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El alma en el fuelle

Un Análisis psicológico existencial sobre el mensaje de Poncho Zuleta

Por Isaías Celedón Cotes

-Psicólogo y Escritor-

“El vallenato es de La Guajira, porque allá fue donde nació el sentimiento”Poncho Zuleta

Cuando Poncho Zuleta afirma que“el vallenato es de La Guajira, porque allá fue donde nació el sentimiento”,no está trazando una frontera musical: está pronunciando una verdad del alma. En esa frase vibra el eco de una identidad que busca afirmarse frente al olvido, y el llamado existencial de un pueblo que canta para sobrevivir. Desde la psicología existencial, su mensaje puede leerse como una revelación profunda sobre la autenticidad, el sentido y la pertenencia.

El retorno al origen como necesidad del ser

Más allá de la disputa geográfica, lo que late en la frase de Poncho Zuleta es el deseo de regresar al origen, de reconectar con aquello que da sentido.

Viktor Frankl, en su logoterapia, explicó que el ser humano necesita encontrar un para qué que justifique su existencia. En el contexto del vallenato, La Guajira representa ese para qué: el lugar donde la emoción se hizo canto y el canto se volvió identidad.

Valledupar organizó el festival, pero fue La Guajira quien parió la emoción. El alma Guajira simboliza el espíritu primitivo de autenticidad, donde la música no se hace para competir, sino para expresar el corazón. Allí, el arte no nace del espectáculo, sino de la necesidad de existir.

El acordeón: del objeto al alma

Recordemos que el acordeón, inventado por Cyrill Demian en 1829, llegó a los puertos guajiros sin sospechar que sería transformado en un símbolo espiritual.

Cuando el viento del desierto comenzó a recorrer sus fuelles, el acordeón dejó de ser un artefacto europeo y se convirtió en una metáfora del alma humana: respira, sufre, se expande y se contrae, como quien ama o recuerda.

Rollo May decía que “crear es dar forma a lo que aún no existe”. Eso fue lo que hizo el pueblo Guajiro: dio forma emocional a un instrumento que, al ser tocado con el corazón, aprendió a sentir. 

Lo auténtico como resistencia del alma

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El vallenato fue alguna vez marginado por las élites que lo consideraban “música del campo”. Pero sobrevivió, precisamente, porque su raíz estaba en el pueblo.Desde una perspectiva

psicológica, esa resistencia simboliza la inmortalidad de lo auténtico. Kierkegaard advertía que el individuo verdadero suele ser rechazado por el sistema, porque su verdad incomoda. Así también ocurrió con el vallenato: su autenticidad fue temida por quienes confundieron simplicidad con pobreza.

Y, sin embargo, esa misma autenticidad —cantada entre patios, hamacas y Lunas llenas en las

madrugadas— fue lo que garantiza su eternidad.

La identidad como defensa frente al olvido

El conflicto entre Guajira y Cesar trasciende lo geográfico: es una manifestación del deseo de pertenecer, de ser reconocidos y de no desaparecer en la indiferencia. Frankl señalaba que el vacío existencial surge cuando el hombre pierde el sentido de su historia. En ese sentido, el vallenato se convierte en una terapia colectiva de la memoria. Defender su origen es defender la dignidad emocional de un pueblo que no quiere olvidar de dónde viene ni quién es.

Por eso,podemos afirmar que: “la historia no miente”, porque la verdad del alma no necesita defensa; se sostiene sola en la memoria viva del pueblo.

El vallenato como sistema existencial

El vallenato, más que una música, es un sistema de significación existencial: una forma de darle sentido al amor, al dolor, a la fiesta y a la muerte.

La piquería representa el conflicto del yo con sus límites.El paseo es una afirmación de la alegría como acto de libertad. El lamento en tono menor recuerda que somos finitos, pero que la voz puede volverse infinita.

Nietzsche decía que “tenemos el arte para no morir de la verdad”. En el vallenato, el arte no huye de la verdad: la abraza. Cantar la pena es transformarla; llorar con música es reconciliarse con la vida.

El mito y la sombra

El mito de Francisco El Hombre —el juglar que venció al diablo tocando el credo al revés— simboliza, en términos psicológicos, la batalla del ser humano contra su sombra interior. Desde la psicología profunda, ese mito expresa la necesidad de integrar lo oscuro, de vencer la desesperación con el poder creador de la palabra y el sonido. Cada canto, entonces, no es solo celebración: es una forma de vencer el miedo.

El alma no muere, solo cambia de tono

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El acordeón dejó de ser un instrumento para volverse compañero del alma. El vallenato nació en el sentimiento, no en el mapa. Y ese sentimiento sigue siendo el corazón existencial de un pueblo que canta para no desaparecer.

Poncho Zuleta no divide territorios cuando dice que el vallenato es de La Guajira: revela el territorio del alma, ese lugar donde el hombre se vuelve canción para seguir existiendo.Porque lo que nace del alma —como el viento que respira el fuelle— no muere jamás: solo cambia de tono.

 

Referencias conceptuales

Frankl, Viktor. El hombre en busca de sentido (1946).

May, Rollo. El dilema del hombre (1967).

Kierkegaard, Søren. El concepto de la angustia (1844).

Nietzsche, Friedrich. El nacimiento de la tragedia (1872).

 

Sobre el autor

Isaías Augusto Celedón Cotes Es Psicólogo, escritor, Conferencista y Cantautor.Fue Director de las agrupaciones Musicales Terremoto Profundo y Los Sobrinos del Viento,. Hijo del Caribe, hace del lenguaje un poema donde la psicología y el folclor dialogan con el alma.

Fue presentador junto a agrupaciones legendarias como El Binomio de Oro, El Binomio de Oro de América, Jorge Celedón y El Dúo de América.

Autor de obras Literarias tales como:El alma del folclor, Un sueño hecho realidad,La clave del Éxito,Perendengues de mi pueblo, Recovecos de tu personalidad y Fortalezas emocionales para vivir mejor, donde une la introspección humana con la poesía de la existencia.

Miembro de Sayco, Isaías Celedón Cotes escribe desde la frontera invisible entre razón y sentimiento. Su voz literaria busca sanar, recordar y celebrar lo esencial: que la música y la palabra son formas de resistencia del alma, y que todo lo que nace del corazón… permanece eterno.

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