Cuando Aqualia asumió la operación de los servicios de acueducto y alcantarillado de Riohacha en junio de 2023, las expectativas eran enormes. La empresa llegaba respaldada por una concesión a 30 años y por la promesa de modernizar un sistema históricamente golpeado por la baja cobertura, las deficiencias en la continuidad del servicio y los problemas de saneamiento básico.
Tres años después, sin embargo, buena parte de la discusión pública gira alrededor de una pregunta incómoda: ¿dónde están los resultados? Las quejas ciudadanas no solo continúan, sino que parecen haberse convertido en uno de los temas más recurrentes en las sesiones del Concejo Distrital. Problemas con la continuidad del agua, rebosamientos de aguas residuales, incrementos en las facturas y dudas sobre las inversiones prometidas conforman un expediente cada vez más voluminoso contra el operador.
El debate que nunca termina
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Una de sus principales preocupaciones es la continuidad del servicio en sectores como las comunas 7 y 10. Según relató durante una intervención en el Concejo, numerosos habitantes reportan que el agua llega apenas durante algunas horas en la madrugada, obligando a las familias a permanecer despiertas para llenar tanques y recipientes antes de que vuelva a suspenderse el suministro. La situación, afirma, termina generando un efecto adicional: el aumento en el consumo de energía por el uso permanente de turbinas para almacenar agua.
Sin embargo, las preguntas de la cabildante van mucho más allá de la continuidad del servicio. Pérez también ha solicitado información detallada sobre los subsidios que recibe la empresa, el número de usuarios atendidos, el recaudo obtenido durante la concesión y, sobre todo, el cronograma real de las inversiones comprometidas. “Nos dicen que hay inversiones, pero la ciudad no las ve”, ha sido, en esencia, uno de los cuestionamientos reiterados durante los debates.
Facturas más altas, mismo servicio
Otra de las inconformidades recurrentes tiene que ver con la facturación. Durante las sesiones de control político, la concejal Pérez denunció casos de usuarios que aseguran haber experimentado incrementos significativos en sus recibos sin percibir mejoras equivalentes en la prestación del servicio. Las quejas apuntan especialmente a sectores populares donde, según denuncian los usuarios, el agua continúa llegando de forma intermitente mientras los cobros aumentan.
Las inconformidades son generalizadas, según otro concejal
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A su juicio, uno de los problemas radica en las conexiones ilegales que afectan la red de distribución y generan pérdidas considerables del recurso. Sin embargo, considera que la empresa tampoco ha mostrado la capacidad de respuesta esperada frente a otras problemáticas, como las fugas de aguas residuales y los daños en el sistema.
Las inversiones que todos preguntan
Quizás el punto más sensible del debate sea el relacionado con las obras. La revisión de las proposiciones presentadas por el Concejo de Riohacha durante 2024 y 2025 revela una constante: los cabildantes insisten una y otra vez en conocer el Plan de Obras e Inversiones Definitivo, los cronogramas de ejecución y los resultados concretos alcanzados hasta ahora.
En noviembre de 2024, una proposición liderada por Maryuris Pérez y Yeiner Osorio solicitó información detallada sobre inversiones, subsidios, continuidad del servicio, actualización del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado y ejecución de obras. Un año después, otra citación impulsada por el concejal Iler Acosta volvió prácticamente sobre los mismos temas, señal inequívoca de que muchas de las inquietudes continúan sin disiparse.
Los cuestionarios incluyen interrogantes sobre inversiones anunciadas, ejecución de proyectos de alcantarillado, número de usuarios subsidiados, recaudo mensual, compra de equipos, estado de las estaciones de bombeo y cumplimiento de obligaciones contractuales. La repetición de las preguntas refleja una realidad política evidente: el Concejo sigue sin sentirse satisfecho con las respuestas recibidas.
El problema de las aguas servidas
Si el suministro de agua genera molestias, el alcantarillado produce indignación. Las referencias a desbordamientos de aguas residuales aparecen una y otra vez en las intervenciones de los concejales y en las proposiciones radicadas ante la corporación. Barrios, vías y sectores comerciales han sido escenario recurrente de denuncias relacionadas con rebosamientos que afectan la movilidad, deterioran la malla vial y generan preocupaciones sanitarias.
La situación ha llevado a varios concejales a exigir explicaciones técnicas sobre las causas de estas emergencias y sobre las soluciones definitivas proyectadas por la empresa. No se trata únicamente de un problema de infraestructura. Para muchos ciudadanos, se ha convertido en un asunto de salud pública y de calidad de vida.
Maicao y Albania también sufren el mal servicio de Aqualia
En La Guajira, Aqualia presta servicios, además del distrito de Riohacha, en los municipios de Maicao y Albania; precisamente, el pasado jueves hubo paro en Albania por la falta de agua en esta población minera. Y habitantes del barrio Mareigua, en Maicao, al momento de redactar este artículo, se quejaron porque les ha estado llegando el agua salobre. “Creo que ellos toman agua del pozo San José y la mezclan con la que extraen del río, pero a veces como que se les pasa la mano con la del pozo, que es salobre, y nos llega con ese problema en el barrio”, dijo una de las habitantes que llamó a quejarse. Otro problema recurrente en el municipio fronterizo es que el agua tiene poca presión. “Y nos toca instalar turbinas en nuestra casa, por lo que se incrementa el recibo de luz sustancialmente”, le dijo a La Calle un residente de Maicao.
Una empresa bajo creciente escrutinio
Aqualia sostiene que desarrolla un proceso de transformación de largo plazo y que muchos de los problemas que enfrenta Riohacha, Maicao y Albania son estructurales y vienen de décadas atrás. Sin embargo, en el escenario político local crece la presión para que los anuncios se traduzcan en resultados visibles. La percepción predominante entre los críticos de la empresa es que las inversiones avanzan más lentamente de lo esperado, mientras las quejas ciudadanas continúan acumulándose.
Aqualia, ¿reconocimiento a la ineficiencia?
Paradójicamente, mientras en algunos escenarios institucionales la compañía ha recibido reconocimientos por su gestión, en Riohacha sigue enfrentando un ambiente cada vez más complejo, marcado por cuestionamientos permanentes desde el Concejo y por una ciudadanía que continúa esperando mejoras tangibles en dos servicios esenciales: el agua que llega a sus casas y el alcantarillado que debería funcionar sin convertir las calles en canales de aguas servidas. Y en una ciudad donde el acceso al agua siempre ha sido un asunto sensible, la paciencia de los usuarios parece agotarse mucho más rápido que las respuestas del operador.




