Dirigentes políticos del Cesar comienzan a definir —o a dejar entrever— sus respaldos a la Presidencia. Más que adhesiones en bloque, el panorama revela líneas partidistas, apoyos indirectos y silencios que también juegan. En el Cesar, la carrera presidencial no se está anunciando con claridad: se está insinuando.
A diferencia de otros departamentos donde los respaldos comienzan a consolidarse con mayor nitidez, en este territorio lo que predomina es un entramado de señales: declaraciones parciales, apoyos públicos no formalizados ante los medios y silencios que, lejos de ser casuales, parecen responder a cálculo político. La Calle consultó a senadores, representantes, diputados y concejales de Valledupar sobre su intención de voto en las próximas elecciones presidenciales. El resultado muestra un mapa fragmentado, donde conviven definiciones, disciplina partidista y estrategias de espera.
Cepeda suma apoyos
Uno de los nombres que aparece con respaldo en distintos niveles es el de Iván Cepeda. En la Cámara de Representantes, el congresista Carlos Felipe Quintero, del Partido Liberal, confirmó a La Calle que votará por Cepeda. A este respaldo se suma el de la dirigente y representante electa Alexandra Pineda, del Pacto Histórico, quien no respondió directamente a este medio, pero ha hecho público su apoyo acompañando al candidato en escenarios políticos en el Cesar.
En la Asamblea Departamental, el diputado Ronal Castilla, de la Alianza Verde, también se inclinó por Cepeda. Y en el Concejo de Valledupar, el cabildante Jorge Luis Arzuaga Martínez confirmó su respaldo, sumando una ficha más a ese bloque. Sin embargo, a diferencia de otros territorios, estos apoyos no logran consolidar una tendencia dominante.
Paloma, con expectativa en el Cesar
El Partido Conservador oficializó su respaldo a Paloma Valencia a nivel nacional, lo que marca una línea clara dentro de esa colectividad. El representante Libardo Cruz, de ese partido, le dijo a La Calle que “obviamente, toca seguir la línea del Partido Conservador y así no estar en doble militancia hacia futuro. No sabemos qué decisión vamos a tomar más adelante. Seguimos ahí en lo de Paloma”; sin embargo, en el Cesar, esa directriz aún no se traduce plenamente en pronunciamientos individuales de todos sus principales referentes.
Por otro lado, ya la familia del representante electo Gumer de la Peña, del partido de la U, hizo público su respaldo a Valencia. A este escenario se suma la senadora electa Claudia Margarita Zuleta, del Centro Democrático, quien ha dejado ver públicamente su cercanía con esa candidatura. Su acompañamiento en actividades políticas en Valledupar —incluyendo su presencia conjunta durante las festividades del Santo Ecce Homo— refuerza esa afinidad.
En la Asamblea, el diputado Miguel Hinojosa, del Partido de la U, confirmó que seguirá la directriz de su colectividad y apoyará a Valencia. En la misma línea, el diputado Jorge Andrés Pana Ramos aseguró a La Calle que “sigue los lineamientos del partido”. El concejal Jose Alberto Morillo también respondió que apoya a Paloma Valencia.
Otros nombres entran en juego
El mapa político del Cesar no se limita a dos candidaturas. El diputado Manuel Gutiérrez, de la ASI, manifestó que su partido apoya a Mauricio Lizcano, abriendo un tercer frente en la contienda. En el Concejo de Valledupar, el corporado Ricardo José López Valera confirmó su respaldo a Abelardo De La Espriella, sumando otra ficha a un tablero que se muestra cada vez más disperso.
Didier Lobo define… y también deja ver la estrategia
En el Senado, el congresista Didier Lobo, de Cambio Radical, explicó que su partido decidió dejar en libertad a sus miembros para apoyar a dos candidaturas: Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella, excluyendo así la opción de Iván Cepeda. Consultado por La Calle sobre su decisión personal, respondió que “acabo de decidir que me voy con Paloma Valencia”. Su pronunciamiento no sólo despeja su postura, sino que refuerza el peso que empieza a tomar esa candidatura dentro de sectores de la política regional.
Los que no respondieron
En la Cámara, tampoco respondió Jorge Eliécer Salazar, quien no aspiró a la reelección. El representante electo Mello Castro leyó los insistentes mensajes de La Calle, pero no contestó. En la Asamblea, el silencio se repite en nombres como María Cecilia Mesa y otros diputados que evitaron pronunciarse.
Y en el Concejo de Valledupar, varios cabildantes también optaron por no responder, entre ellos Juan Camilo Arias, Carlos Escorcia y José Eduardo Gnecco. A ellos se suman posturas como la del concejal Juan José Castro Gutiérrez, quien aseguró que esperará las directrices del Partido Liberal, y la de Wilber Antonio Hinojosa Borrego, quien también condicionó su decisión a la línea del partido. Aquí, más que indefinición, lo que hay es espera.
Entre disciplina, cálculo y liderazgo regional
Lo que se está configurando en el Cesar no es un simple reparto de apoyos, sino una dinámica más compleja en la que confluyen tres fuerzas: la disciplina partidista, el cálculo político individual y el peso de los liderazgos regionales; por un lado, están los dirigentes que se alinean —o anticipan que lo harán— a las decisiones de sus partidos. Por otro, quienes ya tomaron postura sin rodeos. Y en un tercer nivel, quienes prefieren no pronunciarse aún para mantener margen de maniobra.
El factor tiempo: cuándo hablar también es poder
En este punto del calendario político, tan importante como la decisión es el momento en que se hace pública. En el Cesar, varios dirigentes parecen moverse bajo esa lógica. No es que no tengan postura, sino que eligen no revelarla aún. En política, anticiparse puede cerrar puertas; esperar, en cambio, puede abrirlas.
Un departamento en construcción política
El Cesar aún no define un bloque dominante. Su peso en la contienda dependerá de cómo y cuándo se alineen sus principales actores. Aquí, más que indefinición, lo que hay es espera. Una espera que no es pasiva, sino calculada. Cada declaración, cada silencio y cada gesto empieza a construir un mapa político que todavía no termina de definirse, pero que ya deja ver sus tensiones. En el Cesar, la política no se está resolviendo en discursos contundentes, sino en movimientos sutiles. Algunos dirigentes ya tomaron partido. Otros se alinean a lo que dicten sus colectividades. Y varios más prefieren no decirlo todavía.

