Desaparecieron dos ambulancias del Hospital San Andrés y la comunidad denuncia un posible robo disfrazado de trámite.
La Gobernación del Cesar dice que nunca llegaron, el hospital jura que las envió “por error” y los enfermos pagan las consecuencias: mueren esperando una ambulancia que ya no existe.
“Las ambulancias se las tragó la tierra… o alguien se las robó”. Así resume Eurides, líder ciudadano, la indignante historia que hoy tiene en vilo al Hospital Regional San Andrés de Chiriguaná. Según su testimonio, en noviembre de 2023 cuatro vehículos dos ambulancias entregadas en comodato por la Gobernación del Cesar y dos propiedades del hospital fueron subidas en una cama baja y trasladadas, supuestamente, a los patios del departamento.
Un año después, nadie sabe dónde están. “Tenemos las pruebas. Se las llevaron dizque a la Gobernación, pero allá nunca llegaron. La misma empresa de vigilancia certificó que esos vehículos jamás entraron. Entonces, ¿a dónde fueron a parar?”, denuncia el profesor Eurides con la voz entrecortada de la rabia y la impotencia.
Mantenimiento de $50 millones, arriendo de $90 y carros fantasmas
La historia no termina en la desaparición. El veedor en salud Arturo José Salazar Zapata asegura que antes del “paseo fantasma” se firmó un contrato por $50 millones para reparar una de las ambulancias. Sin embargo, el hospital decidió alquilar una ambulancia privada por $90 millones de pesos a la empresa Urmedicas VIP S.A.S.
“Esa ambulancia particular se ganaba tres millones de pesos diarios, mientras las nuestras estaban parqueadas o desaparecidas. Con 30 millones podíamos haber reparado una ambulancia del hospital”, afirma Salazar Zapata.
Otros dos vehículos particulares fueron contratados por $7 millones mensuales cada uno para cubrir traslados de pacientes y personal médico.
Documentos falsos, versiones cruzadas y funcionarios señalados
Jorge José Peña Toscano impetró un derecho de petición, en respuesta a estos la Secretaría General de la Gobernación del Cesar, confirmó que las ambulancias “nunca ingresaron a los parqueaderos oficiales” y se presentó una denuncia por hurto contra persona indeterminada.
Constancia Devolucion de vehiculo (1) (4)
Pero para los veedores, el responsable tiene nombre y apellido:
Sergio Andrés Gil Cely, exgerente interventor del hospital, quien habría ordenado la entrega de los vehículos sin verificar su destino. “Tenemos copias de los papeles firmados por el gerente y un almacenista. Aparecen como si las entregaron y las recibieron, pero esos vehículos jamás llegaron. Son documentos falsos”, sostiene Eurides, mostrando las pruebas.

El actual gerente encargado, Luis Roberto Padró, quien también dirige el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, Crue Cesar, reconoció manifestando que “hubo errores en la documentación”, pero insistió en que las ambulancias estaban “en estado de obsolescencia” y serían chatarrizadas.

La comunidad lo refuta con fuerza. “Una cosa es obsolescencia y otra chatarrización. Con 30 millones se podían poner a rodar de nuevo. No hay voluntad, hay negligencia”, enfatiza José Jorge Peña Toscano, otro de los denunciantes.
Hoy Chiriguaná no tiene una sola ambulancia pública en funcionamiento.
Los pacientes que deben ser trasladados a Valledupar o Aguachica esperan durante horas o pagan transporte particular. “Aquí el pueblo calla por miedo. Hay gente que ha perdido a sus familiares esperando traslado. Nadie responde, los concejales guardan silencio, el alcalde brilla por su ausencia. Es una tragedia disfrazada de trámite”, reclama Eurides.

Mientras la Fiscalía Cuarta de Chiriguaná avanza lentamente en la investigación, los líderes comunitarios exigen una auditoría completa: “La gobernación dice que fue hurto, el hospital dice que fue chatarrización, y nosotros decimos que fue un robo institucional”, sentencia Peña Toscano. La comunidad no solo pide que las ambulancias aparezcan, sino que se castigue a los responsables y se recupere el servicio vital que hoy falta. “No queremos más excusas. Queremos ambulancias, no contratos fantasmas”, concluye Eurides.


