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San Diego vive la Semana Santica, una tradición que florece en la niñez

El municipio de San Diego se viste de fe y tradición con la realización de la Semana Santica, una manifestación cultural y religiosa que reúne a niños, niñas y familias en torno a la recreación de los actos litúrgicos de la Semana Santa.

Desde tempranas horas, la casa sede de la hermandad se convierte en punto de encuentro para padres e hijos, quienes, entre preparación y expectativa, se revisten con los hábitos que simbolizan su pertenencia a esta tradición. Los niños lucen pantalón negro, camisa blanca y pañuelo con iniciales, mientras que las niñas visten falda negra y blusa blanca, reflejando el compromiso de las nuevas generaciones con esta práctica religiosa.

La jornada inicia con la celebración eucarística en el templo, donde se lleva a cabo el lavatorio de los pies y la representación de la Última Cena. Doce niños, previamente escogidos, asumen el papel de los apóstoles, participando con solemnidad en uno de los momentos más significativos de la liturgia.

Al caer la tarde, las calles del municipio se transforman en escenario de fe con la salida de la procesión infantil por la denominada “ruta santa”. En un recorrido cargado de simbolismo, desfilan los diferentes pasos: La Veracruz, La Última Cena, El Beso de Judas, La Sentencia de Pilatos, La Verónica, los Sayones, el Paso Mayor, la Virgen de los Dolores, María Magdalena y San Juan.

Uno de los momentos más representativos es la presencia de los sayones, quienes, caracterizados como la guardia romana, avanzan en dos filas a ambos lados de la vía, marcando el ritmo con el sonido constante del tambor. En cada una de las siete estaciones, el choque de sus lanzas rompe el silencio, dando paso a uno de los instantes más emotivos de la procesión.

Allí, en medio de la quietud, se elevan las voces infantiles con las tradicionales “caídas”, siete cantos que acompañan cada estación del recorrido. Con el acompañamiento de flauta, matraca y el sonido del cacho, estas interpretaciones evocan antiguas tradiciones que se remontan a la época colonial, cuando la fe se expresaba únicamente a través del canto. Su estilo, similar al de las saetas del sur de España, aporta un aire solemne y profundamente espiritual al recorrido.

La programación también incluye los actos del Martes Santo, como la adoración de la cruz y la procesión del Santo Entierro, en los que los niños participan con respeto y recogimiento, evidenciando la preparación y el significado que esta celebración tiene para la comunidad.

La Semana Santica, que nace en 2006 como una iniciativa de la congregación local, se consolida una vez más como un espacio de transmisión de saberes y tradiciones, donde la fe se vive y se enseña desde la infancia.

Así, entre cantos, pasos y símbolos, San Diego reafirma que su tradición sigue viva, caminando firme en las nuevas generaciones que hoy la representan y mañana la preservarán.

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