
A tres años de la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, Emdupar continúa enfrentando problemas financieros, operativos y administrativos. Informes oficiales y hallazgos de la Contraloría evidencian atrasos en inversiones, altos índices de agua no contabilizada y presuntas irregularidades contractuales.
La Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar, es patrimonio del municipio. Sin embargo, la crisis financiera acumulada durante diferentes administraciones llevó a que, en marzo de 2023, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios asumiera el control de la entidad mediante la Resolución SSPD-20231000173785 del 2 de marzo de ese año.
La decisión generó expectativas entre trabajadores, autoridades y la ciudadanía, que esperaba una recuperación administrativa y una mejora en la prestación de los servicios de acueducto y alcantarillado. No obstante, tres años después, los informes de gestión de la empresa intervenida y los hallazgos de la Contraloría Municipal reflejan que las dificultades estructurales persisten.
El más reciente informe de gestión, presentado en octubre de 2025 por el entonces agente interventor José Luis Palomino López, quien posteriormente fue reemplazado por Eduardo Andrés Meza Buitrago, evidencia que la empresa continúa afrontando serios problemas financieros y operativos.
Indicadores que siguen preocupando
Entre los principales indicadores se encuentra el índice de agua no contabilizada, que supera el 52 %, es decir, más de la mitad del agua producida no genera ingresos para la empresa, ubicándose 17 puntos porcentuales por encima del límite regulatorio del 35 %.
El informe también señala un atraso cercano a los $97.000 millones en inversiones que dejaron de ejecutarse durante varios años, además de una deuda de $2.673 millones con los propios organismos de vigilancia y control.
En materia de inversión, la ejecución presupuestal alcanzó el 70 % en 2023, aumentó al 85 % en 2024 y llegó al 87 % en 2025. Aunque los porcentajes muestran una mejoría, el rezago histórico continúa afectando la modernización de la infraestructura.
Los indicadores financieros también reflejan una situación compleja. El índice de endeudamiento fue de 25,1 en 2023, descendió levemente a 24,4 en 2024 y volvió a incrementarse hasta 28,2 en 2025, manteniendo dudas sobre la sostenibilidad financiera de la empresa.
Uno de los pocos aspectos con resultados favorables corresponde a la calidad del agua. El indicador de agua no conforme pasó de 7,4 % en 2023 a 2,40 % en 2024 y se redujo a 1,49 % durante 2025, acercándose gradualmente a la meta regulatoria.
Hallazgos de la Contraloría
Al panorama financiero se suman los hallazgos de la Contraloría Municipal de Valledupar, que advirtió un posible detrimento patrimonial superior a los $6.000 millones.
El ente de control identificó presuntos fraccionamientos contractuales para la compra de químicos destinados a la potabilización del agua, así como en contratos relacionados con transporte y logística. Según la Contraloría, estas prácticas habrían limitado la libre competencia y aumentado el riesgo de sobrecostos.
‘Hoy Emdupar está mucho peor’
Para el concejal de Valledupar, Jesús Perpiñán, en entrevista con el Semanario La Calle, la intervención no ha cumplido los objetivos con los que fue implementada.
El cabildante aseguró que, durante el debate de control político realizado en junio de este año, quedó en evidencia que la situación de la empresa es más crítica que antes de la intervención.
“Emdupar no era una empresa perfecta antes de ser intervenida, pero hoy la encontramos mucho más afectada. Uno esperaba que la intervención corrigiera las causas que originaron la crisis, pero lo que vemos es una empresa desequilibrada y sin resultados concretos”, manifestó.

Agua que se pierde y menor micromedición
Perpiñán afirmó que uno de los principales problemas continúa siendo el índice de agua no contabilizada.
Según explicó, más del 53 % del agua tratada se pierde antes de ser facturada, situación que representa millonarias pérdidas económicas para la empresa.
A ello se suma que la cobertura de micromedición apenas alcanza el 81 %, lo que significa que cerca del 19 % de las viviendas y establecimientos comerciales no cuentan con medición efectiva del consumo, afectando directamente los ingresos de Emdupar.
Recursos para funcionamiento
Otro de los cuestionamientos planteados por el concejal tiene que ver con el destino de los recursos.
Según explicó, parte del dinero que debería destinarse a la modernización del sistema de acueducto estaría siendo utilizado para cubrir gastos de funcionamiento.
A juicio del cabildante, Valledupar continúa operando con un acueducto diseñado para una población muy inferior a la actual, lo que limita la capacidad de respuesta frente al crecimiento de la ciudad.
Preocupación por el fenómeno de el niño
El concejal también expresó preocupación por la falta de preparación de la empresa para enfrentar un eventual fenómeno de El Niño de mayor intensidad.
Indicó que aún no se conoce un plan de contingencia claro para responder a una posible disminución del caudal del río Guatapurí, principal fuente de abastecimiento de agua para Valledupar.

