Durante tres meses el acordeonero Pompilio Eduardo Rosado, conocido como ‘Pompy’ estuvo recluido en El Centro de Atención para el Drogadicto proyecto ‘Hombres de bien’, luego de tomar la decisión de parar el mundo de la drogadicción, en el que, según él, estuvo inmerso durante más de 20 años.
“Me cansé, sentí que esa vida no me estaba llevando a ningún lado, ya ni el ron, ni las mujeres, ni la droga me gustaban, llegó un momento en el que empecé a perderle sentido a la vida”, dijo el acordeonero.
Quien además mencionó que el caso de Julián Rojas, también lo impulsó a dar el paso, “yo vi lo de Julián, precisamente en La Calle, por lo que decidí con mis hermanas venirme a internar aquí. Fue un proceso muy alentador, me encontré conmigo mismo aquí a saber lo que quería; ya salgo a ser un hombre de bien”, acota.

Luego de relatar este momento, orgulloso menciona que, en Hombres de Bien, además de encontrar rehabilitación a su enfermedad, afianzó su relación con Dios y logró su título como bachiller, el cual pese a haber estudiado, no había alcanzado, “no tiene nombre la satisfacción que estoy sintiendo, porque yo era bachiller, es más hice cinco semestres de derecho, pero el diploma no me apareció porque el colegio desapareció, por lo que aproveché esta oportunidad”, dice Pompy Rosado.
Consciente que la batalla inicia fuera del centro, el acordeonero afirma salir fortalecido de este proceso, y como lo hizo Julián a su salida de este mismo lugar, invitó a los demás artistas del vallenato a que den el paso a la recuperación de esta enfermedad, “quiero darle un consejo a todos los amigos míos que están en la música vallenata que no les de pena venirse a curar, no voy a decir nombres, pero están en el valle, haciendo lo que hacen y no les da pena, pero si les avergüenza entrar a un centro y rehabilitarse”, dijo Pompy Rosado.


