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Residuos en Valledupar: un fenómeno con pocos dolientes

Hasta septiembre de 2020, el relleno sanitario ‘Los Corazones’ de Valledupar ha recibido 143.590 toneladas de residuos sólidos de todo tipo; con un promedio  mensual de 16.000 toneladas. Al vertedero más grande del Cesar le quedarían 10 años de vida útil.

El crecimiento poblacional figura como uno de los actores más incidentes en el aumento de los residuos sólidos que se generan año tras año. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, de 2005 a 2020 el Cesar tuvo un aumento del 47% de la población pasando de 878.437 habitantes a 1.295.387, cifra que equivale al 2.7% de la población nacional. La mayor cantidad de individuos en el departamento se concentra en Valledupar; municipio que en la actualidad cuenta con una cifra 532.956 personas. Este crecimiento exponencial en la población cesarense, propicia un nivel de consumismo mayor que abre una puerta robusta a los desechos.

Durante décadas los residuos sólidos han sido un problema ambiental que requiere atención. Los rellenos sanitarios que funcionan apropiadamente y que hacen un aprovechamiento eficiente de las basuras, han sido un garante en la minimización de los impactos ambientales. Sin embargo, dichos lugares se pueden convertir en una caja de pandora cuando no existen políticas públicas y ambientales para una correcta disposición final de los materiales desechados.

El  vertedero de basuras más grande del Cesar, adquirió la primera licencia ambiental para su construcción y operación a través de la Resolución 049 del 14 de abril de 1999. Más tarde, con las Resoluciones 337 del 24 de abril de 2009 y 0916 del 28 de junio de 2013, se transformó dicha licencia con el objetivo de ampliar la capacidad del lugar.

Relleno sanitario ‘Los Corazones’

El relleno se encuentra ubicado a una distancia promedio de siete kilómetros por fuera del casco urbano cercano al corregimiento ‘Los Corazones’, razón por la cual recibe este nombre y tiene una capacidad total aproximada de 2.800.000 toneladas. En la actualidad, tiene un volumen remanente de 1.080.000 toneladas. Por día, este basurero recibe alrededor de 438 toneladas de residuos provenientes de la capital vallenata, una proporción que al año suma una cantidad de 107.362 toneladas para esta ciudad, esto sin incluir los desechos que se obtienen de otros municipios aledaños como: Codazzi, Distracción, Fonseca, La Paz, Pueblo Bello, San Juan del Cesar y Villanueva.

Cantidad de residuos por mes – Relleno Sanitario ‘Los Corazones’ Valledupar 2020

Fuente: Interaseo, Dirección de Operaciones.

La empresa de aseo encargada de operar en la zona es Aseo del Norte S.A. E.S.P. Dicha Empresa de Servicios Públicos trabaja en conjunto con el Grupo Interaseo; quien se encarga de la recolección de residuos en Valledupar y otros municipios del Cesar.

Dentro del proceso del relleno sanitario ‘Los Corazones’ el esquema de lixiviados es de largo alcance en vista que, la materia orgánica que desechan los vallenatos cada día es mayor, razón por la cual la cantidad de líquidos que se genera es de alta carga. Semanario La Calle dialogó con el gerente de Aseo del Norte S.A. Mauricio Muriel Escobar: “El residuo llega al relleno y pasa a un vaso que tiene unas condiciones operativas y ambientales; está completamente impermeabilizado, es decir, que no hay contaminación al subsuelo ni a las aguas. El material se compacta a través de maquinaria y se le abre una cobertura terrea, con el pasar del tiempo empieza a generar una lixiviación (líquidos provenientes de la basura) y por conducción llega a las piscinas de lixiviados”, comentó.

De manera común, cuando un vertedero llega al tope de residuos o lixiviados, la materia  orgánica se degrada de tal manera que empieza a emitir gases contaminantes como el metano (CH4); 12 veces más contaminante que el dióxido de carbono (CO2) y que contribuyen al efecto invernadero. Sin embargo, al relleno sanitario ‘Los Corazones’ le quedan de 10 a 12 años para que sus piscinas de desechos estén completamente llenas, teniendo en cuenta que dentro del proceso de evaporación, la cantidad de líquido desechado es menor, así lo aclaró Muriel Escobar al decir: “Nosotros damos un manejo integral a los residuos ordinarios. El relleno tiene un proceso de enterramiento de residuos, una cobertura y un manejo de los lixiviados; una vez la materia orgánica se degrada y se convierte en liquido pasa a un proceso a través de piscinas de lixiviados que son áreas descubiertas donde el lixiviado se evapora y así es como se va disminuyendo”.