El tanque de almacenamiento
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el funcionamiento del tanque de almacenamiento.
Perpiñán explicó que esta infraestructura fue diseñada para abastecer algunos sectores de la ciudad cuando se presentaran fallas en la planta de tratamiento.
Sin embargo, aseguró que actualmente el tanque está operando como parte del sistema de producción de agua y no como reserva estratégica.
“Cuando debería permanecer lleno para responder durante una emergencia, está funcionando en tiempo real junto con la planta de tratamiento. Por eso, cuando se presentan lluvias o interrupciones del servicio, tampoco logra suplir la demanda”, afirmó.
En este punto del tanque de almacenamiento vale la pena indicar que se ‘vendió’ a la ciudadanía como una solución a la falta de agua para los barrios de la comuna 3 y 4 donde convergen barrios como Francisco de Paula, La Victoria, Villa Miriam, Cicerón Maestre, El Galán, entre otros.
Sin embargo, en lo que es La Victoria la realidad es otra, los habitantes duran hasta 8 días sin el preciado líquido. Lesmi Centeno indicó que la situación es caótica, muchos de los residentes se valen de un tubo que tiene agua constante para abastecerse. En ese lugar llegan con canecas, ollas y potes para llevar hasta sus casas.
Es de recordar que esta obra fue ejecutada por el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio con un costo de 24.500 millones de pesos, en el gobierno del expresidente Iván Duque.
Las alternativas para el futuro
Frente al panorama actual, el concejal considera que el Gobierno Nacional debe tomar una decisión definitiva sobre el futuro de Emdupar.
A su juicio, existen varias alternativas. Liquidar la empresa si ya se cumplieron las causales previstas durante la intervención, devolver su administración al municipio de Valledupar para ejecutar un plan de recuperación financiera y técnica, constituir una nueva empresa de servicios públicos con un socio estratégico, o destinar recursos nacionales suficientes para sanear sus finanzas y realizar las inversiones necesarias.
“Lo que no puede seguir ocurriendo es que la empresa permanezca intervenida indefinidamente sin resultados. La comunidad sigue siendo la principal afectada por las fallas en el servicio de acueducto y alcantarillado” , concluyó Perpiñán.
Irregularidades en el contrato de medidores
El tribunal Arbitral de la Cámara de Comercio de Valledupar evaluó la controversia sobre el contrato de instalación de medidores de acueducto en Valledupar se remonta a 2015, cuando Emdupar suscribió un acuerdo con la Unión Temporal Medidores del Cesar para suministrar e instalar más de 24.000 equipos de medición. Según el laudo arbitral, el contratista sostiene que la empresa incumplió de manera reiterada obligaciones esenciales del contrato, situación que ya había sido reconocida en un primer tribunal de arbitramento en 2017.
Entre los principales incumplimientos atribuidos a Emdupar figuran la falta de entrega de listados georreferenciados de los usuarios, la no conformación del comité de seguimiento, retrasos en la forma de pago y deficiencias en la gestión comercial y financiera del proyecto. De acuerdo con la demanda, estas situaciones impidieron ejecutar completamente el contrato y dejaron sin instalar 9.853 medidores de acueducto.
El expediente conocido por el Semanario La Calle señala que, tras varios años de disputas, ambas partes alcanzaron un acuerdo en 2022 para reactivar el contrato mediante un otrosí que permitiera instalar los medidores pendientes. Sin embargo, la Unión Temporal asegura que, pese a realizar inversiones para reiniciar la ejecución, Emdupar suspendió de manera intempestiva el acuerdo en febrero de 2023, ocasionando nuevos perjuicios económicos al contratista.
Como consecuencia de estos presuntos incumplimientos, la Unión Temporal solicitó que el Tribunal declarara responsable contractualmente a Emdupar y ordenara una indemnización por daños que incluye perjuicios por daño emergente, lucro cesante, intereses y recursos que, según el contratista, fueron recaudados y no transferidos. La reclamación económica supera los $4.200 millones, sin incluir actualizaciones e intereses solicitados durante el proceso.
Durante el proceso arbitral, Emdupar rechazó las pretensiones de la demanda y alegó, entre otros argumentos, que el contrato había terminado, que no existía el daño reclamado y que los cobros formulados por la Unión Temporal no eran procedentes. No obstante, el Tribunal asumió competencia para resolver el litigio y analizó de fondo las reclamaciones derivadas del contrato.
El laudo arbitral, emitido el 25 de marzo de 2026 por el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Valledupar, pone fin a un nuevo capítulo de un conflicto contractual que se ha prolongado por más de una década y que ha estado marcado por procesos arbitrales, conciliaciones, suspensiones del contrato y cuestionamientos sobre la ejecución del programa de instalación masiva de medidores en la capital del Cesar.




