La Asamblea Departamental de La Guajira está compuesta por once diputados elegidos para el periodo 2024–2027. La mayoría pertenece o está alineada con la coalición de gobierno del actual mandatario departamental, Jairo Alfonso Aguilar Deluque, respaldado por partidos como La U, Cambio Radical, ASI y La Fuerza de la Paz. Esta mayoría oficialista ha generado un ambiente de comodidad política dentro del recinto, donde escasean los cuestionamientos y los ejercicios de control se diluyen en la lógica de la gobernabilidad. En otras palabras, los diputados que deberían representar al pueblo parecen estar más preocupados por no incomodar al gobernador que por defender el acceso al agua de sus electores.
Precisamente, al momento de hacer un balance sobre los resultados de sus deberes de cada uno de los once diputados de esta sección del país, podría decirse que hay una especie de saldo en rojo en tres honorables corporados. En la mayoría de los casos, sus funciones se han limitado a ser sólo unos ‘convidados de piedra’ de la Administración Departamental para expedir, interpretar, reformar y derogar ordenanzas en los asuntos de su competencia, de acuerdo al interés de la mandataria cesarense y utilizar su herramienta de control político únicamente como un ‘saludo a la bandera’ para exonerar a funcionarios de la Gobernación o de los institutos descentralizados, en el ejercicio de sus funciones.
La oposición Jimmy Boscan resultó ‘ni chicha, ni limoná’
Jimmy Rahall Boscan Torres se suponía debería ser un diputado opositor, pues aceptó la curul que le otorgaba el Estatuto de la Oposición por haber ocupado el segundo lugar en la votación de las pasadas elecciones a la Gobernación de La Guajira, con el 30% menos de la votación del actual gobernador; sin embargo, la realidad es que la inacción de Boscan Torres ha contribuido al deterioro de la confianza pública en la Asamblea.
Por ejemplo, no ha citado ni una sola vez a la gerente de la Empresa de Servicios Públicos de La Guajira (Esepgua), Andreína García, para explicar por qué los cuantiosos recursos que maneja no se traducen en soluciones. La entidad, encargada de diseñar y coordinar la política departamental de agua, sigue operando sin supervisión institucional clara. El hermetismo en torno a sus contratos, los proyectos que adelanta y su ejecución presupuestal, solo agrava la percepción de una gestión opaca.
Una herramienta fundamental del control político es la posibilidad de ejercer sobre el funcionario la moción de censura; es decir, que la Asamblea determine que el citado no desempeña bien sus funciones, por las circunstancias que fueran, y, por tanto, se tiene que ir del cargo que ocupa. ¿Son tan excelentes los secretarios del despacho departamental o los directores o gerentes de organismos descentralizados que ninguno mereció, en este 2025, un voto negativo de parte del diputado Jimmy Boscán para que el funcionario público dejara de ejercer sus funciones? Lo cierto es que las múltiples veces que el Semanario La Calle le ha escrito o llamado al corporado Boscan Torres para conocer su opinión sobre algún aspecto de la administración departamental, nunca ha contestado.
La palabra interesada del oficialista Pablo Parra
Para nadie es un secreto que el ex diputado Pablo Parra Córdoba, quien acaba de renunciar a su curul en la duma departamental para aspirar a una en la Cámara de Representantes, hizo parte de la coalición que apoya la gestión del gobernador Jairo Aguilar. Los analistas dicen que él aprovechó su curul para ‘lambonearle’ al mandatario de los guajiros para que el jefe político de Aguilar, el senador Alfredo Deluque, lo llamara a encabezar la lista del Partido de la U para aspirar a una de las dos curules territoriales de La Guajira en la llamada Cámara baja.
Para los expertos guajiros, Parra hizo parte de la jugarreta que Deluque le hizo a Jorge Cerchiaro para ‘descabezarlo’ de su actual curul y darle la oportunidad al hasta poco diputado Pablo Parra. “Las acciones del ex alcalde de Albania en la Asamblea, durante este 2025, estaban encaminadas, más que favorecer al pueblo, a favorecerse así mismo para ganar las ‘indulgencias’ del senador guajiro y le dieran la candidatura que hoy tiene.
El ‘canto de la bandera’ de Mateo Luquez en la Asamblea
El diputado Mateo Luquez López es otro de los corporados que no le responde a La Calle cuando se le llama o se le escribe para conocer su concepto en relación con temas prioritarios del departamento. El más reciente llamado se le hizo para el artículo que publicó este Semanario en agosto de 2025 sobre la falta de control político a Esepgua por parte de los diputados guajiros. A pesar del profundo malestar de la ciudadanía por la deficiente gestión de la entidad, ningún diputado ha citado a su gerente, Andreina García, a rendir cuentas. ¿Por qué? Silencio absoluto del diputado Luquez.
La crisis del agua no es un tema menor ni pasajero. Es un problema estructural que afecta derechos fundamentales, especialmente en una región como La Guajira, donde la vulnerabilidad social y ambiental es extrema. Si los diputados continúan callando, no solo traicionan su mandato, sino que se convierten en cómplices de una negligencia institucional que cuesta vidas. La ciudadanía espera respuestas, pero, sobre todo, espera acción. Mateo Luquez es de un partido (Alianza Verde) llamado progresista, que, se supone, debe estar por encima de las componendas políticas frente a los debates en el seno de la Corporación; sin embargo, su curul, de acuerdo a los analistas consultados, es ‘un canto a la bandera’ frente a la administración del gobernador Jairo Aguilar.

