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Silvestre Dangond, el ángel del ‘Pollito’ Herrera

En los difíciles caminos que Juan David Herrera, conocido afectuosamente como ‘El Pollito’, transitó, se tejieron episodios desafiantes que pusieron a prueba su fortaleza emocional y mental. Fue en esos momentos difíciles, cuando las sombras amenazaban con opacar su esperanza, y llegó una mano amiga: el apoyo de una persona que se convirtió en el amigo que nunca desampara, el que estaba ahi, especialmente en los momentos en los que se encontraba privado de su libertad.

La conexión de ‘El Pollito’ con la libertad se entrelaza con la historia de un apoyo inesperado, proveniente del reconocido cantante y compositor Silvestre Dangond. Durante los días en los que las paredes de la ciudad de Valledupar cerraban sus horizontes, llegó a la vida de Pollito un mensajero especial: Juan David, abogado y portavoz enviado por Silvestre Dangond. Esta figura inesperada se presentó como un faro de esperanza, dispuesto a ayudar a ‘El Pollito’, en sus horas más oscuras.

La entrevista en La Calle con el Rey Vallenato  revela la narrativa de un encuentro sorprendente. «En el momento en que estuve privado de la libertad en la ciudad de Valledupar, llegó una persona», recuerda ‘ El Pollito’. «Me mandaron a buscar y yo no sabía, una persona fue a buscarme, me dice Juan David te busca un Abogado, abogado de qué dije yo, y me dice ‘Pollito, vengo de parte de Silvestre Dangond, aquí me mandó, me envió. ¿Qué necesitas? ¿Cómo puedo tomar tu caso? para ver qué puedo hacer por ti. Era el abogado Wilson Zubiría, ‘El Torete’,  quien traía esperanzas a mi alma”. Estas palabras resonaron en la prisión, llevando consigo la promesa de apoyo y solidaridad de parte de Silvestre Dangond.

El relato toma un matiz más profundo cuando ‘El Pollito’ evoca el gesto anterior de Dangond. «Recuerdo que cuando Silvestre sacó el CD de la Novena Batalla, me llegó una camiseta firmada por él, en agradecimiento a ese artista que es mi hermano, mi gran amigo, quise agregarlo en mi canción dándole las gracias porque en realidad sé que se lo merece». La gratitud se convierte en una melodía que fusiona las experiencias compartidas, consolidando la conexión entre estos dos seres en medio de circunstancias adversas.

Así, en la historia de ‘El Pollito’, Silvestre Dangond no solo se erige como un artista talentoso, sino también como un amigo. Su intervención no solo alivió la carga de la reclusión de ‘El Pollito’,  sino que también actuó como un catalizador para la fuerza y el coraje. La canción que nace de este capítulo, con agradecimientos entrelazados, se convierte en un testimonio vivo de la importancia de la amistad y el apoyo en los momentos más difíciles de la vida.

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