publicidad

publicidad

Relatos que sobreviven: leyendas del “Silborcito” y Francisco el Hombre en La Guajira

En La Guajira, las leyendas también hacen parte del patrimonio cultural que ha pasado de generación en generación. Así lo relató al semanario La Calle el gestor cultural Tin Nieves, quien compartió dos de las historias más recordadas por los mayores.

Sobre el “Silborcito”, cuenta que se trataba de un hombre de baja estatura, que llevaba un sombrero ancho y aparecía en altas horas de la noche, especialmente en la madrugada. Según los relatos, se le manifestaba a personas que regresaban a casa, muchas veces en estado de embriaguez, tras haber desobedecido advertencias de no salir o de regresar temprano.

“Dicen que si el silbido se escuchaba cerca, estaba lejos, y si se escuchaba lejos, estaba cerca”, narró. Ante esto, muchos reaccionaban con miedo: algunos salían corriendo y “se les espantaba la pea”, mientras que otros incluso llegaban a desmayarse. Estas historias, asegura, las escuchó de sus mayores.

Por otro lado, también recordó la leyenda de Francisco el Hombre, una figura icónica del folclor vallenato. Según la tradición, era un hombre de apellido Moscote, oriundo de La Guajira, que viajaba en burro de pueblo en pueblo interpretando música con su acordeón.

Se dice que en uno de sus recorridos se le apareció el diablo para retarlo en un duelo musical. En medio del enfrentamiento, al notar que estaba perdiendo, Francisco el Hombre recurrió a tocar el “Credo al revés”, lo que le permitió vencer a su contendor.

Sin embargo, como señala Tin Nieves, no existe certeza sobre su verdadera identidad. “Nadie ha podido comprobar quién era realmente Francisco el Hombre, porque hay muchos que se han atribuido ese nombre”, explicó.

Añade que esta historia tomó aún más fuerza con el surgimiento de los concursos de acordeoneros en lugares como Aracataca y posteriormente con el nacimiento del Festival Vallenato, donde su figura se convirtió en símbolo de la tradición musical de la región.

Estas leyendas, entre lo real y lo fantástico, siguen vivas en la memoria oral de La Guajira, recordando la riqueza cultural que aún habita en sus relatos.

publicidad

publicidad