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Suicidio, un fantasma silencioso que está acabando con la humanidad

Por: Geiber Yesid Silva Duran

Es de enorme preocupación las exorbitantes cifras que esta inapropiada decisión de autoeliminación ataca a los hogares de nuestra sociedad, causa un gigantesco asombro ver cómo la sociedad moderna ha consumado la concepción de comodidad y éxito, en la ostensible muestra de bienes y riquezas, olvidando el fortalecimiento espiritual, el cuidado de su salud mental e incluso la existencia de Dios y del diablo; no obstante, también allí se ratifica la inobservancia de los principios y valores morales de aquella sociedad ortodoxa que contrario a su existencia se avizora una praxis distinta a la del ayer.

En los últimos años nuestra sociedad ha caído en un mundo acelerado, el consumo conspicuo y la de diversos agentes externos activan este flagelo que aunado con las perversas presiones de toda índole, sentimentales, económicas, personales etc., le dan la invitación a la vida a este fantasma silencioso.

Es de vital urgencia la intervención de las administraciones locales, regionales y nacional para implementar una política pública de salud mental acompañada de unos convenios con las iglesias (católicas y cristianas) para la promulgación del evangelio, el reconocimiento de lo bueno y lo malo, la existencia de Dios, la recuperación del autoestima u otros principios, cómo lo son, el valor de la familia, núcleo fundamental de la sociedad, y por último, contemplar la vida como el más preciado regalo, por estás obvias consideraciones y sin ahondar en un tema de mucha álgidez social, invito a todo a el que alcance a leer este escrito, lo comparta y le diga a su mamá, a su papá, a sus hermanos, a sus hijos, a su esposa, novia, amiga, vecinos etc, a que no permita que este fantásma silencioso visite su vida.

Abre un espacio en tu vida, para escuchar a tu prójimo, quizás mañana quién necesite ser oído seas tú.

 

 

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