Una mujer bastante inteligente mostró ser la primera dama departamental, Edna María Vigna, quien por precaución y evitar los desliz en los que caen los mandatarios al sentarse en la silla del poder, se tomó la tarea de dejar a su esposo rodeado de mujeres viejonas y pocas agraciadas; ustedes saben que la carne es débil y la ‘Primera’ prefiere evitar estar envuelta en esos tríos amorosos… muy bien gestora, usted sabe que el poder atrae y el ‘gober’ no es que sea un santo.