Al interior de ‘Los Corazones’, existen alrededor de cinco cooperativas encargadas de comprar el material aprovechable del relleno; el trabajo de dichas entidades es gestionado por la administración municipal de Valledupar, indistinto del proceso del vertedero: “Para los residuos que no son orgánicos, es decir, que una parte se puede aprovechar, esta todo el material que podría ser reciclado y allí viene una línea diferente en nuestra operación que es la ruta de aprovechamiento que está muy canalizada al sector comercial, industrial y residencial. Esta última la manejan mucho las cooperativas que vienen trabajando muchos años en la ciudad y nosotros manejamos una ECA (Estación de Clasificación y Aprovechamiento), donde hay un espacio en el que se hace una ruta selectiva del material, este es separado y se vende, con eso también tratamos que no se quede toda la cantidad de residuos en el relleno sanitario”, aseguró Muriel Escobar.

Dificultades en la operación del Relleno Sanitario ‘Los Corazones’

Uno de los inconvenientes que tienen en el relleno es que desde la recolección de residuos hasta la llegada de este al sitio, la cantidad de carga liquida que genera la materia orgánica entregada por la comunidad al operador, es alta. Situación que genera mayor de lixiviados, por ende, una mayor ocupación de residuos en las piscinas lo que hace que día a día la vida útil del vertedero, sea menor.

En este albañal, hay cinco piscinas para lixiviados en diferentes puntos que contienen un vaso donde se evacuan los desechos que luego recirculan y llegan a estos lugares para evaporarse.

Piscinas de lixiviados del relleno sanitario ‘Los Corazones’

Un avance a favor del ambiente

Aunque el panorama de residuos puede ser desesperanzador, hay buenas noticias. Una de las cosas más importantes encontradas en el corazón del relleno, es la construcción de una Planta de Tratamiento para Lixiviados que permitirá tratar de manera fisicoquímica el líquido procedente de las basuras con el propósito de remover toda la carga contaminante que contiene. Esto garantizaría una mayor proyección para la vida útil del vertedero y un menor impacto ambiental a las fuentes hídricas en caso que la disposición final del lixiviado sea a un afluente directo: río, cascada, quebrada, laguna, entre otros.

“Estamos terminando de construir una planta de tratamiento de lixiviados que le va a dar un tratamiento mucho más allá de la evapotranspiración del lixiviado, con osmosis inversa; un proceso fisicoquímico mucho más  profundo. Esto no es a través de recursos del Estado, todo es con inversión de la entidad como empresa privada…La planta en este momento está en fase de pruebas, esperamos tener operación de la misma en unos 10 días (24 de noviembre de 2020), acotó Muriel”.

PTAR del relleno para tratar lixiviados

Sin embargo, con este nuevo proceso incorporado la empresa Aseo del Norte S.A. debe cumplir con los lineamientos estipulados por el Decreto 3930 de 2010 para remoción de cargas contaminantes y vertimientos en aguas residuales.

Programas de aprovechamiento de residuos: un menester

En Valledupar existe la necesidad de crear estrategias encaminadas al aprovechamiento de la materia orgánica y otros materiales que se generan a partir de las basuras. Hasta el día de hoy, los desechos de este tipo que son arrojados en diferentes botaderos de basura clandestinos dentro de la ciudad y los que llegan al relleno, no están siendo usados para otros fines.  Este es un sector sin demanda, pero que si se implementan programas con proyecciones ambientales eficientes y economía circular, puede funcionar de manera óptima: “Dentro de la cadena de valor que puedan tener los residuos, la parte orgánica no tiene mucha salida. Hay manejos con el compost, pero si lo llevamos a una cadena o línea de economía que pueda ser un negocio rentable es muy difícil cerrarlo financieramente… En la ciudad no hay un programa de aprovechamiento de material orgánico. Por ejemplo, el aprovechamiento del material vegetal (poda de árboles) que es de una cantidad considerable; no hay un programa que al final pueda llegar a generar un beneficio para X o Y organización. Eso sería un hit encontrarlo porque es difícil localizar en el tema de podas, algo que al final tenga un uso más allá del compost porque no hay estudios, no hay algo aterrizado en cifras y que sea viable económicamente para llevarlo acá”, argumentó gerente de la empresa de aseo de Valledupar.

