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SEIS SEMESTRES DE FINANZAS EN LA SAN MARINO

Por. Ena Arredondo

Esta frase se hizo famosa en la telenovela colombiana “Yo Soy Betty La Fea”, exactamente por la secretaria de presidencia de Eco Moda, Patricia Fernández.

Recordemos un poco… Una prestigiosa empresa colombiana buscaba la asistente de presidencia. Se postularon dos mujeres, una era Betty, mujer de clase social baja, pero que con el esfuerzo de su padre logró graduarse de Economía y hacer un postgrado en finanzas. Además, se graduó con el mejor promedio de su carrera y sus referencias en las hojas de vida eran de los más grandes banqueros del país. Por otro lado, estaba Patricia Fernández, una mujer hermosa, divorciada, que nunca se graduó como profesional, sin embargo, alardeaba todo el tiempo haber cursado “SEIS SEMESTRES DE FINANZAS EN LA SAN MARINO.” Betty era la mejor candidata para el puesto, pero, el jefe de recursos humanos escoge a Patricia porque además de ser muy hermosa, era la mejor amiga de una de las socias de la empresa. Betty por su parte tenía varios problemas, además de ser fea, no tenía ningún tipo de contactos ni amigos que le hicieran el “palancazo”.

Hace unos meses recibí un correo electrónico en donde me comunicaban la apertura de un concurso interno en una entidad pública en la ciudad de Valledupar. Los requisitos eran bastante estrictos lo cual hacía que no cualquier persona pudiera postularse.  Ser profesional en el área del derecho con tarjeta profesional, graduado con el mejor promedio, haber obtenido el título con monografía de grado, tener experiencia en la publicación de escritos, acreditar estudios ofimáticos y haber cursado un postgrado. Mientras iba leyendo cada uno de estos requisitos me quedé asombrada al ver que todos los cumplía y que al ser un concurso de mérito tendría la posibilidad de presentar un examen y hacerme con el nombramiento.  En efecto, envié la hoja de vida y estuve atenta a la citación para el examen, sin embargo, esa citación nunca llegó.

Luego, escribí un correo electrónico y me respondieron que las convocatorias se encontraban cerradas. Un buen amigo que ya trabaja en esta entidad me dijo una noche que nos encontramos en una fiesta: “amiga, su hoja de vida pasó todos los filtros de Valledupar, ahora se encuentra en Bogotá. Búsquese un amigo congresista que le haga la vuelta allá.” En ese momento supe que jamás iba a ganarme el puesto porque sucede que yo nací y vivo en el barrio Panamá, ahí somos estrato dos, mis amigos son mis vecinos y los jóvenes de la iglesia, no tengo apellidos de relevancia social o política, y mucho menos soy amiga de congresistas, en otras palabras, no tengo quien “me haga la vuelta en Bogotá”. A los días nombraron a otros abogados. Claro, personas que no cumplieron los requisitos exigidos porque supuestamente nadie se postuló. ¿Y qué pasó con mi hoja de vida? Sabrá Dios. Al respecto la sala penal de la Corte Suprema en expediente de radicado 46484 dijo que el delito de tráfico de influencias se configura, además, cuando “existe un claro favoritismo hacia alguien que no reúne los requisitos para ocupar el cargo, pues en ese caso sería evidente que el servicio a la comunidad habría cedido a unos reprochables apetitos burocráticos”

Aquí en Colombia estamos rejodidos, ni en los concursos hay mérito. Muchísimos jóvenes hacemos enormes esfuerzos por sacar una carrera profesional adelante, por prepararnos con excelencia, estudiar con ímpetu, hacer postgrados y sobresalir en la academia para que cuando llegue la oportunidad, nos encuentre preparados. Y así estamos muchos, esperando que alguien nos brinde una sola oportunidad para hacer salir toda la capacidad que tenemos. ¿Pero que encontramos? Que los contratos y nombramientos ya están asignados incluso antes de que los políticos se elijan. Que decepción.

Hoy a mis amigos jóvenes les doy un consejo: No esperen las oportunidades, créenlas. Nuestras oportunidades no tienen por qué estar en manos de otros; de empresarios, políticos, amigos. No. Tú tienes toda la capacidad para hacer riquezas y realizar tu mundo. Con lo que tienes, con eso puedes ser exitoso.  Si algún congresista o algún amigo de un congresista lee esto, por favor preséntemelo, dígale que quiero ser su amiga. Le aseguro 5 votos: el mío, el de mi mamá, mi papá, mi hermana y mi abuelita. Les dijera que también el de mi novio, pero el vota por convicciones, por los mejores candidatos, los de criterio, los preparados, los que tienen cosas buenas por aportarle al país; No por los que ganan.

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