En 2024, las remesas enviadas por colombianos en el exterior alcanzaron un récord de US$11.848 millones y durante 2025 ya representan cerca del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Este volumen ha superado tradicionalmente los ingresos generados por productos clave como el café y el carbón, demostrando su relevancia económica y social, ya que sustentan económicamente a millones de hogares colombianos. Sin embargo, la dependencia creciente en este tipo de transferencias plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo, debido a la volatilidad ligada a factores externos como las políticas migratorias internacionales y condiciones económicas globales. Colombia debe aprovechar este flujo para promover el desarrollo interno y diversificar su economía hacia sectores productivos que generen empleos y estabilidad económica firme.




