En Valledupar hay una frase que hoy vuelve a cobrar sentido: quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Y eso es, precisamente, lo que muchos empiezan a preguntarse frente a la situación de Emdupar. El anuncio de un nuevo empréstito por parte de la actual administración interventora no sólo prende las alarmas, sino que revive una discusión incómoda: ¿cómo una empresa que fue intervenida por problemas financieros vuelve a tener como salida… más deuda?
Han pasado casi tres años desde que la Superintendencia de Servicios Públicos tomó el control de la empresa en marzo de 2023. La promesa era clara: evitar el colapso, ordenar la casa y garantizar el servicio. Hoy, el balance dista de ser tranquilizador.
Una intervención que cambia de nombres, pero no de resultados
El proceso ha tenido de todo: diagnósticos, anuncios, ajustes… y cambios de mando. Primero fue Pablo Jaramillo, quien llegó a poner orden, pero sin lograr transformaciones visibles; luego, apareció José Luis Palomino López, con un enfoque más administrativo que terminó rodeado de cuestionamientos por contrataciones y resultados que nunca convencieron del todo.
Hoy la responsabilidad recae en Eduardo Mesa, quien asumió con la expectativa de mostrar resultados concretos, “pero su gestión ya empieza a generar ruido y no, precisamente, por soluciones”, según un analista conocedor del tema que habló con La Calle.
Lo cierto es que, mientras la empresa sigue con fallas en el servicio, quejas ciudadanas y problemas financieros sin resolver, la respuesta que aparece sobre la mesa es un nuevo crédito.
La pregunta que nadie quiere responder
Aquí es, según el mismo analista, donde el debate se vuelve más incómodo: si Emdupar fue intervenida por su crisis financiera, ¿por qué el camino vuelve a ser endeudarse? “La discusión ya no es técnica, es política. Y también ciudadana”, dijo el conocedor del tema a La Calle.
A esto se suma un factor que en Valledupar pesa: la desconexión. La llegada de un interventor sin arraigo en la ciudad ha alimentado la percepción de decisiones tomadas desde afuera, lejos de la realidad diaria de los usuarios que siguen padeciendo por el agua.
Cloro, contratos y las mismas dudas de siempre
Como si fuera poco, vuelve a aparecer un viejo fantasma: el manejo de insumos como el cloro. Versiones que circulan en el entorno vallenato apuntan a que el nuevo empréstito podría estar relacionado, nuevamente, con este tipo de compras. Aunque no hay confirmación oficial, el solo rumor es suficiente para encender el debate.
“¿Por qué? Porque no es un tema nuevo. Y porque cada vez que aparece, deja la misma sensación: falta de claridad y decisiones que no terminan de convencer”, agregó el analista. Mientras tanto, en varios sectores de la ciudad, la realidad es otra: problemas en el suministro, inversiones que no se traducen en mejoras visibles y una comunidad cada vez más escéptica.
¿Se está corrigiendo el rumbo o repitiendo la historia?
El nuevo empréstito no es solo una decisión financiera. Es una señal. Una señal que muchos interpretan como la confirmación de que, pese a la intervención, la empresa sigue atrapada en el mismo círculo: problemas estructurales, soluciones temporales y decisiones que generan más preguntas que respuestas.
“Hoy, más que nunca, el caso de Emdupar pone sobre la mesa una discusión de fondo:
¿se está construyendo una solución real o, simplemente, se está ganando tiempo?”, se preguntó el analista frente a La Calle. “Porque en Valledupar la paciencia también se agota. Y la historia —esa que muchos parecen olvidar— ya ha mostrado cómo terminan estos caminos”, concluyó alarmado.
El festín del coronel José Palomino en Emdupar
Tal y como la ha venido informando el Semanario La Calle desde enero dell año pasado, muchos de los empleados de Emdupar se preguntaban dónde quedó la “alta experiencia en Gestión del Talento Humano”, de la que hacía alarde, en el boletín publicado en la página web de esta empresa (donde dieron cuenta de su primer encuentro con los empleados), el entonces nuevo agente especial de esta organización vallenata, José Luis Palomino López. La razón de la inquietud de estos trabajadores es porque el coronel retirado de la Policía Nacional, de acuerdo a lo denunciado por ellos al Semanario La Calle, tenía sometido a algunos de sus subalternos a “acoso laboral y tortura sicológica”.
Alarmados por lo que estaba sucediendo en Emdupar, varios trabajadores de la entidad se comunicaron con el Semanario La Calle. “Esto aquí está peor que antes de la intervención de la Superservicios. Si no le quitan esto al coronel, no va a quedar ni el cascarón de la empresa”, dijeron.
El gallo que mamó Palomino para devolver a Emdupar
“(…) Y me entero también que le quitaron el acueducto a Valledupar. Eso va en contra de nuestra línea: quién maneja mejor el agua que la población del lugar, que es la beneficiaria. Quiero que se le devuelva el acueducto a Valledupar y así por el estilo, porque lo que debe hacer el Ministerio del Agua es resolver el problema, y no la Superintendencia de Servicios Públicos. Debe devolverlo”, dijo el presidente Gustavo Petro en el Consejo de Ministros desarrollado el pasado 4 de febrero. Diez meses después de que el primer mandatario de los colombianos dio esa orden, ¿qué ha pasado con la devolución de Emdupar a los vallenatos? El Semanario La Calle se dio a la tarea de hablar con las personas que tienen que ver con este tema específico.
La Calle se quedó esperando la respuesta del agente interventor José Luis Palomino, ya que para este informe que se publicó en diciembre pasado, el Semanario La Calle le escribió a José Luis Palomino, agente especial interventor actual de Emdupar. El coronel retirado de la policía pidió que le enviaran el cuestionario, que ya se había enviado, y se le volvió a entregar por mensaje de texto. Al cierre de esa edición, el coronel (r) José Luis Palomino no le había respondido a La Calle.
Eduardo Mesa y el plan que enciende alarmas en Emdupar
“Resulta que se sale de Guatemala (coronel Palomino) para entrar a guatepeor”, le inquirió el analista a La Calle. A menos de tres meses de haber llegado, Eduardo Mesa Buitrago ya pone sobre la mesa una jugada que no pasa desapercibida: endeudar a Emdupar por cinco años.
La pregunta es directa: ¿cómo un interventor que apenas aterriza impulsa una deuda a largo plazo en una empresa en crisis? Más que un plan de salvamento, para muchos, esto suena a una decisión apresurada que podría comprometer el futuro de la entidad.
En Valledupar la inquietud crece: ¿Mesa vino a rescatar la empresa… o a tomar decisiones que otros terminarán pagando?

