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¿Quién tiene seca a La Guajira?

Los niños siguen esperando agua potable… y ESEPGUA sigue sin responder

“Le voy a regalar un cuadro donde estén los niños de La Guajira esperando agua potable, para que cuando lo vea recuerde que esa plata se la robaron”.

La frase, pronunciada por la representante Lina María Garrido al presidente Gustavo Petro durante la instalación del Congreso, recorrió medios y redes sociales como un grito de indignación. Pero más allá del golpe de efecto, esa imagen encierra una verdad más profunda y más dolorosa: los niños Wayúu siguen sedientos. Y no es solo culpa del gobierno nacional.

Porque mientras las cámaras apuntan a la Casa de Nariño, en La Guajira muchos se preguntan: ¿y ESEPGUA? ¿Dónde está la Empresa de Servicios Públicos de La Guajira, la entidad creada expresamente para solucionar el drama del agua en el departamento? ¿Por qué nadie le exige cuentas? ¿Por qué nadie investiga qué ha hecho con los miles de millones girados desde Bogotá?

Décadas sin agua… pero con contratos millonarios

La sed de La Guajira no es nueva. Es una herida abierta, que sangra todos los días. Según cifras del DANE y del Ministerio de Vivienda, menos del 10% de la zona rural del departamento tiene acceso constante a agua potable. Mientras tanto, los niños caminan kilómetros bajo el sol para llenar pimpinas con agua contaminada, exponiéndose a enfermedades y a la muerte.

Y sin embargo, ESEPGUA —constituida en diciembre de 2020— ha manejado contratos multimillonarios, con presupuestos destinados a mejorar acueductos, construir sistemas de abastecimiento y llevar agua a las comunidades más alejadas. Pero hasta hoy, el resultado más visible sigue siendo la desesperanza.

$5.800 millones en bibliotecas perdidos. ¿Y en agua? Mucho más.

En La Guajira ya se perdieron $5.800 millones de pesos destinados a bibliotecas. Pero lo más preocupante es que los recursos para agua potable han sido aún mayores, y su rastro, más difícil de seguir.

Solo por la Estampilla Pro Desarrollo Fronterizo, el recaudo entre 2021 y 2025 superó los $196 mil millones, una parte de los cuales debía destinarse a infraestructura hídrica. ¿Qué hizo ESEPGUA con esos fondos? ¿Dónde están las obras? ¿Dónde están los informes? ¿Dónde está el agua?

Carrotanques: un síntoma, no la enfermedad

Sí, el escándalo de los carrotanques de la UNGRD es vergonzoso. Funcionarios públicos desviando recursos de emergencia, comprando vehículos inservibles y pidiendo sobornos. Pero reducir el drama del agua a ese episodio es tapar el sol con un dedo.

Porque el verdadero encargo de llevar soluciones estructurales —con contratos firmados, cronogramas definidos y recursos girados— le corresponde a ESEPGUA. Y esa empresa no ha cumplido.

En agosto de 2023, la entidad sancionó a un contratista por no cumplir un contrato de optimización de acueducto. La multa fue de $380 millones, pero el agua nunca llegó. En otras zonas, los proyectos están suspendidos, inconclusos o con menos del 50% de avance.

Una empresa técnica… en manos de la política

Más que una empresa técnica, ESEPGUA parece una ficha política. Desde su nacimiento, ha estado controlada por sectores tradicionales. La gerencia cambia con cada gobierno de turno, y los proyectos se anuncian en foros y ruedas de prensa… pero no se traducen en agua potable para los guajiros.

Desde 2021, la gerente es Andreina García Pinto, una funcionaria con formación y reconocimientos, pero cuya gestión se ha limitado a eventos, firmas de convenios y declaraciones de buenas intenciones. Bajo su administración, el agua sigue siendo una promesa rota.

La sed no se tapa con discursos

La imagen de un niño esperando agua no necesita un cuadro. Es una realidad diaria en La Guajira. Una realidad que no cambiará con frases en el Congreso, ni con promesas recicladas. Cambiará cuando entidades como ESEPGUA rindan cuentas, muestren resultados, y dejen de ser botines políticos.

La sed de La Guajira es histórica. Pero mientras ESEPGUA no cumpla su misión, ningún gobierno —del color que sea— podrá saciarla.

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