Ya son cotidianos los trancones en Valledupar. En el centro de la ciudad, han sido parte del paisaje urbano desde hace mucho tiempo, pero ya tampoco el norte se escapa de esta tortuosa situación: ya no hay vías para tantos carros. Los planes de desarrollo municipales, que habían elevado a la capital del Cesar como ejemplo urbanístico del país, ya son parte del añorado pasado.
“No le ha ido bien a Valledupar con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) porque esto ha sido tierra de nadie: cualquiera desarrolla proyectos que nada tiene que ver con el POT y no hay ninguna autoridad que se le pare y le diga ‘oiga, usted no es el alcalde del territorio”, expresó el arquitecto Alberto Manuel Gutiérrez Pineda, veedor ciudadano.
Agregó que, por eso, “aparecen obras que las hacen por capricho, o por beneficio de unos cuantos, hacen calle por donde no se necesita ningún tipo de desarrollo”. Para él, la ciudad es un “compendio de errores acumulados”. Habla de alcaldes que desconocen los compromisos específicos del POT, al armar sus planes de desarrollo. “Por eso, el balance es que Valledupar se atrasó, no hemos evolucionado en el sentido positivo, sino que nos hemos retrasados en el tiempo: tenemos mucha más gente ocupando el territorio, pero Valledupar no tiene un panorama despejado”, dijo.
Lo cierto es que también las vías del norte de la ciudad han colapsado y transitar por ellas en vehículo, de servicio público o privado, es cada vez más lento: es como si a los vallenatos se les pasara la vida subidos en un carro.




