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Un abrazo deja huellas

 

Por Alcira Corzo

Se ha comprobado que todos necesitamos un abrazo para sentirnos bien. Cuando nos abrazamos, damos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.

El abrazo es una forma de comunicación, porque puede decir, sin palabras, aquellas frases que muchas veces nos cuesta expresar. Sin embargo, para que ese contacto humano sea verdaderamente transformador, debe estar acompañado de ternura y afecto; debe ser sincero y deseado.

Además de hacernos sentir bien, los abrazos pueden brindar consuelo en momentos de dolor, tristeza, ansiedad o soledad. Un abrazo nos transmite protección, seguridad y confianza. Sentirnos protegidos a través del afecto es importante para todos, pero especialmente para los niños y los adultos mayores, quienes muchas veces dependen del amor y la cercanía de las personas que los rodean.

Un abrazo puede equivaler a decir: te necesito, te quiero, te agradezco, estoy contigo. Puede expresar alegría, cariño, gratitud, amor, satisfacción y protección.

A veces, un abrazo es todo lo que necesitamos para sentirnos en paz. El mejor remedio para el alma puede ser un abrazo sincero, porque un abrazo dice más que mil palabras y se convierte en ese espacio donde el corazón encuentra calma.

Existe una historia muy conocida, relatada en un artículo titulado “El abrazo salvador”, sobre dos mellizas que, al nacer, fueron ubicadas en incubadoras separadas. Una de ellas tenía pocas probabilidades de sobrevivir.

Ante la delicada situación, una enfermera decidió luchar contra las normas del hospital y propuso que ambas bebés permanecieran juntas. Entonces ocurrió algo que conmovió a quienes estaban presentes: la bebé que se encontraba estable abrazó a su hermanita y, con el calor de su cuerpo, ayudó a regular su temperatura y su pulso.

Con el paso del tiempo, la pequeña logró estabilizarse y ambas sobrevivieron.

Esta historia nos recuerda el poder que puede tener un gesto tan sencillo como acercarnos a alguien y ofrecerle nuestro afecto.

NO DEJES DE MANIFESTARLE A TU FAMILIA ESE PEQUEÑO, PERO VALIOSO REGALO: UN ABRAZO.

Que nunca olvidemos la importancia de abrazar a quienes amamos. Abraza a tu amigo, a tu pareja, a tus hijos y, especialmente, abraza a tus viejos.

No esperes una fecha especial, una celebración o un momento perfecto.

Abraza. Disfrútalo. Y deja que ese abrazo deje huellas en el corazón.

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