La comunidad: un actor clave en la minimización de residuos

Aunque en algunos sectores exista una mayor sensibilización ambiental que en otros, la comunidad juega un papel importante al momento de desechar materiales. Identificar el material utilizado y separarlo es una tarea que debe tener todo ciudadano. No obstante, la basura que generan los hogares vallenatos va a parar a un mismo lugar; una de las razones por la que no es separado en la fuente: la caneca de la basura.

Semanario La Calle se trasladó a varios lugares álgidos en materia de desechos en la ciudad. Uno de ellos se encuentra ubicado en inmediaciones del parque Las Flores, donde hay un lote en el que la comunidad arroja los desechos y paga un valor de $3.000 hasta $10.000 pesos para que carremuleros o podadores arrojen los desechos en la zona, donde se observan desde poda de árboles hasta animales muertos. Sin embargo, la empresa de aseo municipal ofrece servicios de recolección a la comunidad pero los habitantes recurren a los recolectores convencionales por un menor costo.

La Calle se trasladó a la calle 44, otro lugar en el que es evidente un espacio de al menos una hectárea muy cerca a la comunidad, que contiene desechos de podas en un 80%, escombros, plásticos y lixiviados.

Botadero de basuras en la calle 44
Botadero de basuras en la calle 44
Botadero de basuras en la calle 44

En la margen derecha del río Guatapurí el panorama no es distinto. El afluente mágico de los vallenatos que nace en la Sierra Nevada de Santa Marta, se convirtió en uno de los principales botaderos de basura de la ciudad. El reconocido balneario Hurtado está siendo duramente golpeado por la falta de educación ambiental y civismo de los habitantes. Ropa, escombros, pedazos de madera, plásticos; son algunos de los elementos que se pueden ver en la orilla del río.

Botadero de basuras margen derecha del Río Guatapurí
Botadero de basuras margen derecha del Río Guatapurí

Separar la materia orgánica, el plástico, el cartón, el vidrio y otro materiales, sería un estrategia civil que garantizaría y dignificaría la labor que ejecutan los recicladores informales en la ciudad, quienes de manera rudimentaria registran la basura sin elementos de protección personal y seguridad social, para poder extraer el material aprovechable. Algunos abren las bolsas de basura, otros las dejan abierta provocando un problema aún mayor. Además, esto garantizaría una recuperación en la flora y fauna de los lugares con afluentes hídricas cercanas que se han convertido en vertederos clandestinos.

Este es un trabajo que requiere atención ciudadana con los presidentes de Juntas de Acción Comunal y la alcaldía municipal, esto mejoraría las condiciones en áreas de la ciudad que se han convertido en botaderos de basuras y aumentaría la vida útil de los rellenos, no sólo a nivel municipal sino departamental; el comportamiento de los residuos en Valledupar y toda Colombia ha sido exponencial en los últimos 10 años.

Panorama de residuos en el Cesar y la falta de voluntad política

La Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, ordenó y aprobó algunas visitas de control ambiental para verificar el cumplimiento de algunos municipios del departamento en el manejo de los residuos sólidos y esto fue lo que evidenciaron en Chimichagua, El Copey y Bosconia: “Hemos encontrado que la mayoría de los municipios no cuentan con un PGIR (Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos) actualizado en concordancia a su plan de desarrollo. Es por eso que, no han adelantado ningún tipo de actividades que puedan mejorar las condiciones ambientales de los sitios”, aseguró Eduardo López Romero, Coordinador para la Gestión de Saneamiento Ambiental y Control de Vertimientos de Corpocesar.

