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Valledupar avanza con obras, cultura y seguridad de la mano de Ernesto Orozco 

La administración del alcalde Ernesto Orozco Durán consolida una agenda de transformación urbana que abarca la obra vial más ambiciosa de la ciudad en años recientes, el fomento de la economía cultural en el Ecoparque del Guatapurí y una estrategia de convivencia y seguridad que ya se siente en los barrios, en el marco del Festival de la Leyenda Vallenata. 

INFRAESTRUCTURA • MOVILIDAD URBANA 

La vía multifuncional que conectará a Valledupar con La Guajira 

Una arteria de doble impacto: movilidad mejorada, seguridad vial y desarrollo regional desde el Aeropuerto Alfonso López hasta la carrera cuarta con calle 44. 

Valledupar tiene una deuda histórica con su movilidad. Durante décadas, el corredor que comunica el Aeropuerto Alfonso López con la vía nacional Valledupar–La Paz y la carrera cuarta con calle 44 ha funcionado por debajo de su potencial, sin las condiciones adecuadas para responder a la creciente demanda de tráfico de una ciudad que no para de crecer. Esa deuda está empezando a saldarse. 

Con la instalación de la primera placa de la nueva vía multifuncional, la administración del alcalde Ernesto Orozco Durán no solo dio inicio a una obra de infraestructura: marcó el comienzo de una transformación que redefinirá la manera en que Valledupar se mueve, se conecta y se relaciona con su entorno regional. Esta arteria no es un simple corredor de asfalto; es una apuesta integral que combina mejoras en movilidad, implementación de sistemas de drenaje, mayor seguridad vial y generación de empleo local durante su ejecución. 

La obra también tiene una dimensión geopolítica que no debe subestimarse. Conectar de manera eficiente a Valledupar con La Guajira por esta ruta significa fortalecer el intercambio comercial, cultural y humano entre el Cesar y uno de los departamentos más complejos y estratégicos del Caribe colombiano. Cada kilómetro bien construido de esta vía es una apuesta por la integración regional y por el posicionamiento de Valledupar como nodo articulador del nororiente del país. 

Los beneficios son concretos: la intervención reducirá los tiempos de desplazamiento para los miles de ciudadanos y visitantes que transitan a diario por este eje, mejorará las condiciones de acceso al aeropuerto —una puerta de entrada fundamental para el turismo y los negocios—, y dotará al corredor de sistemas de drenaje que eliminarán los puntos de inundación que históricamente han afectado la vía en temporadas de lluvia. A ello se suma la generación de empleo directo e indirecto durante la fase de construcción, un impacto económico inmediato que se sentirá en los hogares de los trabajadores vallenatos. 

La instalación de la primera placa fue mucho más que un acto protocolario. Fue la señal de que el gobierno de Ernesto Orozco tiene la voluntad política y los recursos para ejecutar lo que promete. En una región donde muchas obras han quedado en promesas o en bocetos de campanario, ver a una administración municipal plantar cara a uno de los retos de movilidad más complejos de la ciudad es, en sí mismo, una noticia que merece ser celebrada. 

CULTURA Y ECONOMÍA •  ECOPARQUE DEL GUATAPURÍ 

El río que también alimenta: tardes, música y río en el primer Festival del Sancocho 

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Más de 1.400 sancochos vendidos, cinco emprendedores gastronómicos activos y cerca de $22 millones en ventas: el Guatapurí demostró que la cultura y la economía popular pueden caminar de la mano. 

Hay una imagen que resume lo que fue el primer Festival del Sancocho en el ecoparque del río Guatapurí: familias completas sentadas bajo la sombra de los árboles, con un plato humeante entre las manos, música vallenata de fondo y el sonido del río como telón permanente. No fue un evento más del calendario cultural. Fue la confirmación de que Valledupar tiene en su río un activo que, bien aprovechado, puede ser motor de desarrollo económico y cohesión social al mismo tiempo. 

Los números hablan por sí solos. Durante el evento Tardes, Música y Río y el Festival del Sancocho, se vendieron más de 1.400 porciones del plato más emblemático de la gastronomía caribeña colombiana. Cinco emprendedores gastronómicos participaron activamente, y las ventas totales rondaron los $22 millones. Cifras que, en el contexto de un evento de ciudad organizado desde la oficina de Cultura Municipal, representan un logro significativo y una lección sobre lo que es posible cuando el gobierno apuesta por los espacios públicos como escenarios de actividad económica.  

