publicidad

publicidad

Metieron ‘las de caminar’ en su primer año de gobierno

No fue un buen año para los siguientes alcaldes del departamento del Cesar, las decisiones y actuaciones que realizaron el año pasado les valió ser epicentro de controversias y fuertes rechazos para sus comunidades. El primero de ellos es el alcalde de Aguachica Robinsón Manosalva, seguido por Francisco Meza en el Copey. En la lista también está Henry Chacón en Curumaní.

No cabe duda que si hay un alcalde que está como el peor del departamento es el de Aguachica, Robinson Manosalva, quien desde el primer día que comenzó a gobernar lo hizo generando odios y disputas.

El estreno de los escándalos del alcalde Robinson Manosalva fue por todo lo alto, el mandatario cuando apenas iba a cumplir su primer mes en el cargo, aseguró que los concejales de la oposición estaban fraguando un atentado para matarlo. Lo hizo a través de un vídeo en Facebook, donde llegó a tal grado de exaltación que además de decir vulgaridades, hizo la seña de ‘pistola con sus manos’

Robinson Manosalva, alcalde de Aguachica

Posterior a ello, y cuando apenas comenzaba abril, y el país tenía varias semanas en cuarentena, a través de las redes sociales comenzaron a rodar vídeos de personas de diferentes barrios de Aguachica que señalaban al alcalde de no entregar mercados a las familias que no habían votado por él.

Semanas después, a través de una denuncia pública, en abril pasado, el administrador de empresas Luis Hernando Serna Cardona expuso las irregularidades de algunos contratos ejecutados por el alcalde Robinson Manosalva por más de $700 millones de pesos, para la adquisición de ayudas humanitarias y otros objetos para hacerle frente a la emergencia del Covid-19.

Y aún hay más y tiene que ver con el polémico encuentro que realizó en la vereda de Cerro Redondo, por redes sociales quedó en evidencia como incumplió el toque de queda que él mismo había decretado en el municipio durante 60 horas, como medida preventiva de la pandemia del covid-19. Además, que se agarró con los periodistas locales a quienes ofendió con palabras de fuerte calibre. Y la cereza del pastel va para su último escándalo del año con el robo que descarado que se estaba haciendo en la secretaria de Tránsito, de la cual se estaban desviando recursos para la cuenta de personas particulares.

 

El problemón de Chacón

Henry Chacón Amaya, de Curumaní

El alcalde Henry Chacón fue cobijado con detención preventiva en centro carcelario por parte del Fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales, quien, tras escucharlo en indagatoria, y luego de resolverle la situación jurídica bajo la Ley 600 de 2000, encontró que existían por lo menos dos indicios graves de responsabilidad por los delitos de homicidio en persona protegida y concierto para delinquir agravado, y por ello se le dictó medida de aseguramiento, la cual cumplió en la cárcel judicial de Valledupar.

Le puede interesar  El proceso de revocatoria del alcalde de Aguachica es todo un hecho

Cabe recordar que el 26 de noviembre de 2003, integrantes del frente Resistencia Motilona del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) asesinaron a Ana Cristina López de Moreno, quien para ese entonces era concejal del municipio, crimen que habría sido motivado por las actividades políticas de la mujer, quien además era la principal contrincante política de Chacón en ese entonces que ya era alcalde de Curumaní por primera vez.

Por estos hechos, un fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales ordenó la captura de Chacón Amaya, la cual fue materializada el 22 de septiembre del 2020 por unidades del CTI y del Gaula Militar, justo cuando este se disponía a ingresar a un consejo de seguridad con otros alcaldes del departamento, el gobernador e integrantes de las Fuerzas Militares. Chacón finalmente recuperó su libertad y está al frente de la administración en Curumaní, pero el proceso aún sigue su curso.

 

Meza, arbitrario como él solo

Francisco Meza, alcalde del El Copey

La primera ‘mojada de prensa’ de Meza fue comenzando la pandemia, cuando se difundió un video donde se le veía al mandatario discutiendo con un grupo de ciudadanos que le pedían mercados, la forma tosca y poco sensible en la que el mandatario respondía no lo dejaron bien parado. Dicho vídeo se regó como pólvora en carnaval en redes sociales por lo que las críticas no solo le llegaron de parte de sus electores, sino también de diversas partes del país.

Cuando por fin se decidió a entregar mercados, sus detractores políticos denunciaron presuntas irregularidades en el proceso, que tendrían que ver con la ración del programa de alimentación para los adultos mayores, los cuales superaban los 1.500 beneficiarios. La idea era que durante la época de cuarentena el mercado no sólo sirviera para el adulto mayor sino para quienes los cuidan. Sin embargo, las personas que vieron los mercados consideraron que estos no tenían la ración necesaria para alimentar a varias personas.

Le puede interesar  El proceso de revocatoria del alcalde de Aguachica es todo un hecho

Este es quizás el hecho más grave que involucra al alcalde de El Copey, Francisco Meza Altamar, y tiene que ver con la compra de un lote, el cual fue adquirido por el mandatario con la finalidad de legalizar los predios que hace más de 10 años están ubicadas en el sitio conocido como Camilo Torres, y lograr que cada uno tenga su escritura y poder así realizar proyectos de inversión.

Pero lo grave de esta situación es que el alcalde es el dueño de la fundación Fundicop, de la cual fungió hasta el año 2017 como representante legal, la misma que le vendió el predio a Sicarcol, otra empresa que aseguran es de su propiedad, y que es manejada por Antonio María Andrade, esta última también obtuvo contratos en la alcaldía para el suministro de mercados que fueron entregado durante la pandemia, hoy en líos, por posibles sobrecostos.

Hay algo más, y fue la indignación que se vivió en el municipio a raíz de un impuesto de 500 mil pesos que estaba cobrando la administración municipal para poder permitir entierros en el cementerio central de la población.

Esta situación llevó a que una familia que no contaba con los recursos para tal fin, se vieran en la penosa necesidad de trasladarse a la orilla del río de la población para darle cristiana sepultura en ese lugar ante la negativa del alcalde Meza.

Y cerramos con esta joya, la denuncia de José de Jesús Martínez Manga, quien tuvo que interponer una acción de tutela en contra de la administración de Francisco Meza. Según el ciudadano, el alcalde quiere sacarlo de un predio que, pese a ser del municipio, se le fue entregado hace varios años en comodato.

Martínez Manga es un hombre humilde de la tercera edad que no cuenta con los recursos para comprar o alquilar una nueva casa, además que tiene dos hijos discapacitados, pero ello no ha sido impedimento para que el alcalde continúe con su intensión de desalojarlos, lo que le ha valido enormes críticas por su falta de sentido humano.

 

publicidad

publicidad