Fallas de energía, dificultades para acceder al agua y problemas con la disposición de residuos golpean simultáneamente a varios municipios, mientras empresas y autoridades convocan mesas y anuncian soluciones, comunidades cuestionan por qué las mismas emergencias siguen repitiéndose.
En La Guajira, la crisis de los servicios públicos ya no puede observarse como una suma de problemas aislados. Riohacha, Maicao, Uribia, San Juan del Cesar y Fonseca han enfrentado durante los últimos meses contingencias relacionadas con energía, agua o aseo que han provocado reclamos ciudadanos, protestas y nuevas reuniones institucionales; Las empresas han señalado factores como bloqueos, sequía, conexiones irregulares, aumento de la demanda y problemas de infraestructura. Sin embargo, al revisar los antecedentes aparece una pregunta inevitable, ¿por qué situaciones

previsibles siguen teniendo capacidad para poner contra las cuerdas servicios esenciales?
Sandra Guerrero, servidora pública de Corpoguajira, consultada por Semanario La Calle desde su experiencia periodística, considera que la raíz es más profunda.
“Eso es una crisis estructural. Son muchos años en los que se han dejado de hacer muchas cosas y las que se hacen no se hacen de manera articulada; cada uno por su lado”, afirmó.
Para ella, uno de los principales problemas es precisamente la falta de coordinación: “los ministerios hacen una cosa, la Gobernación otra, las alcaldías por su lado. Son proyectos pequeños y focalizados, nada que impacte de verdad a toda La Guajira”.
Las basuras, una advertencia que viene de años atrás
El caso de Riohacha es uno de los ejemplos más claros. En noviembre de 2022, Corpoguajira informó que las celdas transitorias utilizadas para disponer los residuos de la capital ya estaban saturadas y sin vida útil, la autoridad ambiental recordó además que desde 2015 existe una licencia ambiental para la construcción y operación de un relleno sanitario para Riohacha.
Cuatro años después, la solución definitiva sigue siendo tema de discusión.

Jorge Palomino, subdirector de Autoridad Ambiental de Corpoguajira, confirmó a La Calle que la entidad había advertido que la capacidad de la celda estaba al límite y que actualmente no existe otro espacio legalmente habilitado por la autoridad ambiental para continuar disponiendo allí los residuos; Según el funcionario, tampoco se realizaron oportunamente las gestiones requeridas para modificar el plan de cierre de la celda ni se concretó la construcción del relleno sanitario que cuenta con licencia desde 2015, las consecuencias ambientales tampoco son menores, Palomino explicó que una disposición inadecuada de residuos puede provocar contaminación de suelos y aguas subterráneas, además de afectaciones visuales y sanitarias.
Las alertas continuaron, en mayo de 2025 Corpoguajira requirió acciones urgentes frente a botaderos satélites en Riohacha y Maicao. En enero de este año una nueva mesa técnica identificó 27 puntos críticos de disposición de basuras en Riohacha y produjo otro plan de choque; La pregunta no es solamente cómo atender la basura acumulada hoy, sino por qué después de años de advertencias la ciudad todavía depende de soluciones transitorias.

Energía, la infraestructura sigue esperando
La crisis eléctrica tampoco nació este mes. Air-e permanece intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos desde septiembre de 2024. La resolución que ordenó la toma de posesión documentó “graves y persistentes deficiencias” que comprometían la calidad y continuidad del servicio, además de problemas financieros y necesidades importantes de inversión en redes e infraestructura; En junio de 2026, Air-e, la Gobernación, alcaldías y el Ministerio de Minas volvieron a instalar una mesa técnica para analizar los problemas del servicio en La Guajira y buscar medidas para mejorar su calidad y continuidad.

En Uribia, el propio Gobierno nacional inició en abril la construcción de una subestación provisional de 110 KV, presentada como una respuesta a años de apagones y fluctuaciones que afectan también a Manaure.
Ángel Solano, presidente de la Veeduría Nacional en Salud y delegado departamental de la Federación de Juntas de Acción Comunal de La Guajira, asegura que entre las principales quejas de las comunidades aparecen cortes, fluctuaciones y daños de transformadores y redes.
“Las redes están obsoletas y los municipios siguen creciendo”, afirmó.
El gobernador Jairo Aguilar también ha reconocido que los servicios públicos constituyen una de las prioridades del departamento, a comienzos de agosto señaló que acueducto, alcantarillado y energía serían llevados a las conversaciones con el nuevo Gobierno nacional y manifestó la necesidad de exigirle a las empresas de servicios públicos que den resultados frente a la crisis.
Agua, las contingencias se repiten
El agua completa el panorama. Maicao vivió en julio una emergencia que dejó paralizada durante varios días la Planta de Tratamiento El Jordán, aguas de la Península explicó que un bloqueo y el cierre de válvulas impidieron operar la planta y obligaron a abastecer sectores prioritarios mediante carrotanques, el hecho evidencia que la prestación no depende únicamente de la infraestructura. Los bloqueos y conflictos alrededor de los sistemas también pueden dejar a miles de personas sin un servicio esencial.
Solano sostiene que las comunidades denuncian incumplimientos de horarios, hogares que deben comprar agua por su cuenta y dificultades recurrentes para obtener respuestas efectivas mediante PQR.
Sus afirmaciones sobre calidad del agua y posibles incumplimientos de los operadores requieren verificaciones técnicas independientes y no pueden generalizarse a todo el departamento, Sin embargo, el problema del acceso al agua sigue siendo suficientemente grave para que la Corte Constitucional haya ordenado una nueva inspección judicial en Riohacha, Uribia, Manaure y Maicao entre el 26 y el 28 de agosto de 2026, dentro del seguimiento a la Sentencia T-302 de 2017. Allí se tomarán muestras para verificar la disponibilidad y calidad del agua.
¿Quién responde?
Para Sandra Guerrero sería equivocado reducir el problema a una sola empresa o administración.
“Todos los gobernantes que ha tenido La Guajira, los entes de control, las empresas prestadoras, todos”, respondió al preguntarle dónde deberían buscarse responsabilidades.
Y ahí puede estar el centro del problema. El agua depende de operadores, municipios, autoridades ambientales y Gobierno nacional, la electricidad involucra a Air-e, Superservicios y el sector energético, el manejo de las basuras reúne a operadores, alcaldías y Corpoguajira; Hay muchas instituciones responsables de una parte, pero el ciudadano recibe un solo resultado “el servicio no funciona”.
La Guajira lleva años acumulando mesas técnicas, planes de choque, intervenciones, licencias y proyectos, el diagnóstico parece claro, pero Lo que falta es convertirlo en obras y servicios capaces de soportar el crecimiento de las ciudades y las emergencias recurrentes, porque una sequía, un bloqueo o una avería pueden explicar por qué un servicio falla un día, lo que todavía necesita explicación es por qué cada contingencia vuelve a colocar a miles de guajiros en el mismo punto hay una solución inmediata para esta afectación.




