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Maltrato y necesidad, el viacrucis de los caballos en Valledupar

Valledupar ha crecido en términos de urbanismo, pero los últimos gobiernos municipales no le han puesto seriedad a una problemática que cada día se agudiza y que la deja en el viejo pueblo, en la época precolombina cuando los caballos andaban libremente por las calles de la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar.

El tradicional oficio de carromulero que vemos a diario en las calles de la ciudad es la fuente de ingreso de más de 300 familias en condiciones de escasos recursos, según dato de la Asociación de carromuleros de Valledupar, (Asocarv).

Es innegable que estas personas tienen derecho al trabajo; sin embargo, este oficio estaría afectando negativamente la movilidad de la ciudad, genera contaminación en espacios públicos y predios privados, y lo más cruel, esta actividad atenta contra animales indefensos.

En lo que va del año varios caballos se han quedado atrapados en rejillas de alcantarillado y otros han muerto desplomados en medio de una la calle por agotamiento, enfermedad y mala alimentación. Sus propietarios manifiestan estar cansados de la larga espera de una reconversión laboral prometida desde 2017, la cual consistía en el cambio de vehículos de tracción animal por un motocarro, estrategia, que los ilusionó, benefició a unos pocos, y no cambio el panorama.

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En medio de la cuarentena por el Covid -19,  tanto dueños como los animales no han parado de trabajar ni un solo día, no les ha ido muy bien, pero aún así recorren largas horas por los barrios de la ciudad esperando conseguir un trabajo, bien sea para botar basura o transportar alguna carga.

“Necesitamos la ayuda del municipio, no podemos dejar de trabajar, con Covid pero tenemos familias por alimentar. Y aunque las patrullas de Policía nos persigan y coloquen multas, dueños de predios nos amenacen, nos golpeen a los pobres animales, nos traten de marginados; nosotros salimos y hacemos este trabajo; no tenemos otra opción”, es el pensar de una mujer vallenata en condición de discapacidad que lleva más de 14 años dedicada a este oficio.

La problemática continúa y la pregunta es, ¿Hasta Cuando?, no piden algo imposible, sólo piden reconversión, oportunidades laborales, beneficios para poder mejorar su calidad de vida y cumplimiento al
Decreto 1666 de 2010 que ordena la sustitución de los vehículos de tracción animal y el apoyo permanente de las alcaldías municipales y distritales en la financiación y cofinanciación del equipo automotor y el desarrollo de las actividades alternativas para los conductores de estos vehículos.

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Si el gobierno municipal y organismos competentes le cumplieran a esta población y a los animales necesitados con soluciones inmediatas y definitivas pensado en una Valledupar limpia, en desarrollo y progreso, ‘se quitaría varios problemas de encima’ le haría un bien a este gremio trabajador, los equinos dejarían de ser explotados, así mismo, disminuiría la contaminación, y con ello, la policía dejaría de perseguirlo por su trabajo ilegal.

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