El funcionario hizo referencia a las aguas residuales que llegan sin ningún control a las fuentes hídricas de estos municipios, puntualizó sobre un lugar específico en Valledupar y se refirió a la posición  de los mandatarios sobre estas problemáticas: “Los residuos sólidos se manejan de manera inadecuada en estos municipios y preocupa la situación en la margen derecha de Valledupar, donde los habitantes han invadido el área de protección del rio Guatapurí, pero lo que más lamentable es que los gobernantes al parecer, tienen poca preocupación por el tema ambiental no sólo por el manejo de los residuos sólidos sino los vertimientos que llegan a las fuentes hídricas, razón por la que ningún municipio cuenta con el Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos actualizado en concordancia a los nuevos objetivos de calidad que profirió la Corporación a través de la Resolución 1418 del 2018 y el acuerdo 002 del 2019 del consejo directivo de Corpocesar”.

Corpocesar envío un informe técnico de dichas visitas ambientales a la oficina jurídica con el objetivo de adelantar investigaciones. Sin embargo, la idea fundamental del proceso es que la corporación no emita procesos sancionatorios a los entes territoriales sino que se trabaje de manera conjunta para que los municipios trabajen de manera conjunta en la ejecución de su Plan de Desarrollo, el cual incluye la normatividad ambiental que deben tener en cuenta las autoridades gubernamentales para proteger los recursos naturales y la población.

Se crean espacios de recolección sectorizados en Valledupar

En Valledupar se han identificado 23 sectores críticos en los que se desechan escombros, poda de árboles, materia orgánica, entre otros materiales. La Calle conoció la idea para disponer espacios específicos para desechos los desechos en la ciudad: “Se han venido realizando unas mesas de trabajo con el alcalde Mello Castro, el gerente de Emdupar y de Aseo del Norte. Se van a destinar unos puntos satélites en la ciudad para que Aseo Del Norte recolecte; a los distintos carremuleros y comunidad en general, se les va a socializar cuáles van hacer esos puntos para que depositen las podas y escombros”, dijo el Concejal ambientalista de Valledupar, Manuel ‘Manolo’ Fernández.

‘El Tarullal’ cercano al  barrio Amaneceres del Valle, al noroccidente de Valledupar, será uno de los puntos claves designados en la ciudad para arrojar desechos (podas, escombros), según lo decidido por el alcalde Mello Castro González y el gerente de la Emdupar Nicolás Ternera. La escombrera municipal estará habilitada como terreno propicio para arrojar los desechos, cuenta con una hectárea  de terreno. En dicho terreno, funcionaron lagunas de oxidación en el año 2012 que con el tiempo fueron erradicadas. Esta sería una solución provisional al problema de escombros y podas. Semanario La Calle consultó con el alcalde de Valledupar Mello Castro Gonzales sobre el tiempo en el que estaría habilitado esta escombrera, los criterios técnicos, ambientales y de civismo, si se informó a la comunidad sobre esto junto con la consulta a un Plan de Acción municipal y Consejo. Esto dijo el mandatario:

Los líderes comunitarios de los barrios aledaños advierten que haya un orden en el manejo de los residuos y que los mismos no traigan contaminación a la comunidad: “Es una buena noticia para el municipio porque habrá un lugar estipulado para arrojar los desechos que se están echando en otros lugares no apropiados de Valledupar. Pero, esperamos que no se convierta en un botadero de animales descompuestos sino un lugar donde se puedan aprovechar los desechos”, comentó Óscar Peña, líder social del barrio Amaneceres del Valle.

La invisible labor de las empresas recicladoras

Valledupar cuenta con más de 20 empresas enfocadas al reciclaje y el aprovechamiento de los residuos sólidos. Semanario La Calle conoció y visitó Coorecipros (Cooperativa Industrial de Recicladores la prosperidad), una empresa encargada de comprar plásticos de todo tipo: cartón, botellas, hierro, papel y otros materiales, para venderlos como materia prima a la industria manufacturera, quien se encarga de transformarlos en productos nuevos de interés como: el papel de uso higiénico, cajas de cartón, mangueras de uso doméstico, sillas, tubos para construcción, entre otros materiales.

Materiales recolectados en Coorecipros: papel, carton, plasticos de alta densidad, entre otros.