Pero más allá de las cifras, lo que el Festival del Sancocho evidenció es la capacidad del ecoparque del Guatapurí para funcionar como un espacio de encuentro intergeneracional y multisectorial. Allí coincidieron familias del sur y el norte de la ciudad, adultos mayores y jóvenes, turistas y residentes de toda la vida. El río, que durante tantos años fue subutilizado como escenario urbano, volvió a ser lo que siempre debió ser: el corazón verde de Valledupar, el lugar al que la gente quiere ir. 

La oficina de Cultura Municipal, que impulsó la iniciativa con el respaldo del gobierno de Orozco, ya anunció que el escenario seguirá consolidándose como punto de referencia para la cultura y el encuentro familiar. Eso significa más ediciones del festival, más eventos musicales junto al río y más oportunidades para los emprendedores locales que encontraron en este espacio una vitrina y un mercado activo. La cultura, en Valledupar, también genera empleo y riqueza. 

CONVIVENCIA Y SEGURIDAD • OPERATIVOS NOCTURNOS 

Rumba segura, menos ruidos, más convivencia: el gobierno que también cuida la noche 

La Secretaría de Seguridad y Convivencia articula a siete instituciones en operativos conjuntos que ya generan confianza entre ciudadanos y comerciantes del sector nocturno. 

Una ciudad que cuida sus espacios diurnos, pero descuida sus noches no está completa. Valledupar lo sabe, y la administración de Ernesto también. Por eso, desde la secretaría de Seguridad y Convivencia se viene desplegando una estrategia integral que va más allá de la presencia policial esporádica: es un modelo de articulación institucional que pone a trabajar en sincronía a la Policía Metropolitana, el Grupo GOES, el Tránsito Municipal, Migración Colombia, Gestión Social, el ICBF y el Programa Anticontrabando.  

Las estrategias tienen nombre propio: ‘Rumba Segura’ y ‘Menos Ruidos, Más Convivencia’.  

La primera apunta a garantizar que la vida nocturna de la ciudad —sus bares, discotecas y lugares de esparcimiento— ocurra en un marco de legalidad y respeto. La segunda busca regular los niveles de ruido que afectan la tranquilidad de los residentes de zonas aledañas a los establecimientos, un problema de convivencia que en muchas ciudades colombianas ha quedado sin atención efectiva durante años. 

Durante los operativos del viernes 10 de abril, las autoridades inmovilizaron ocho motocicletas cuyos propietarios no cumplían con requisitos básicos como el SOAT vigente y la revisión técnico mecánica. Pero los operativos no se limitaron a la sanción: se realizaron también jornadas pedagógicas de prevención dirigidas a conductores, con énfasis en la entrega voluntaria de llaves como medida para prevenir accidentes de tránsito relacionados con el consumo de alcohol. Porque la seguridad más efectiva no es la que castiga después, sino la que educa antes. 

La respuesta de la ciudadanía no se hizo esperar. Pedro Luis Hernández, propietario de un establecimiento comercial en el barrio Los Fundadores, fue enfático al reconocer el impacto de estos operativos: expresó su gratitud a la Alcaldía y a la Secretaría de Seguridad porque tanto los clientes como los propios comerciantes se sienten más seguros, y destacó que no se trata de acciones aisladas sino de programas que se vienen realizando de forma sostenida. Una voz que representa a muchos. 

El modelo de seguridad que está construyendo Orozco Durán en Valledupar tiene una característica que lo distingue: no es reactivo, sino preventivo y pedagógico. Más allá de las motos inmovilizadas y las multas cobradas, lo que están haciendo estas jornadas es instalar una cultura de convivencia en la que la norma se cumple porque la ciudadanía entiende su valor y no solo porque hay un agente mirando. Eso, en el largo plazo, es lo que transforma verdaderamente una ciudad. 

Una ciudad que se transforma en tres frentes simultáneos 

Lo que estas tres iniciativas tienen en común es más que un logo institucional o el apellido de un alcalde. Tienen en común una visión: la convicción de que Valledupar merece ser una ciudad mejor organizada, más dinámica, más segura y orgullosa de lo que es. La vía multifuncional le devolverá fluidez a su movilidad. El ecoparque del Guatapurí les recordará a sus habitantes que el río es patrimonio vivo. Y los operativos de seguridad le devolverán a sus noches la tranquilidad que toda comunidad necesita. 

No son proyectos aislados: son los tres frentes de una misma apuesta por el bienestar colectivo. Y esa apuesta, hoy por hoy, tiene nombre: la administración, que está demostrando —con hechos— que gobernar bien es posible.

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