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Palomino, un destino turístico que anda ‘al garete’

Este corregimiento de Dibulla se consolidó como uno de los principales destinos turísticos de La Guajira, pero su crecimiento sin suficiente planificación, la falta de inversión pública y la erosión costera amenazan su sostenibilidad. 

Dibulla, en el departamento de La Guajira, tiene una ubicación privilegiada entre el mar Caribe y las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. Sus playas, ríos, paisajes naturales, gastronomía y comunidades convierten al municipio en un territorio con un amplio potencial para el turismo de naturaleza.

Sin embargo, ese potencial todavía no se refleja plenamente en el desarrollo económico y social de la población. Uno de los principales ejemplos es Palomino, corregimiento que durante los últimos años se consolidó como uno de los destinos turísticos más reconocidos de la región, pero cuyo crecimiento, según representantes del sector, se produjo sin una planificación suficiente.

El presidente de la Asociación de Turismo de Dibulla, Asoturdi, José Mendoza, considera que Palomino se convirtió en el principal referente turístico del municipio, pero advierte que el crecimiento de la actividad no ha estado acompañado de una organización que permita garantizar un desarrollo sostenible.

“Palomino es un destino turístico por naturaleza y nuestro referente número uno. Sin embargo, ha sido un turismo que no ha sido planificado ni organizado”, explicó Mendoza.

Para el dirigente gremial, la experiencia de Palomino debe servir como punto de partida para evitar que el crecimiento turístico continúe de manera desordenada y, al mismo tiempo, para impulsar otros atractivos que permanecen poco explorados.

Desde Asoturdi se plantea la necesidad de una mayor articulación entre las autoridades, los prestadores de servicios turísticos y las comunidades, así como de inversiones públicas que permitan convertir al turismo en uno de los principales motores de la economía local.

“Falta una articulación real y una inversión del Estado en el turismo. El turismo sería el camino para que el desarrollo económico de Dibulla fuera eficiente y generara calidad de vida para sus habitantes”, señaló Mendoza.

Aunque Palomino concentra buena parte de la atención turística, Dibulla cuenta con otros escenarios naturales que podrían ampliar la oferta del municipio.

Mendoza destaca, entre otros atractivos, las playas, las desembocaduras de los ríos Mingueo y Jerez, los ríos que atraviesan el territorio, las quebradas y los paisajes asociados a la Sierra Nevada de Santa Marta.

A esto se suma su cercanía con los aeropuertos de Santa Marta y Riohacha y las vías de acceso que conectan al municipio con otros puntos de la región.

“Tenemos todo para desarrollar un turismo competitivo. Falta la planificación y organización”, sostuvo el presidente de Asoturdi.

La apuesta, según explica, no debería limitarse al turismo de sol y playa, sino avanzar hacia una oferta basada también en la naturaleza y la gastronomía, aprovechando las características particulares del territorio.

Uno de los obstáculos señalados por el sector es la limitada estructura institucional destinada a promover esta actividad.

Mendoza cuestiona que Dibulla, pese a su vocación turística, no cuente con una Secretaría de Turismo y que la actividad sea manejada desde una oficina dependiente de la administración municipal.

“Nosotros, a pesar de tener vocación turística, no tenemos ni siquiera una Secretaría de Turismo. Tenemos una oficina de turismo que depende del despacho del alcalde. Somos un municipio de sexta categoría y ni siquiera tenemos Secretaría, sino una oficina”, manifestó.

A su juicio, esta situación evidencia la necesidad de fortalecer la institucionalidad y darle al turismo un papel estratégico dentro de la planificación municipal y departamental.

El reto: que el turismo se convierta en motor de desarrollo

Dibulla ha sido tradicionalmente un territorio de pescadores y campesinos. Aunque buena parte de la población continúa dependiendo de estas actividades.   Sus habitantes también dependen de empleos públicos, como colegios, alcaldía, hospital y algunas corporaciones privadas; el turismo aparece como una alternativa para diversificar la economía y generar nuevas oportunidades laborales.

No obstante, Mendoza considera que todavía no puede hablarse del turismo como la principal actividad económica del municipio, debido a que su desarrollo permanece fragmentado.

Frente a este panorama, Asoturdi trabaja en la creación de una mesa permanente de turismo que permita reunir a las instituciones, operadores turísticos, comunidades y demás actores relacionados con la actividad.

La propuesta, según Mendoza, busca que las decisiones sobre el futuro turístico del municipio sean tomadas de manera articulada y que permitan organizar la oferta existente.

La intención es avanzar hacia un modelo de turismo “responsable, sostenible y regenerativo”, que no solamente atraiga visitantes, sino que también genere beneficios para las comunidades locales y que puedan generar desarrollo para todo el municipio. 

 

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No hay inversión 

Para esta nota periodística se consultó a través del Secop 1 las inversiones en turismo para Dibulla y Palomino, pero los resultados no fueron positivos. Solo existe un contrato por una millonaria suma de $7.476.628.961,20, para la construcción del corredor turístico vía al mar en la cabecera del municipio, sin embargo, quedó por fuera Palomino. 

Otras de las problemáticas que enfrenta este corregimiento es la erosión costera. En junio pasado los habitantes bloquearon la Troncal del Caribe, reclamando acciones por los entes territoriales para el impacto que viene generando el mar. 

Para tratar de mitigar esta situación los pobladores se han valido de sacos con arena, piedra a fin de construir como especie de un muro de contención para frenar el fuerte oleaje, que amenaza a los establecimientos comerciales, entre estos, restaurantes que son una fuente de empleo para muchos lugareños. 

Una de las comerciantes de esta zona indicó que la afectación está en todo el frente costero, con desembocadura al río Palomino, donde la mayoría que ahí hacen vida obtienen sus recursos de los visitantes que buscan algún tipo de servicio como la alimentación. 

Por ello solicitan un proyecto de mitigación que sea de alto impacto, el cual se consolide y no quede en promesas, ya que aseguran que por años los han tenido engañados. 

 

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‘Solo reuniones y no acciones’

Las comunidades en Palomino indican que los entes territoriales solo realizan mesas de trabajo que quedan en ‘papeles y café’, hacen compromisos y acuerdos, pero las obras no llegan. 

“Esta es una problemática de años no de ahora, pero siempre vienen con promesas y no las cumplen, nosotros dependemos del turista que llega y si es cierto que son permanente en cualquier época del año, pero directamente de la Alcaldía no tenemos ayuda, sí promocionan el destino turístico, pero eso no es tan necesario porque su belleza natural atrae a las personas que nos visitan, necesitamos son obras de impacto que sean tangibles y reales”, dijo una comerciante dedicada a la venta de comidas en Palomino. 

Es de indicar que el 26 de junio en la Alcaldía de Dibulla se realizó una ‘Mesa de trabajo urgente’ para atender la problemática de erosión costera que afecta de manera significativa al corregimiento, se analizó el estado actual del proceso, se socializaron las actuaciones adelantadas por el municipio y se definió de manera conjunta la hoja de ruta a seguir para avanzar en la ejecución de obras de mitigación. 

No obstante, los lugareños aseguraron que nada ha sucedido, ellos no conocen qué acciones se realizarán a corto, mediano o largo plazo.

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