En Fonseca, la elección del hermano del alcalde, Oscar José Pérez como presidente del Concejo, ha dejado a más de uno rascándose la cabeza y preguntándose si la democracia también viene con apellidos. ¡Pero es que no es para menos!, Que un hermano de alcalde pueda ser elegido para ese cargo suena a chiste viejo de pueblo.
Mientras Oscar José espera para posesionarse, el pueblo comenta que la cosa parece un invento de la familia Pérez para probar hasta dónde se puede estirar el poder sin que la ley haga más que gruñir. La elección es real, la posesión todavía no, y la sensación general es que Fonseca está viviendo un capítulo político donde todo es oficial, pero al mismo tiempo todo huele a almuerzo familiar con sello institucional. Al final, entre murmullos, risas y un par de tías que ya están haciendo apuestas sobre cuándo se decidirá el trámite, queda claro que en este pueblo la política no solo se hace en la mesa del Concejo… sino también en la cocina de la familia Pérez.




