La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) aprobó oficialmente la integración entre Tigo y Movistar, un paso histórico para el sector de las telecomunicaciones en Colombia. Sin embargo, la entidad aún no revela los condicionamientos que impondrá al nuevo operador, lo que mantiene en expectativa a la industria y revive las advertencias sobre un posible duopolio.
La decisión llega después de un proceso de más de diez meses, periodo en el cual la SIC recibió observaciones de actores clave como Claro, Directv, ETB, la CRC, asociaciones de usuarios y WOM, este último el opositor más vehemente de la integración.
Durante la etapa de evaluación, WOM alertó que la unión podría “reconfigurar el mercado móvil colombiano hacia un duopolio”, dejando prácticamente todo el mercado en manos de dos gigantes: Claro y el nuevo operador Tigo–Movistar, quienes juntos superarían el 90% de participación nacional.
El operador también advirtió sobre riesgos para los usuarios, como posibles incrementos en tarifas, disminución de cobertura y un aumento de la brecha digital en zonas rurales y vulnerables. Para evitar estos efectos, insistió en la necesidad de que cualquier aprobación estuviera acompañada de condicionamientos estrictos que garanticen escenarios de competencia real para los operadores más pequeños.
Ahora, el sector espera que la SIC revele los detalles de las obligaciones que deberá cumplir el nuevo operador integrado, un punto clave para determinar el impacto final de esta decisión en el mercado móvil colombiano.