Sin duda, alguna como esta hay otras pequeñas y grandes empresas ambientalistas, que le apuestan a un futuro mejor cuando de residuos se trata. Cara a cara a la verdad, cada una de las personas formales e informales que trabajan en la labor de separación, reciclaje y creación de nuevos productos, propician las condiciones favorables para que el impacto al medio ambiente sea cada vez menor. Aún falta camino por recorrer pero una vez en él, la importancia de la responsabilidad social y la educación ambiental, dependen en gran parte de cada miembro que vive y se forma en el entorno.

Dato importante: El 2020 marcó un precedente en la calidad de vida de las personas con la llegada del Covid-19. Se preveía que al estar los ciudadanos en cuarentena por los lineamientos nacionales con el propósito de evitar contagios del nuevo SARS-COV-2, los desechos iban a ser menores. Sin embargo, ese no fue el caso. En Valledupar, para 2019 hasta el mes de septiembre se habían recolectado 128.412 toneladas de residuos, en 2020 el valor para la misma fecha fue de 143.590 con un aumento del 15% sin incluir los meses de octubre y noviembre. Esto indica que el consumismo durante el año 2020 ha sido mayor a pesar de la crisis sanitaria.

El mejor camino: la educación ambiental y la economía circular

Si bien es cierto, la producción de residuos no va a detenerse pero quienes están haciendo todo lo posible porque el impacto sea menor, tienen un buen respaldo, así lo dejó claro la supervisora técnica el esquema regional de aseo en el Cesar, Rut Martínez al decir: “La dinámica de los residuos no va a frenarse porque cada vez somos más, por ende, mayor generación de residuos. Los lineamientos a nivel nacional están apuntando a que se pueda hacer un uso racional del tema generación de residuos sólidos. La política nacional apunta a que esto tiene que enfocarse a una económica circular que dice que un ciclo que empieza, debe cerrarse en un punto es decir, lo que yo genero lo debo transformar y le debo dar una utilidad y un manejo final”.

Para poder garantizar la vida de los vertederos, es indispensable aprovechar el residuo generado como lo establece el Decreto 2981 de 2013, aumentar el reciclaje según la Resolución 0754. Además, el Decreto 2412 de 2018 y el Decreto 596 de 2016, brinda las herramientas a los recicladores de oficio para que se agrupen como gremio y se inscriban ante la Superintendencia para que puedan ejercer el tema de aprovechamiento como empresa para que una vez constituidos, puedan recibir incentivos de la nación. A nivel nacional, las políticas ambientales apuntan a las estrategias que permitan que ciudades como Valledupar lleguen a basura cero en su área rural y urbana.

Ismael Escocia, Coordinador de Educación Ambiental Corpocesar, habló de la importancia de la educación ambiental en el manejo de los residuos sólidos como un camino que brinda beneficios hacia los impactos positivos. Sin embargo, según el funcionario, hay que tener en cuenta las facultades de cada individuo: “En educación ambiental hay unos conceptos fundamentales y se enfocan al cuidado y la cultura ciudadana. Las instituciones educativas construyen conocimientos entre el docente y el estudiante, ese es un buen escenario. Pero en el escenario hogar hay otra clase de comportamientos. Antes de separar en la fuente, es importante algo: los hábitos alimenticios, como yo consuma así voy a generar, depende del nivel educativo”. Además añadió: “Es un proceso de construcción, de conocimiento para mejorar cada hábito, comportamiento, actitudes y aptitudes. Toda esta serie de cosas conjugan una serie de fundamentos. Cada individuo piensa y siente de una manera diferente… cada uno de esos pensamientos deben ir a ajustados a unas estrategias metodológicas diferentes”.

Para lograr un dinamismo de educación ambiental eficiente al interior de las comunidades, es necesario fijar estrategias de análisis. Es un proceso lento que requiere atención y acompañamiento para las comunidades. Este tipo de formación permitiría a largo plazo, crear los fundamentos sólidos que le permitan al colectivo pensar y actuar pensando en sí mismo y en los demás, propiciando las mejores condiciones de vida ambientales para las futuras generaciones.

Director: Jose Manuel Vega

Periodista: Marian Almeida Cujia

Diseño y programación: Equipo Semanario La Calle

TODOS LOS DERECHOS SON RESERVADOS Y NO PODRÁN SER PUBLICADOS SIN LA AUTORIZACIÓN. 2020.

 

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