publicidad

publicidad

TIC, TAC, TIC, TAC ¡BOOM!

Por: Lina Mendoza

El encierro por el que estamos atravesando este año es descomunalmente preocupante, especialmente porque el uso de las redes sociales se ha disparado sin precedentes; pero claro es “normal”, con tanto tiempo libre, un teléfono e internet, la gente ha comenzado a volverse loca. Por ejemplo, en Instagram todo el mundo hace bailes, ah no esperen, ese es Tik Tok, en Instagram todos suben videos tenga chiste o no, rutinas de todo, hasta de como cepillarse, sin embargo, esa red social no me preocupa tanto porque allá todos parecen felices; en Facebook ya comienza mi preocupación, que puntico y te digo que pienso de ti, que 200 comentarios y hago tal cosa, pero bueno, no es una red social tan oscura, allá todos están como desparchados. Pero en Twitter, esa red social sí que es delirante, entrar allí es una travesía entre el odio y el inconformismo (pero no uno que busca la perfección sino que jode por rutina) cualidades que tanto nos caracteriza a los colombianos.

Colombia es un país sumamente retante pero con una población profundamente conformista y eso lo dibuja perfectamente el colombiano en Twitter. Allí nos escandalizamos por todo, violentamos a quienes piensan, creen u opinan diferente, defendemos a pulmón causas injustas, nos molestamos con las acciones pedantes y mezquinas hacia quienes consideramos débiles, peleamos por el político que queremos, lo defendemos y nos insultamos por ellos, porque ese es el político del cambio, sí señor.

Usted dele clic a la App de la palomita blanca (no, no es la paloma de la paz) y ve la suciedad del futuro ¡perdón! La sociedad del futuro, gente aguerrida que defiende a insultos, amenazas y ofensas un tema, una persona o cualquier vaina que este en tendencia. Pero nunca pasa nada, a la semana ya todos estamos hablando de pasión de gavilanes. Y la verdad, desconozco si esa red social siempre ha sido utilizada para generar toda la violencia que se vive en cada tuit, pues yo la comencé a usar desde este año, tan masoquista yo ¿no? Bien horrible que es el 2020 y yo me dispongo a descubrir las maravillas del palomón blanco.

Aunque en Twitter parezca que todos somos conscientes de los retos que enfrenta nuestra nación, lo único que queda claro es que somos un país en donde la mesura no tiene cabida, en donde solo se valen los extremos, reina el unipensamiento y la división, principalmente en política, tan solo referenciando lo ocurrido en la última semana con el expresidente Uribe y el Senador Cepeda, en Twitter se hizo evidente que los colombianos atravesamos lo que se denomina la “fiebre del encierro”. Esta es una expresión que se usa para denominar la reacción claustrofóbica, que puede darse cuando varias personas se encuentran encerradas durante un tiempo prolongado.

La fiebre del encierro en casos extremos puede dar como resultado alucinaciones y violencia, que pueden llevar al asesinato por motivos tan triviales como una comida quemada o una discusión sobre a quién le toca lavar los platos, esto último, lo saque del libro de Stephen King “El Resplandor” ¡léanlo!. Esas mismas sensaciones las sentí cuando entré a Twitter el día de lo ocurrido con el caso de Uribe y Cepeda, claro, como asesinar a la familia no es correcto y además da cárcel, pues todos corrimos a Twitter a asesinar y a exteriorizar la aversión que tenemos hacia lo que no piensa u opina igual que nosotros. Entonces comenzó la batalla con los dos extremos: Uribistas contra Petristas, izquierda contra derecha, que paracos o guerrilleros, sí, porque ser neutral en esos debates es un delito inconcebible.

Pero ¿saben qué? En el fondo comprendo a los colombianos que se despachan a través de esta red social,  pues imagínense, cuatro meses de encierro y leyendo infinidad de acontecimientos: “Incendios en Australia”, “Ataques a Irán”, “Coronavirus”, “Incendios en Chernobyl”, “Avispón asesino”, “Asesinato de George Floyd”, “Inundaciones en Indonesia”, “explosión en Beirut” “pobreza”, “necesidad”, “día sin iva”, “15 días más de cuarentena”, “la curva del virus se aplana”, “que la curva del virus no se aplana”, “vacuna para el virus”, “que la vacuna es falsa”, “que la nalga de yina calderón”, “que el sudado de pollo de Paola Jara”, “que el atún a 20.000”, “que saqueos a camiones volcados”, “que anonymos volvió”, “que el apagón en la casa blanca”, que “Trump”, “Duque”, “Uribe”, “Petro”, “Cepeda”, “izquierda”, “derecha” tic, tac, tic, tac, tic, tac, ¡BOOM! Expulsamos toda esa carga emocional por algún medio o el que tenemos al lado corre peligro.

publicidad

publicidad