Siembra de arroz se redujo en primer semestre en el Cesar

En Badillo, un corregimiento que sembraba entre 1.700 y 2.000 hectáreas por semestre, hoy solo sembró 500 lo que afecta a toda una cadena por la cantidad de empleos directos e indirectos que este gremio genera.

Entre ocho y nueve mil hectáreas de arroz se siembran en el departamento del Cesar cada semestre, repartidas en los 19 municipios arroceros, donde Valledupar y San Martín lideran la producción.

Al año se siembran aproximadamente 20 mil hectáreas, donde por cada 6.9 se genera un empleo directo y 1.5 indirectos; es decir que al año la siembra y producción de arroz emplea a 2.898 personas de manera directa y a 4.347 de manera indirecta en el departamento del Cesar.

Lo cual podría verse afectado por la reducción del área sembrada en el primer semestre de 2019, en comparación con el mismo periodo para el 2018; esto teniendo en cuenta la incertidumbre por el clima, y otros aspectos de rentabilidad, teniendo en cuenta cómo les fue a los agricultores en la pasada cosecha.

Jairo Chimá Coneo

Según lo que explicó Jairo Chimá Coneo, director Ejecutivo de Fedearroz Cesar, el sector arrocero en el departamento acaba de terminar el trabajo estadístico que hacen semestralmente donde se percibe una reducción del área sembrada en algunos sectores.

Para el caso del sur del Cesar se redujo aproximadamente del 15% las hectáreas sembradas, y en el norte que comprende la zona de Valledupar se percibe una reducción mucho más marcada en casi un 30%; mientras que en la zona media del departamento el escenario es otro, ya que se registra un ligero incremento comparado con el primer semestre del año anterior.

“La gente al haber escases de agua se abstiene de sembrar, sin desconocer que hay otros aspectos de rentabilidad, de cómo les fue a los agricultores en fechas anteriores. Es el conjunto de varias cosas, por lado la parte climatológica y los agricultores que se afectaron por el verano”, dijo el funcionario.

En Valledupar de acuerdo con el último censo que realiza Fedearroz y el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), en Valledupar se siembran en el año unas 4.817 hectáreas.

A este le sigue el municipio de San Martín con 3.314 hectáreas por año; Bosconia con 1.902 hectáreas; Tamalameque con 1.794, Becerril con 1.696, y El Paso con 1.410 hectáreas.

 

El precio

Fedearroz le apuesta a la comercialización directa del arroz empacado

El precio del arroz en este momento está estable, la tonelada de paddi verde se encuentra alrededor de $1.070.571 y el arroz blanco a $2.275.651 lo cual varía dependiendo de los factores de oferta y demanda. En esta zona del país se ha incrementado en comparación con los meses anteriores.

Aquí explicó el directivo de Fedearroz que el ciclo del arroz son cuatro meses, y este tiene unas etapas críticas que requieren unas condiciones de agua. “Creemos que hacia el segundo semestre el área que se redujo se recuperará porque las condiciones climatológicas van a ser diferentes y esto también influye en el precio.

“El arroz es un cultivo de ciclo corto que necesita de agua para cumplir con todos los ciclos de producción, su siembra va de la mano al comportamiento climático, es decir con el inicio de las lluvias”, acotó.

Sin embargo, el precio de compra es con base en tonelada que tiene un rango de valores entre $1.250.000 y $1.300.000 porque depende la necesidad del industrial que esté dispuesto a pagar el producto.

Aporte a la economía

En el departamento del Cesar, el sector arrocero es el segundo reglón de mayor importancia en cuanto a cultivos y eso lo evidencia las cifras de empleo que este aporta a la economía de la región.

“Nos preocupa la cifra del empleo del departamento por eso nuestro mayor interés es hacer que el área de arroz se recupere, y que se porcentaje que perdimos se recupere para aportar a la economía del departamento en materia de empleo”, dijo Chimá Coneo.

Aunque el Gobierno tiene buenos programas como el Incentivo a la Capitalización Rural, ICR, los créditos para banco de maquinaria, el problema está en que la mayoría de cultivadores está reportado a las centrales de riesgo por malos años, en donde han perdido sus cosechas.

Adicional a esto, por la inestabilidad de los precios del arroz, los cultivadores no se arriesgan a meterse en créditos para la compra de maquinaria, toda vez que el futuro es incierto y después no tendrían como pagar las deudas.


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