El presidente Gustavo Petro ha manifestado su intención de terminar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel, argumentando que el comercio no puede estar por encima de la vida y criticando intereses económicos que afectan la sostenibilidad ambiental, especialmente en sectores como el carbón. Sin embargo, según expertos y el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, un presidente no tiene la potestad unilateral de finalizar un TLC. Para ponerle fin a un acuerdo comercial de esta magnitud, es indispensable la aprobación del Congreso. Además, los TLC ya suscritos tienen una vigencia adicional de seis meses tras su terminación formal, lo que significa que incluso en caso de darse esta decisión, el acuerdo seguiría vigente durante buena parte del gobierno actual. Por ahora, las declaraciones presidencial se entienden como manifestaciones políticas, mientras el debate sobre el futuro de estos acuerdos se mantiene abierto.


