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Running: ¿deporte o moda?

Por: Oswaldo Diaz

En los últimos años hemos sido testigos del crecimiento acelerado del running en la ciudad de Valledupar. Cada vez son más las personas que salen a correr y más los grupos que se conforman alrededor de esta práctica. Ante este auge, surge una pregunta necesaria: ¿estamos hablando de un deporte asumido con responsabilidad o de una moda pasajera?

Correr es, sin duda, una de las actividades físicas más completas y accesibles. Mejora significativamente la salud cardiovascular, ayuda a controlar el peso, reduce el estrés y fortalece músculos y huesos. Pero sus beneficios no son sólo físicos. Al correr, el cuerpo libera una serie de sustancias que impactan directamente en nuestro bienestar emocional y mental.

Entre ellas están las endorfinas, que actúan como analgésicos naturales y generan sensaciones de bienestar; la dopamina, asociada al logro y la satisfacción; la serotonina, que regula el estado de ánimo y promueve la calma; y los endocannabinoides, como la anandamida, responsables de esa sensación de euforia conocida como el “runner’s high”. A esto se suman la adrenalina y la noradrenalina, que aumentan la energía, mejoran la circulación y optimizan la respuesta del cuerpo al esfuerzo.

Todos estos son beneficios reales del running. Sin embargo, también es necesario decirlo con claridad: practicar este deporte sin información, preparación ni indumentaria adecuada puede traer consecuencias serias.

Es común ver personas corriendo con cualquier tipo de calzado —incluso zapatos viejos—, sin realizar un calentamiento previo o sin estirar al finalizar el entrenamiento. Otros se acercan al running por moda, por farándula, por socializar o incluso por conquistar, olvidando que este no es un juego improvisado, sino una disciplina que exige respeto y conocimiento.

Recientemente, el mundo del running se estremeció con el caso de Julien Autissier, un corredor francés de 33 años que sufrió un colapso fatal mientras transitaba por la milla 19 de una ruta en el área del Downtown. Casos como este, aunque extremos, nos recuerdan que el cuerpo tiene límites y que el deporte, mal practicado, también puede cobrar factura.

En lo personal, después de casi seis años practicando running, puedo decir que no solo cambió mi condición física, sino también mi estilo de vida. Aprendí a escuchar mi cuerpo, a entrenar con conciencia y a entender que correr no es solo sumar kilómetros, sino construir salud a largo plazo.

Mi invitación es clara: si decides correr, hazlo con responsabilidad. Acércate a alguno de los clubes de running que existen en la ciudad. En ellos encontrarás orientación adecuada, planes de entrenamiento, acompañamiento y una comunidad que entiende este deporte más allá de la moda. Estoy convencido de que, si lo asumes de la manera correcta, el running no solo te atrapará, sino que hará tu vida un poco más sana, más equilibrada y, sin duda, más feliz.

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