La imagen se repite todos los días en distintos sectores de Valledupar, manjoles rebosados, aguas residuales corriendo por calles y avenidas, malos olores permanentes, comerciantes afectados y comunidades enteras conviviendo con una problemática que parece no tener solución inmediata.
Lo que durante años fue considerado un problema recurrente del sistema de alcantarillado hoy, según denuncian concejales de la ciudad, se ha convertido en una emergencia social que evidencia el deterioro de la infraestructura sanitaria y el fracaso de las medidas implementadas durante la intervención de la empresa de Servicios Públicos de Acueducto y Alcantarillado de Valledupar (Emdupar).
En conversación con el Semanario La Calle, los concejales Fabio Mendoza y Jesús Perpiñán lanzaron fuertes críticas contra la empresa de servicios públicos y cuestionaron los resultados de más de tres años de intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos.
Para ambos dirigentes, la situación actual demuestra que los problemas estructurales no solo persisten, sino que se han agravado.
“El alcantarillado de Valledupar está totalmente colapsado”

El concejal Fabio Mendoza aseguró que actualmente existen alrededor de 14 puntos críticos donde se registran rebosamientos permanentes de aguas residuales. Sin embargo, considera que la problemática ya supera esa cifra porque prácticamente todos los sectores de la ciudad presentan afectaciones.
“Realmente ya el alcantarillado de Valledupar está totalmente colapsado. En todos los sectores de Valledupar hay ahora mismo rebosamiento de aguas residuales”, afirmó.
Entre los puntos más críticos mencionó la carrera 23 hasta la avenida Fundación, la entrada a Mercabastos, el acceso a Valledupar por el sector de los 450 Años, el Mercado Público y varios sectores del barrio 12 de Octubre.
Según Mendoza, la situación más preocupante se registra en la zona de Mercabastos, donde los rebosamientos son constantes y afectan tanto a comerciantes como a residentes.
“Indiscutiblemente Mercabastos es uno de los sectores más complicados que tenemos hoy”, sostuvo.
La preocupación aumenta porque el problema no solo genera incomodidad para los ciudadanos, sino que representa riesgos sanitarios por la exposición permanente a aguas contaminadas, especialmente en zonas de alta circulación peatonal y comercial.
Tres citaciones y ninguna respuesta
Uno de los principales cuestionamientos de los concejales está relacionado con la ausencia del Gerente Interventor de Emdupar Eduardo Meza, en los espacios de control político convocados por el Concejo de Valledupar.
Mendoza aseguró que recientemente intentaron desarrollar un nuevo debate para conocer la realidad financiera y operativa de la empresa, pero nuevamente no hubo asistencia por parte de los responsables de la intervención.
“Hace dos días tratamos de hacer un debate de control político, la tercera citación que le hacemos a Emdupar. Emdupar no vino al recinto. Ya se había excusado en dos oportunidades y esta fue la tercera vez”, explicó.
Debido a esta situación, el Concejo decidió remitir una queja ante la Procuraduría General de la Nación.
“Creen que porque son agentes interventores designados por el Gobierno Nacional no tienen que responderle a la ciudad, pero nosotros tenemos la obligación legal de ejercer control político sobre todas las empresas que prestan servicios públicos en Valledupar”, manifestó.
Los concejales consideran que la falta de comparecencia demuestra una desconexión entre la administración de la empresa y las necesidades reales de los usuarios.
Más de tres años de intervención y pocas soluciones
La intervención de Emdupar fue presentada en su momento como una alternativa para rescatar financieramente la empresa y mejorar la prestación de los servicios públicos.
Sin embargo, para los concejales consultados por el Semanario La Calle, los resultados no son visibles.
“Queremos que le den la cara a la comunidad y nos demuestren cómo están las finanzas de Emdupar, porque realmente ya llevan más de tres años con la intervención y sentimos los vallenatos que no han hecho inversiones, ni han reestructurado la empresa laboralmente, ni han mejorado las finanzas”, expresó Mendoza.
El concejal fue más allá y aseguró que la ciudad no percibe avances significativos en materia de infraestructura, recuperación financiera o mejoramiento del servicio.
Incluso advirtió que la empresa continúa en riesgo de liquidación.
“Hoy sigue la empresa en riesgo de liquidación. Es más, hoy está más en riesgo que antes”, afirmó.
Las críticas más duras llegaron por parte del concejal Jesús Perpiñán cuando fue consultado sobre las acciones desarrolladas para enfrentar la crisis de alcantarillado.
Perpiñán argumentó que los propios documentos internos de la empresa evidencian la falta de avances.
Según explicó, el informe de seguimiento a riesgos de 2025 registró un avance de 0% en las acciones formuladas para los procesos de gestión de acueducto, gestión de alcantarillado y gestión de sistemas.
“Eso aumenta la exposición institucional al riesgo precisamente en los procesos misionales de la empresa”, señaló.
El concejal también aseguró que las inversiones ejecutadas están muy por debajo de las necesidades reconocidas por la misma intervención.
