Las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo para la Cámara de Representantes dejaron en Valledupar un mapa político claro: la capital del Cesar continúa siendo la principal fortaleza del Partido Conservador, pero al mismo tiempo evidencia el crecimiento de nuevas fuerzas políticas, especialmente la izquierda representada por el Pacto Histórico.
Los resultados del preconteo publicados por la Registraduría Nacional del Estado Civil reflejan una ciudad políticamente activa, donde conviven el peso de las estructuras tradicionales con un electorado urbano que empieza a diversificar sus preferencias.
Valledupar ratifica su tradición conservadora
El resultado más contundente de la jornada fue el primer lugar del Partido Conservador Colombiano, que alcanzó 53.360 votos en la capital del Cesar, confirmando que Valledupar sigue siendo el principal caudal electoral de la colectividad azul en el departamento.
Dentro de esa votación sobresale el resultado del representante Alfredo ‘Ape’ Cuello Baute, quien obtuvo 37.205 votos en la ciudad, convirtiéndose nuevamente en el candidato más votado dentro de la lista conservadora en Valledupar.
El resultado ratifica a Cuello como una de las figuras políticas más influyentes del Cesar y confirma que su liderazgo continúa teniendo una fuerte conexión con el electorado de la capital.
Orozco demostró músculo político
Más allá de la victoria conservadora, los resultados también tienen una lectura política directa sobre la administración municipal. Analistas coinciden en que el alcalde Ernesto Orozco Durán logró trasladar su capital político a estas elecciones legislativas.
La votación obtenida por Ape Cuello en la ciudad es considerada una de las más altas que haya impulsado un alcalde de Valledupar en unas elecciones al Congreso, lo que evidencia la capacidad de movilización de la actual administración y la solidez de la alianza política entre el mandatario y el congresista.
En la práctica, el resultado no solo fortalece el liderazgo de Cuello en el departamento, sino que también consolida a Orozco como un actor político con peso propio dentro del tablero electoral del Cesar, capaz de influir de manera determinante en el comportamiento del voto urbano.
El Pacto Histórico se consolida como principal oposición
Aunque el dominio conservador fue claro, el segundo lugar del Pacto Histórico muestra un fenómeno político relevante en Valledupar.
La coalición de izquierda alcanzó 39.152 votos, posicionándose como la principal fuerza alternativa frente a los partidos tradicionales. Aunque la distancia frente al conservatismo sigue siendo considerable, el volumen electoral evidencia que existe un electorado urbano significativo que respalda propuestas distintas a las estructuras políticas tradicionales.
De hecho, Valledupar se convierte en el municipio del Cesar donde el Pacto Histórico obtiene su votación más competitiva, reflejando un crecimiento sostenido de la izquierda en sectores urbanos, especialmente entre votantes jóvenes y ciudadanos independientes.
Liberalismo y Partido de la U disputan el tercer lugar
La disputa por el tercer lugar dejó al descubierto una competencia cerrada entre dos partidos tradicionales. El Partido Liberal Colombiano alcanzó 24.123 votos, impulsado principalmente por Mello Castro González, exalcalde de Valledupar, quien aportó 18.624 sufragios. Por su parte, el Partido de la U obtuvo cerca de 23.035 votos, liderado por Carlos Gumercindo de la Peña, quien en su primera aspiración logró 16.207 votos.
La diferencia entre ambas colectividades fue mínima, prácticamente hombro a hombro. Sin embargo, el dato político que deja la jornada es más profundo: mientras Gumercindo de la Peña debutó con una votación competitiva y logró poner a su partido a pelear de tú a tú, Mello Castro, con toda la visibilidad y estructura que deja haber sido alcalde, en el periodo anterior, apenas logró sostener una ventaja marginal.
El resultado deja entrever un desgaste evidente en el liderazgo de Mello dentro de este segmento del electorado. Lo que antes parecía una fuerza política dominante hoy luce más fragmentada, con nuevos actores capaces de disputarle terreno.
Este comportamiento confirma que, aunque liberales y el Partido de la U mantienen presencia, el dominio que durante años ejercieron en la capital cesarense se diluye cada vez más frente a un electorado que comienza a repartir su respaldo y a cuestionar viejos liderazgos.

