Aqualia reconoce una diferencia cercana a 400 litros por segundo entre la salida de la planta y la entrada a la ciudad. La empresa ha detectado más de 200 anomalías e intervenido cerca de 20 de los 46 kilómetros de conducción, pero todavía no puede establecer cuánto del caudal corresponde a fugas, conexiones no autorizadas u otros problemas. Tampoco tiene consolidada la cantidad de agua recuperada y admite que las intervenciones aún no representan una mejoría sostenida para los usuarios; El problema del agua en Riohacha tiene ahora una dimensión que puede medirse en litros por segundo. Según información entregada por Aqualia, de la Planta de Tratamiento de Agua Potable —PTAP— principal, ubicada en la vereda Los Moreneros, salen aproximadamente 660 litros por segundo, mientras que al punto de entrada de Riohacha llegan alrededor de 200 litros por segundo.
La diferencia entre ambas mediciones se acerca a los 400 litros por segundos. Son más de 34 millones de litros durante 24 horas si ese caudal se mantuviera constante. Sin embargo, establecer qué ocurre exactamente con toda esa agua sigue siendo uno de los principales interrogantes, Aqualia explicó que las cifras provienen de macro medidores instalados en puntos estratégicos: uno a la salida de la planta y otro a la entrada de Riohacha. La comparación de ambos registros evidencia que una parte considerable del agua producida no alcanza las redes de distribución de la ciudad.

¿Fugas o conexiones no autorizadas?
Aquí aparece uno de los principales hallazgos de las respuestas entregadas por la empresa: Aqualia no puede determinar actualmente qué porcentaje de esa diferencia corresponde a conexiones no autorizadas, cuánto se pierde por fugas y cuánto obedece a situaciones relacionadas con la infraestructura, la compañía sostiene que para establecerlo sería necesaria una revisión exhaustiva de los aproximadamente 46 kilómetros de la línea de conducción.
Mientras tanto, asegura que viene reparando fugas, realizando mantenimiento de ventosas y otros componentes y clausurando conexiones no autorizadas, esto obliga a hacer una precisión: aunque las conexiones no autorizadas forman parte del problema identificado, con la información disponible no es posible atribuirles por sí solas los cerca de 400 litros por segundo de diferencia.
Más de 200 anomalías bajo la lupa
Aqualia también reveló que durante 2026 ha realizado más de 80 acciones de intervención sobre la conducción, la empresa efectuó además un estudio especializado con tecnología de detección acústica mediante una esfera introducida dentro de la tubería. El procedimiento permitió identificar y georreferenciar más de 200 anomalías; las verificaciones posteriores han determinado que varias corresponden a fugas y conexiones no autorizadas.
Pero existe otro dato pendiente: Aqualia todavía no tiene una cifra consolidada de cuánta agua ha recuperado como resultado de esas intervenciones. La explicación de la compañía es que los trabajos se han ejecutado progresivamente y cada punto presenta condiciones diferentes.Así, la ciudad conoce aproximadamente cuánto deja de llegar, pero todavía no dispone de un balance consolidado que permita establecer cuánto se ha recuperado.
20 kilómetros intervenidos; 26 todavía por revisar
La dimensión del problema también aparece en la extensión de la infraestructura de aproximadamente 46 kilómetros de conducción, Aqualia asegura haber podido intervenir cerca de 20 kilómetros. Eso deja alrededor de 26 kilómetros donde todavía existen dificultades para realizar las inspecciones necesarias, Según la compañía, parte de esos tramos atraviesa predios privados, lo que limita el acceso de sus equipos. A esto agrega condiciones de seguridad en algunas zonas rurales; Por esa razón, afirma estar articulando acciones con la Alcaldía de Riohacha, la Policía Nacional y organismos de control para avanzar sobre los puntos pendientes.

La recuperación todavía no se siente
Pero quizás la respuesta más relevante para los usuarios está relacionada con lo que ocurre después de reparar una fuga o clausurar una conexión. Aqualia reconoce que las intervenciones adelantadas todavía no se han traducido en una mejora representativa y sostenida en las horas de servicio ni en la presión que reciben los usuarios de Riohacha; La propia Alcaldía había advertido públicamente el 9 de septiembre sobre las dificultades. En una reunión con representantes de Aqualia y líderes comunales, la administración distrital señaló que recibió quejas relacionadas con disminución en las horas de suministro, aumentos en facturación y sectores donde, según los representantes comunitarios, el agua no estaba llegando.
Ese mismo reporte institucional señaló que más del 50 % del agua se estaría perdiendo durante los 46 kilómetros de conducción y que a Riohacha llegaban entonces unos 226 litros por segundo, cifra cercana, aunque no idéntica, a los aproximadamente 200 litros por segundo reportados en las respuestas entregadas posteriormente por Aqualia, la diferencia temporal y metodológica entre esas mediciones deberá ser explicada para determinar si responde a variaciones normales del sistema o a cambios en el caudal.
“Hay barrios donde el agua no llega”
En las calles, el problema se mide de otra manera, Un habitante de Riohacha consultado sobre las dificultades del servicio manifestó que el inconformismo viene creciendo entre las comunidades.
“La situación del agua en Riohacha ha generado un fuerte malestar entre los habitantes. Hay sectores donde el servicio no llega con regularidad y las familias terminan enfrentándose a dificultades sanitarias, problemas de seguridad y hasta conflictos dentro de las propias comunidades. Lo que la gente está pidiendo es algo básico: recibir un servicio de agua digno y continuo”, señaló.
El testimonio coincide en términos generales con reclamos comunitarios recogidos oficialmente por la Alcaldía, aunque la situación particular de cada barrio debe verificarse individualmente.
“Uno termina organizando toda la rutina de la casa alrededor de cuándo llega el agua. Hay que almacenar lo que se pueda porque no sabemos cuánto tiempo tendremos el servicio. Lo que queremos es abrir la llave y contar con agua de manera regular, como debería ocurrir en cualquier ciudad”, manifestó otro habitante de Riohacha.
El interrogante de los 400 litros
La explicación de Aqualia permite establecer que existe una diferencia considerable entre el caudal medido al salir de la planta y el registrado antes de ingresar a Riohacha; También permite saber que existen fugas y conexiones no autorizadas; que se han localizado más de 200 anomalías; que se han realizado más de 80 intervenciones; y que aproximadamente 20 de los 46 kilómetros han podido ser intervenidos.
Pero las mismas respuestas dejan abiertas tres preguntas fundamentales: cuánto de los cerca de 400 litros por segundo corresponde realmente a conexiones no autorizadas, cuánto se pierde por fugas o infraestructura y cuánto caudal han conseguido recuperar las intervenciones realizadas durante 2026; Y existe una cuarta pregunta, probablemente la más importante para las familias: ¿cuándo esa recuperación comenzará a sentirse de manera sostenida en las casas?
Porque para Riohacha el éxito de las intervenciones no se medirá solamente por el número de conexiones clausuradas o kilómetros inspeccionados. Se medirá cuando más agua logre atravesar esos 46 kilómetros y llegue, finalmente, a los usuarios.

