cerrar. Esta tercera entrega se centra en un componente distinto de ese mismo paquete de inversión: los proyectos de mejoramiento de acueducto y alcantarillado que, según el expediente que investiga la Fiscalía, se formularon para los corregimientos de Zambrano, Corral de Piedra y Guayacanal, en jurisdicción del municipio de San Juan del Cesar.
Con el propósito de verificar en terreno si esas obras se tradujeron en un servicio real para las comunidades, este semanario recorrió los tres corregimientos. El resultado, coinciden los habitantes consultados, no fue el que esperaban de una inversión que en su momento se anunció como una solución definitiva al histórico problema de agua potable de la zona.
Tubería que no conduce agua a ningún lado
En Guayacanal, el recorrido permitió constatar tramos de alcantarillado con las tapas removidas o inexistentes, y tuberías completamente secas por las que, según describen los propios residentes, no circula agua desde hace tiempo porque la red simplemente no está conectada a un sistema de suministro que la alimente. La misma escena se repite, con variaciones menores, en Zambrano y Corral de Piedra: llaves y grifos instalados en las viviendas que no entregan una sola gota, y estructuras de alcantarillado que, más que un servicio en funcionamiento, parecen hoy una infraestructura abandonada a la intemperie.

Yonalbys Nieves, habitante del corregimiento, resumió la situación en los siguientes términos: «El agua viene un día sí y uno no. El alcantarillado fue algo malo que hicieron en Guayacanal, porque no hay agua potable, nos toca comprar bolsitas de agua para ingerir. Corregimientos como Guayacanal, Zambrano y Corral de Piedra tienen el mismo problema: no hay agua potable.»
Su testimonio no es aislado. Geraldin Mendoza, también habitante de la zona, describió una problemática que atraviesa directamente el diseño y la ejecución de la obra: «Se ha carecido ya que no hay ese alcantarillado en la mayoría de las casas, debido a cómo construyeron la tubería, y se ve en los demás corregimientos. El agua que recibimos es del río, no es potable, solo es para suplir necesidades.»

Ambos testimonios apuntan en la misma dirección: una obra de alcantarillado que, según describen los propios beneficiarios, no cubre a la mayoría de las viviendas y que no vino acompañada de una fuente de agua potable que la hiciera funcional. El resultado, dicen los habitantes, es que continúan dependiendo de agua de río para sus necesidades básicas y de bolsas de agua compradas para el consumo humano, en pleno 2026 y años después de que estas obras fueran formuladas con cargo a recursos de regalías.
Tres corregimientos, un mismo reclamo
Lo que hace particularmente llamativo el hallazgo de este semanario es que el reclamo no se limita a un solo corregimiento. Zambrano, Corral de Piedra y Guayacanal, pese a ser poblaciones distintas y con infraestructuras ejecutadas en momentos distintos, coinciden en un mismo diagnóstico: redes de alcantarillado que no prestan un servicio efectivo y ausencia de una red de acueducto que garantice agua apta para el consumo humano. Se trata, en la práctica, de otro capítulo de lo que en esta investigación se ha venido documentando como obras que, pese a millonarias inversiones de regalías, terminan convertidas en infraestructura sin uso real para las comunidades que debían beneficiar, en lo que en el argot regional se conoce como «elefantes blancos».
La diferencia, en este caso, es que no se trata de un escenario deportivo visible y fotografiable como el patinódromo de Albania, sino de una red subterránea que, al no estar operativa, resulta menos evidente para quien no habita la zona, pero que golpea de manera directa y cotidiana la salud y la calidad de vida de cientos de familias que, según su propio relato, siguen recurriendo al agua de río o a la compra de agua embolsada para sobrevivir.

Un liderazgo comunitario que, según fuentes locales, terminó dentro de la administración.
Durante el recorrido, fuentes consultadas en los corregimientos señalaron a este semanario que la persona que, en su momento, ejerció liderazgo comunitario y tuvo conocimiento directo del proceso de formulación y seguimiento de estas obras, hoy haría parte de lo que las mismas fuentes describieron como la «rosca» de la actual administración municipal. Se trata de una versión que circula entre los propios habitantes de la zona, quienes la mencionan como una posible explicación de por qué, pese a las evidentes fallas en la prestación del servicio, no se han conocido reclamaciones formales ni gestiones visibles para exigir la terminación o corrección de estas obras. Este semanario no pudo verificar de manera independiente el alcance de esa vinculación y continuará indagando al respecto en próximas entregas.
La versión del exgobernador
Como parte del ejercicio periodístico de contraste, este semanario intentó contactar al exgobernador Nemesio Roys Garzón para conocer su versión sobre el estado de estas obras y las razones por las cuales, según lo documentado en terreno, los corregimientos de Zambrano, Corral de Piedra y Guayacanal continúan sin un servicio efectivo de agua potable y alcantarillado. Al cierre de esta nota no se obtuvo respuesta de su parte. Este espacio permanece abierto para incluir su versión tan pronto sea posible obtenerla.
Esta investigación continuará documentando el estado de las obras financiadas con regalías durante la administración departamental de Nemesio Roys Garzón, en la búsqueda de establecer si los recursos destinados al mejoramiento de la calidad de vida de estas comunidades cumplieron, o no, con el propósito para el cual fueron aprobados.