De acuerdo con los datos citados por Perpiñán, una resolución expedida en junio de 2024 estableció que para los dos últimos años del período tarifario se requerían aproximadamente 24.402 millones de pesos en inversiones.
Sin embargo, según indicó, para 2025 se apropiaron cerca de 10.250 millones de pesos y para 2026 apenas 3.130 millones.
“Estamos hablando de más de 11.000 millones de pesos menos de lo que la propia Superservicios reconoce como necesario”, afirmó.
El dinero del POIR no llega a las obras
Otro de los puntos cuestionados por Perpiñán tiene que ver con la ejecución del Plan de Obras e Inversiones Reguladas (POIR).
Según explicó, informes de la Superintendencia habrían identificado que las inversiones previstas no se estaban ejecutando porque los recursos terminaban siendo utilizados para cubrir gastos operativos y administrativos.
“Lo que la propia Superservicios ha señalado es que el aspecto más crítico sigue siendo la carga prestacional y la cero inversión del POIR”, aseguró.
Para los concejales, esta situación ayuda a explicar por qué la infraestructura continúa deteriorándose mientras aumentan las quejas ciudadanas.
“La terminaron de dañar”
Perpiñán también cuestionó los indicadores operativos de la empresa durante la intervención.
Según los datos que expuso, el Índice de Agua No Contabilizada aumentó de 50,56 % a 57,76 %, mientras que la micromedición disminuyó y la continuidad del servicio también presentó retrocesos.
“Es decir, Emdupar hoy es peor que antes. Y eso no es poco. Hay que tener valor para destruir una empresa que venía siendo acabada. La terminaron de dañar”, expresó.
Las declaraciones reflejan el alto nivel de inconformidad que existe entre algunos sectores políticos frente al manejo que ha tenido la empresa durante los últimos años.
Una infraestructura obsoleta
Para Perpiñán, el origen de la crisis también está relacionado con el crecimiento urbano de Valledupar.
Asegura que la ciudad se expandió aceleradamente mientras las redes de alcantarillado permanecieron prácticamente iguales.
“Emdupar tiene una infraestructura obsoleta y arcaica. Redes y tuberías dañadas y angostas que no tienen la capacidad de soportar tres gotas de lluvia”, manifestó.
Según explicó, los rebosamientos ocurren incluso durante precipitaciones de corta duración, evidenciando la incapacidad del sistema para responder a las necesidades actuales.
“La ciudad creció geográfica y poblacionalmente, pero el acueducto y el alcantarillado no crecieron a ese mismo ritmo”, indicó.
Bellavista, El Porvenir, 450 Años, Cinco de Noviembre, El Edén, los barrios cercanos al aeropuerto, Mercabastos, Dangond y La Esperanza aparecen entre los sectores que más reportan afectaciones.
Sin agua y con aguas negras
La problemática no se limita al alcantarillado. Fabio Mendoza aseguró que también existe un creciente inconformismo ciudadano por las fallas en el suministro de agua potable.
“Ya no solamente es el alcantarillado. En las casas nos hemos tenido que volver adivinos para saber a qué hora llega el agua”, manifestó.
Según explicó, muchas familias desconocen los horarios de suministro y deben almacenar agua cuando tienen oportunidad, ante la incertidumbre sobre la continuidad del servicio.
Acciones legales y exigencia de respuestas
Ante la gravedad de la situación, los concejales anunciaron nuevas acciones institucionales y judiciales.
Perpiñán confirmó que impulsarán una actuación disciplinaria ante la Procuraduría y una actuación administrativa ante la Superintendencia de Servicios Públicos contra el agente interventor.
Además, anunció que presentará una acción de tutela para solicitar medidas urgentes que permitan atender los sectores afectados.
“Vamos a pedir que se dispongan los recursos necesarios para solucionar las afectaciones que tienen a los barrios, calles y viviendas literalmente nadando en aguas negras”, afirmó.
Mientras tanto, el gerente interventor fue nuevamente citado para comparecer ante el Concejo Municipal el próximo 10 de junio.
Los concejales esperan que esta vez asista y explique por qué, después de más de tres años de intervención, Valledupar continúa enfrentando rebosamientos de alcantarillado, problemas de suministro de agua y un creciente deterioro de su infraestructura sanitaria.
Para Mendoza, la solución requiere decisiones de fondo por parte del Gobierno Nacional y de la Superintendencia de Servicios Públicos.
“Lo más sabio sería que nos devuelvan la empresa, que tomen la decisión de liquidarla o que hagan las inversiones que Valledupar necesita. Lo que estamos viviendo ya es una emergencia social”, concluyó.
La crisis de Emdupar ya no es un problema aislado de alcantarillado, sino una situación que afecta la salud, la movilidad y la calidad de vida de miles de vallenatos. Mientras aumentan los rebosamientos y las quejas ciudadanas, el Concejo exige respuestas y soluciones urgentes ante una problemática que, según los concejales, se ha convertido en una verdadera emergencia social para Valledupar.




